Mientras los índices del mercado secundario relojero se estabilizan tras la corrección de 2022-2024, los inversores de patrimonio elevado buscan activos con descuento y potencial de revalorización agresiva. He analizado una reciente selección de Esquire que recoge las opiniones de media docena de los expertos más afilados del sector: desde Geoff Hess, director global de relojes de Sotheby’s, hasta Nicholas Biebuyck, director de patrimonio de TAG Heuer, pasando por Eric Wind, fundador de Wind Vintage. Todos coinciden en que existen relojes infravalorados —los denominados sleeper hits— que el mercado aún no ha descubierto. Y ahí está la oportunidad.
Los expertos de Sotheby’s, TAG Heuer y Wind Vintage desvelan los relojes más infravalorados
Geoff Hess apuesta por el A. Lange & Söhne Little Lange 1 ‘Baby Darth’, referencia 111.035 en platino, producida en números limitados. “Es una joya por descubrir”, sostiene. Con una caja de 36 mm perfecta para la tendencia actual hacia tamaños más reducidos, y un acabado impecable, hoy cotiza muy por debajo de su valor real. Nicholas Biebuyck se inclina por el Heuer Carrera de los años 60, referencias 2447 (tres contadores) y 3647 (dos contadores), que aún se pueden encontrar por menos de 7.000 dólares. “Su conexión con el motorsport y el diseño atemporal los convierte en futuros clásicos”, afirma.
Desde Wind Vintage, Eric Wind eleva los relojes con alarma: el Jaeger‑LeCoultre Memovox y el Vulcain Cricket, con su discreta cuarta manecilla, ofrecen una complicación útil sin estridencias. Wind llega a decir que “un verdadero coleccionista se reconoce por tener al menos uno”. Y la lista sigue: el Chopard Alpine Eagle 36 mm, con movimiento íntegramente de manufactura y un brazalete integrado que algunos consideran superior al de las marcas más famosas; el TAG Heuer Monaco V4, una rareza técnica con correas de transmisión microscópicas y cuatro barriletes dispuestos en V; o el Omega Art Collection ‘Max Bill’, una colaboración de los años 80 en caja cerámica que hoy es más difícil de encontrar que un Swatch de Keith Haring. Cada uno de estos 20 relojes seleccionados comparte una característica: su precio actual no refleja ni su calidad ni su relevancia histórica. Es precisamente ese descuento lo que interesa al inversor.
También figuran piezas de acceso más fácil pero con un atractivo coleccionista en alza, como el Bulova Accutron Spaceview, con su legendario movimiento de diapasón y estética espacial, disponible por menos de 1.000 euros. Y, aunque suene extraño, el Rolex Land-Dweller, con su revolucionario calibre 7135 y 16 patentes, es hoy denostado por su esfera de panal, lo que lo convierte en el Rolex más infravalorado del momento según Sotheby’s. Mientras, el Parmigiani Tonda PF Chronographe Mystérieux oculta la función cronográfica bajo un dial puro: un golpe de ingeniería que, a juicio de la periodista Scarlett Baker, merece mucho más reconocimiento del que recibe.
Por qué el mercado secundario está ignorando estos modelos (y cómo aprovecharlo)
El mercado de relojes de lujo ha premiado en exceso a los iconos de siempre —el Rolex Daytona, el Patek Philippe Nautilus— y ha pasado por alto estas referencias por falta de marketing o desconocimiento. Sin embargo, los ciclos del coleccionismo indican que cuando un modelo alcanza precios inalcanzables, los compradores buscan alternativas. Los sleeper hits son el siguiente eslabón.
El Heuer Carrera de los 60 y 70, por ejemplo, se benefició del resurgir de la nostalgia por los cronógrafos de corte clásico. Su precio, aún por debajo de los 7.000 dólares, contrasta con los más de 20.000 que ha alcanzado un Omega Speedmaster Professional coetáneo en condiciones similares. De manera similar, el Chopard Alpine Eagle ofrece una alternativa al Royal Oak o al Nautilus a un tercio del coste, con calidad de manufactura propia. Y el A. Lange & Söhne ‘Baby Darth’ de platino se vende hoy por menos del 60% del valor de un Lange 1 similar en oro rosa, simplemente porque el mercado no ha asimilado la escasez de su caja de metal precioso.
El mercado secundario de relojes ha castigado injustamente ciertas referencias por falta de marketing, no por falta de calidad técnica. Ahí está la oportunidad para el inversor paciente.

El riesgo de liquidez y el horizonte de inversión en los ‘sleeper hits’
Invertir en relojes infravalorados no es un camino de rosas. La liquidez es el principal riesgo: si bien un Rolex Submariner se vende en horas, un Parmigiani Tonda PF Chronographe Mystérieux puede tardar semanas o meses en encontrar comprador. Es la diferencia entre un activo refugio y un activo de revalorización agresiva. El inversor debe entender que estos modelos no son para una cartera conservadora, sino para un tramo de alta rentabilidad con horizonte de tres a cinco años.
Además, el estado de conservación y la documentación (caja, papeles) son críticos. Un Heuer Carrera sin el fondo original puede perder el 30% de su valor. Por tanto, la asesoría de un especialista como Wind Vintage o la compra en subastas de casas como Sotheby’s se vuelve indispensable.
Un Patek Philippe o un Rolex Daytona son activos refugio; un Heuer Carrera de los años 60 o un Chopard Alpine Eagle son activos con mayor potencial de retorno precisamente porque pocos los buscan aún.
💎 Veredicto Wealth
Los relojes infravalorados identificados por los expertos presentan un perfil de revalorización agresiva para inversores con tolerancia a la baja liquidez y un horizonte mínimo de tres años. El riesgo principal es la dificultad de venta rápida, por lo que se recomienda comprar piezas completas y asesorarse con casas de subasta o especialistas para maximizar la rentabilidad.




