El ‘golpe’ al precio de los billetes: la receta de IAG para capear la crisis del combustible

Aunque de momento las aerolíneas de IAG —que además de Iberia y British Airways incluyen a Vueling, LEVEL o Aer Lingus— no han tenido que cancelar vuelos ni reducir trayectos por la crisis del combustible derivada del conflicto en Irán, al menos en España, el problema sí que acabará afectando al bolsillo de los usuarios. Y es que, según los análisis de Renta 4, Morgan Stanley e Intermoney, la única solución real ante el encarecimiento del carburante pasa por una subida en el precio de los billetes.

Así, incluso si hasta ahora han podido recurrir a sus reservas para operar con normalidad y parecen atisbarse señales de una caída sostenida en el precio del petróleo, la necesidad de reponer los depósitos es acuciante. Además, aunque la cotización haya cedido terreno, continúa por encima de los niveles previos a la crisis bélica. La propia IAG había proyectado un gasto de unos 9.000 millones de euros en combustible, mientras que la estimación más optimista, firmada por Intermoney, lo sitúa en 8.431 millones.

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Supone un incremento del 12% en comparación con el ejercicio anterior, al menos durante el primer semestre. La estrategia hasta la fecha ha consistido en contener los costes operativos donde ha sido posible y esperar a que la tormenta geopolítica amaine, pero la coyuntura sigue siendo delicada. Asimismo, la nueva inestabilidad en el estrecho de Ormuz amenaza con consolidar un encarecimiento estructural respecto a la etapa previa al conflicto.

Ya en el mes de mayo, la directiva de IAG comunicó su objetivo de repercutir aproximadamente el 60% del incremento de los costes de combustible a través de las tarifas. De cara al segundo semestre del año, iniciado en el mes de julio, el grupo confía en que el ingreso medio por pasaje suba un 3%, si bien la afectación no será uniforme en todas las conexiones.

Las rutas de largo radio, las más castigadas

Según destaca el informe de Renta 4, el repunte de las tarifas variará en función del destino. Las rutas intraeuropeas y los vuelos nacionales han mantenido precios similares a los habituales; sin embargo, los trayectos de largo radio —tanto hacia el continente americano como hacia Asia— han experimentado incrementos de hasta el 6% hasta el momento. Si bien durante el primer trimestre las aerolíneas hicieron lo posible por contener este repunte, el segundo trimestre lo volvió inevitable, impulsado por el pico de demanda en las conexiones entre Europa y Estados Unidos con motivo del Mundial.

Avión de Iberia en el aeropuerto de Alvedro, a 19 de agosto de 2024, en A Coruña, Galicia (España). Fuente: Agencias
Avión de Iberia en el aeropuerto de Alvedro, a 19 de agosto de 2024, en A Coruña, Galicia (España). Fuente: Agencias

Además, no se prevé que las tarifas vayan a replegarse a corto plazo. Como apunta Morgan Stanley en su análisis, ‘los comentarios recientes de la directiva sugieren que las tarifas deberían permanecer elevadas si los precios del combustible continúan altos, lo que explica la resiliencia del sector en las últimas semanas’.

En efecto, la solidez de la demanda registrada por las aerolíneas tradicionales en estos meses de incertidumbre les ha permitido fijar precios pese a la presión constante de los operadores low cost. Desde Renta 4 señalan que el tráfico de pasajeros ha mostrado una notable fortaleza frente a las subidas de precio, lo que supone un síntoma positivo para el negocio a corto plazo, si bien persiste la cautela entre los analistas ante el riesgo de una desaceleración económica, un repunte inflacionario o nuevos choques geopolíticos.

Desaceleración en el ritmo de crecimiento de IAG

La principal señal de advertencia para IAG reside en la ralentización del ritmo de crecimiento del tráfico aéreo. De acuerdo con los datos recabados por los tres bancos de inversión, el conflicto en Irán ha generado una notable inestabilidad en los flujos con Oriente Medio y en las rutas asiáticas. Como resultado, se ha producido un trasvase de la demanda hacia otros destinos, especialmente en el segmento de viajes de ocio.

A raíz de esta coyuntura y del encarecimiento del queroseno, la cúpula de IAG ha recortado sus previsiones de aumento de capacidad para el segundo y tercer trimestre de 2026, fijándolas en un 1% y 2% respectivamente (frente al 3% y 4% proyectados inicialmente). Algunas firmas de análisis estiman que la oferta medida en asientos-kilómetro disponibles (ASK) se mantendrá prácticamente plana (0%) a lo largo del semestre.

¿Cuándo se normalizará la situación?

El escenario central que manejan los analistas prevé que durante el último trimestre del año se restablezca la operativa habitual en las rutas afectadas de Oriente Medio y Asia, al tiempo que se normalice el suministro de combustible. No obstante, la principal preocupación para los consumidores es que, una vez consolidadas las subidas en los billetes, las tarifas difícilmente volverán a los niveles de partida, como suele ser habitual en el sector.

Avión de Vueling en el Prat. Fuente: Agencias
Avión de Vueling en el Prat. Fuente: Agencias

A pesar de la incertidumbre y del encarecimiento de los pasajes, el volumen de reservas sigue registrando un comportamiento sólido. Para el segundo trimestre de 2026 se prevé un crecimiento de la demanda del 1,5% en términos interanuales. Morgan Stanley resalta que la demanda en clase premium se muestra especialmente firme en rutas con restricciones de oferta, como el Atlántico Norte y Sur, así como en las conexiones hacia Asia-Pacífico y África.

Se trata de un contexto favorable para los accionistas y la dirección de la compañía. Con todo, el foco de incertidumbre permanece sobre el usuario final: aunque gigantes como IAG constatan que la demanda aguanta el envite del combustible, la evolución del mercado a medio plazo sigue sujeta a una elevada volatilidad.


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