Mediaset confía en ‘Sálvame 2.0’, ‘El Rosco’ y ‘Amor o lo que surja’ para levantar Telecinco

El estreno inminente del programa rosa diario ‘De lunes a viernes’, con el equipo de ¡De Viernes!, y el regreso de directivos y presentadores como Raúl Prieto y Paz Padilla, que ponen en marcha ‘El show de Paz’ en el fin de semana, evidencian que Mediaset da un giro claro respecto a la etapa anterior y deja atrás el intento de consolidar el modelo blanco de Telecinco impulsado por Alessandro Salem.

La nueva estrategia apunta directamente a recuperar el peso del entretenimiento más clásico de la cadena, con especial protagonismo del corazón diario, los concursos y los formatos sentimentales, en un movimiento que en el sector se interpreta como un retorno a fórmulas que en el pasado funcionaron mejor en Telecinco.

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Salem había apostado por los realities en Telecinco y por las tertulias de línea más conservadora en Cuatro, con la idea de reforzar una televisión más ordenada, corporativa y menos dependiente del corazón tradicional. Sin embargo, esa estrategia no ha evitado la crisis histórica de audiencia que atraviesa la cadena ni ha conseguido consolidar una identidad estable.

En 2023, la dirección de Salem impulsó un proceso de normalización corporativa que buscaba redefinir el funcionamiento interno del grupo. En esa etapa, Mediaset se distanció de la etapa más polémica anterior, en la que el liderazgo de Paolo Vasile había marcado un modelo muy distinto, basado en el control de la parrilla, la potencia del corazón y una relación muy directa con la producción de contenidos.

En ese periodo también se produjeron movimientos relevantes en el sector audiovisual, como la salida de Mediaset de UTECA, una mayor tensión con distintos actores del mercado y una política de relación más distante con otros grupos, además de un entorno en el que varias productoras tenían un acceso más limitado a la cadena.

Dentro de esa estrategia, Salem intentó reforzar el papel de determinadas productoras y extender el modelo de la factoría de Ana Rosa Quintana más allá de la mañana, buscando trasladar su influencia a otras franjas. Sin embargo, esos intentos no lograron consolidarse en términos de audiencia ni de estabilidad de parrilla.

Al mismo tiempo, se eliminó el corazón más intenso de la programación diaria y se apostó por reforzar los informativos y otros contenidos de corte más blanco, aunque esta apuesta informativa no terminó de consolidarse como un motor de crecimiento ni logró compensar la pérdida de tracción de los grandes formatos de entretenimiento.

En paralelo, la estrategia de realities y entretenimiento de nueva generación tampoco logró compensar la pérdida de identidad de la cadena. Formatos internacionales adaptados y nuevas apuestas no terminaron de conectar de forma estable con la audiencia generalista.

En este contexto, la actual dirección de Mediaset ha reabierto la puerta a formatos que recuerdan a etapas anteriores, incluyendo nuevas versiones o reinterpretaciones de modelos clásicos. El regreso del concurso basado en ‘El Rosco’, tras la resolución judicial que devolvió a Mediaset margen de maniobra sobre la mecánica de ‘Pasapalabra’, se interpreta como uno de los movimientos más importantes en este cambio de rumbo, al tratarse de un formato de alto consumo y fuerte fidelización en la franja diaria.

Mediaset
Sede de Mediaset.

Junto a ello, la compañía ha levantado vetos a productoras sin demasiado acierto. Entre ellos destacan fallidas propuestas parecidas a ‘La Promesa’, ‘Tu cara me suena’ o ‘MasterChef’ como ‘La favorita 1922’ de Bambú, ‘La mejor generación’ de Gestmusic o ‘Next Level Chef’ de Shine.

A pesar de estos intentos previos de diversificación, los resultados no han sido los esperados y la sensación dentro del sector es que Mediaset ha terminado por replegarse hacia un modelo más tradicional, centrado en el entretenimiento diario como eje principal.

El cambio de Mediaset

Una figura clave en este nuevo movimiento es Alberto Carullo, director de antena desde octubre de 2024, que ha impulsado un cambio de enfoque dentro de la programación de Telecinco. Su llegada ha supuesto una reorientación progresiva hacia un modelo más cercano al denominado ‘vasilismo’, con mayor peso del entretenimiento emocional y el corazón.

Carullo ha consolidado una estructura en la que se refuerza la lógica de parrilla continua basada en programas reconocibles, con el objetivo de recuperar la fidelidad del espectador en franjas clave como la sobremesa y la tarde.

El nuevo plan de Mediaset se apoya precisamente en esa lógica. El corazón diario vuelve a ocupar un lugar central con un nuevo programa liderado por Santi Acosta y Beatriz Archidona que funciona como heredero del universo ‘Sálvame’, producido por el equipo de ‘¡De Viernes!’. La idea es reconstruir un espacio de conversación constante sobre la crónica social.

Otro de los pilares de la estrategia es ‘El Rosco’, que se consolida como pieza clave dentro del modelo de concursos diarios. La apuesta por este formato responde a la necesidad de recuperar un producto de alto rendimiento en consumo masivo, capaz de sostener la audiencia en el tramo de tarde y aportar estabilidad a la parrilla.

Junto a ello, el desarrollo de ‘Amor o lo que surja’ introduce una línea de dating show que busca conectar con público joven y generar contenido de consumo rápido, basado en relaciones, convivencia y dinámicas emocionales entre participantes. Este tipo de formatos pretende reforzar la presencia de la cadena en el entretenimiento ligero y viralizable.

En conjunto, estos movimientos se enmarcan en una reorganización más amplia de la programación estival, donde se han introducido cambios temporales en la parrilla. Programas como ‘El diario de Jorge’ o ‘El tiempo justo’ han quedado en pausa para dar espacio a nuevas propuestas y testar su rendimiento antes de la temporada de otoño.

Entre ellas destaca ‘El verano se mueve’, un magacín presentado por Ion Aramendi que combina plató y exteriores, con un enfoque más dinámico y territorial, pensado para aportar variedad al contenido diario durante los meses de menor consumo televisivo.

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En conjunto, el movimiento actual de Mediaset apunta a una reconstrucción de su identidad televisiva basada en tres pilares claros: corazón diario, concursos de alta fidelización y formatos de entretenimiento sentimental.


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