Bernstein señala el error en el enfoque del nearshoring de Inditex para los precios

El análisis revela que la ventaja no está en la producción local, sino en la logística aérea y la capacidad de respuesta a las tendencias. La producción lejana representa más de la mitad del total.

El modelo de negocio de Inditex descansa sobre un mito que el último informe de Bernstein ha puesto patas arriba. La idea de que la producción de cercanía es la clave de su éxito ha calado entre los inversores, pero los analistas ahora señalan que el verdadero motor de Zara está en el aire —literalmente— y no en las fábricas próximas. El informe, conocido este miércoles, desmonta la creencia generalizada de que el nearshoring explica los precios y la velocidad de la cadena, y revela que más de la mitad de la producción sigue llegando de países muy alejados. Una corrección de enfoque que impacta directamente en cómo el consumidor entiende el precio de la moda y la disponibilidad de las tendencias.

El mito del nearshoring: más del 50% de la producción viene de países lejanos

Según el análisis de Bernstein, ‘muchos inversores se centran en la capacidad de producción en países cercanos de Inditex como el factor más importante de su éxito’. Se asume que la mayor parte de la confección se realiza en el entorno europeo —Portugal, Marruecos, Turquía— y que eso permite una respuesta de seis a doce semanas frente a los seis a nueve meses de la competencia. Sin embargo, los números pintan una realidad bien distinta.

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Los analistas han constatado que la producción en países lejanos supera el 50% del total y que ese porcentaje ‘no se refiere solo a productos básicos más baratos que no se ven afectados por las tendencias’. Es decir, el tejido productivo de Inditex está tan globalizado como el de H&M o Uniqlo. La diferencia no está en el punto de partida de la prenda, sino en lo que ocurre después: el traslado, la toma de decisiones y la cultura interna de compra.

‘No se trata solo de la ubicación específica de las fábricas, sino del uso que hace la empresa del transporte aéreo y de su cultura de compra y adaptación a las tendencias’, resume Bernstein.

El verdadero motor: aviones, compras ágiles y un sistema difícil de copiar

El informe de la firma de inversión desvía el foco del nearshoring y lo coloca sobre tres palancas que ningún competidor ha conseguido replicar. La primera es el transporte aéreo: Inditex utiliza de forma intensiva el avión para mover mercancía desde los centros de producción lejanos hasta sus plataformas logísticas en España, lo que acorta los plazos de entrega hasta equipararlos con los de una fábrica cercana. La segunda es una estrategia de compras extremadamente ágil, que permite ajustar los pedidos casi en tiempo real según las ventas de la semana. Y la tercera, la cultura de seguimiento de tendencias que impregna toda la organización.

‘El reto reside en que, para imitar a Inditex, se necesita la cultura, el proceso y la solidez financiera’, advierten desde Bernstein. Y ponen un ejemplo concreto: los intentos de H&M por apostar por el nearshoring han resultado ‘probablemente inútiles por sí solos’. La conclusión es clara: copiar una sola pieza del rompecabezas no sirve de nada.

estrategia Inditex

📊 La comparativa de un vistazo

IndicadorPercepción extendidaRealidad según Bernstein
Peso de la producción cercanaMayoritarioMenos de la mitad del total
Productos fabricados en países lejanosSolo básicosMás del 50%, incluidos artículos de tendencia
Factor diferencial principalFábricas próximasTransporte aéreo + cultura de compra

¿Qué significa esto para el comprador de Zara y para los precios?

La corrección de Bernstein no es solo un debate de inversores. Tiene un impacto directo en la cesta de la moda. Si el nearshoring no es la clave, el consumidor debe olvidar la ecuación ‘producción cercana = menor precio’. La velocidad de Inditex no abarata el producto por la proximidad de la fábrica, sino por la eficiencia de una cadena logística que reduce el tiempo entre diseño y percha. En la práctica, el precio de una camisa de Zara o de un vestido de Massimo Dutti no refleja tanto el coste de la confección local como el coste de un sistema que vuela miles de prendas cada semana para que la colección llegue fresca al lineal.

Además, esta estrategia tiene un efecto multiplicador sobre la disponibilidad: la capacidad de leer la demanda y reabastecer en días evita roturas de stock y liquidaciones forzosas, lo que a su vez sostiene los márgenes. Para el comprador, eso se traduce en una oferta permanentemente renovada sin que los precios se disparen. O dicho de otro modo: paga más por logística que por mano de obra, pero recibe a cambio un escaparate que cambia cada dos semanas.

El propio informe de Bernstein mantiene una recomendación de ‘rendimiento superior’ para Inditex, con un precio objetivo de 60 euros por acción, lo que refleja la confianza en que este modelo seguirá generando ventajas frente a la competencia durante años.

🛒 El Veredicto de Compra

  • No te fíes solo del origen: Que una prenda se fabrique cerca no garantiza un precio más bajo. El coste logístico (avión) pesa más que el de producción, y Zara lo asume para mantener la frecuencia de novedades.
  • La agilidad como ventaja: La verdadera ventaja para el consumidor es la rotación constante del surtido. Si encuentras algo que te gusta, cómpralo: la reposición puede durar horas en tallas populares.
  • Compara por prenda, no por marca: La estrategia de Inditex difumina la frontera entre producción cercana y lejana. El precio final está más vinculado al diseño y a la logística que a la ubicación de la fábrica, así que conviene comparar prenda a prenda en lugar de asumir que ‘lo cercano’ es automáticamente más barato.

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