MyInvestor ha dado un paso que ningún otro banco europeo había dado hasta ahora. El neobanco español ha integrado su catálogo completo de fondos de inversión y productos en los principales asistentes de inteligencia artificial del mercado: ChatGPT, Claude y Perplexity. A partir de hoy, cualquier usuario puede preguntar en lenguaje natural cuál es el mejor fondo para su perfil o comparar rentabilidades, y recibir una respuesta directa con enlace a la contratación.
La funcionalidad, anunciada este mismo mes de junio, convierte a MyInvestor en pionero europeo en la distribución de productos financieros a través de modelos de lenguaje de gran escala. No se trata de un chatbot bancario al uso, sino de una integración directa del catálogo en las plataformas de IA que millones de personas utilizan a diario para informarse, trabajar o tomar decisiones.
Cómo funciona la integración con ChatGPT, Claude y Perplexity
El mecanismo es sencillo en su concepción pero exigente en su ejecución técnica. MyInvestor ha estructurado su base de datos de productos —fondos de inversión, planes de pensiones, carteras gestionadas— para que los asistentes de IA puedan indexarla e interpretarla. Cuando un usuario pregunta “ChatGPT, ¿cuál es el mejor fondo de MyInvestor para un perfil conservador?”, el sistema cruza la consulta con el catálogo real, aplica filtros de categoría, riesgo y horizonte temporal, y devuelve una recomendación concreta.
La contratación final sigue requiriendo identificación biométrica y firma digital en la app del banco, pero todo el proceso de descubrimiento y comparación —tradicionalmente reservado a la web del banco o al asesor humano— se traslada a la conversación con la IA. MyInvestor ha confirmado que la integración está operativa en las versiones de pago y gratuitas de los tres asistentes mencionados.
Por qué importa: distribución financiera sin fricción
La banca minorista lleva años persiguiendo la omnicanalidad, pero casi siempre dentro de sus propios jardines. Lo que ha hecho MyInvestor es plantar el escaparate en la calle por la que ya transita el cliente, sin obligarle a entrar en la sucursal ni a descargarse una app antes de tiempo. Es la lógica del embedded finance aplicada a la capa de conversación.
El dato de negocio que subyace no es menor: MyInvestor, participado por Andbank, El Corte Inglés y Axa, superó los 300.000 clientes en el arranque de 2026 y gestiona ya más de 6.100 millones de euros en activos. Su crecimiento se ha apoyado hasta ahora en una oferta de fondos sin comisiones y una plataforma digital ágil. La integración con IA añade un canal de captación que, de funcionar, podría acelerar esa curva sin el coste de abrir oficinas ni de multiplicar el gasto en publicidad digital tradicional.
No se trata de que una IA sustituya al asesor financiero, sino de que alguien que nunca habría preguntado por un fondo de inversión ahora lo haga conversando con su asistente de confianza.
El espejo americano y el riesgo regulatorio
Estados Unidos ya ha visto movimientos similares: plataformas como Robinhood o Wealthfront llevan meses experimentando con recomendaciones automatizadas basadas en IA generativa. Pero MyInvestor es el primero en Europa en tender el puente completo entre un catálogo de inversión real y los grandes modelos de lenguaje comerciales.
Eso sí, la iniciativa aterriza en un momento en que los reguladores financieros —desde la CNMV hasta la ESMA— están afinando su postura sobre el asesoramiento automatizado. La directiva MiCA, aunque centrada en criptoactivos, ha marcado un precedente de supervisión sobre algoritmos con impacto en las decisiones de inversión minorista. MyInvestor asegura que todas las respuestas de los asistentes incluyen advertencias sobre riesgos y que la recomendación no sustituye al asesoramiento personalizado regulado.
La pregunta no es si otros bancos seguirán el camino —lo harán—, sino si la integración con IA generativa se convertirá en un estándar de distribución antes de que los supervisores terminen de definir las reglas del juego.
Lo que está claro es que el cliente ya está ahí, hablando con ChatGPT sobre sus vacaciones, su hipoteca y, ahora también, sobre dónde invertir sus ahorros.





