Un estudio en Science revela que el uso del suelo sostenible genera ganancias en biodiversidad, clima y economía en 146 países

El análisis, liderado por la Universidad de Minnesota, cuantifica por primera vez a escala global cómo optimizar la gestión del suelo reporta beneficios simultáneos en los tres frentes. La investigación identifica las regiones con mayor potencia

El uso del suelo más inteligente podría, al mismo tiempo, frenar la pérdida de biodiversidad, reducir emisiones y aumentar la producción económica en casi todo el planeta. Un análisis sin precedentes publicado este 5 de junio de 2026 en Science revela que optimizar la gestión del suelo en 146 países genera ganancias simultáneas en tres frentes que hasta ahora parecían irreconciliables.

El equipo de investigadores, liderado por la Universidad de Minnesota, ha cuantificado por primera vez a escala planetaria el potencial de las prácticas sostenibles del uso del suelo. Los resultados dibujan un mapa donde la restauración de ecosistemas, la agricultura regenerativa y la protección de sumideros de carbono no compiten, sino que se refuerzan mutuamente.

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El triple dividendo que no habíamos medido

La idea de que lo bueno para el planeta puede serlo también para la cuenta de resultados no es nueva, pero jamás se había medido con este rigor en casi doscientas economías distintas. El trabajo cruza tres objetivos de política pública—conservar la biodiversidad, mitigar el cambio climático y fomentar el desarrollo económico—y encuentra sinergias donde el debate solía ver solo dilemas.

Los investigadores modelaron escenarios de gestión óptima: reasignar tierras agrícolas a sistemas de polinización, reforestar áreas degradadas, proteger humedales y turberas, o intensificar cultivos de manera sostenible allí donde el impacto ambiental era menor. El resultado es un “espacio de co-beneficios” que abarca desde el Amazonas hasta las estepas de Mongolia central.

La cifra más llamativa no es un porcentaje abstracto. Es la constatación de que los tres objetivos pueden perseguirse juntos sin sacrificar ninguno, incluso en regiones con alta presión demográfica. La península ibérica, por ejemplo, aparece entre las zonas donde un manejo más cuidadoso de de la dehesa y los cultivos leñosos reportaría beneficios triples. No se trata de abandonar la agricultura, sino de rediseñarla.

Cómo funciona la optimización del suelo

El estudio no es un decálogo de soluciones milagrosas. Se apoya en modelos biofísicos y económicos que cruzan datos de cobertura del suelo, productividad agrícola, captura de carbono y riqueza de especies. Para cada país, el algoritmo busca combinaciones que maximicen los tres indicadores a la vez. “Es como resolver un puzle tridimensional donde la ficha del maíz encaja con la del jaguar y la del dióxido de carbono”, explican los autores.

biodiversidad

La herramienta identifica puntos calientes donde pequeños cambios producirían grandes saltos en los indicadores. Por ejemplo, restaurar manglares en el sudeste asiático no solo protege la costa, sino que secuestra carbono treinta veces más rápido que la selva tropical y mantiene pesquerías locales. El análisis cuantifica estos impactos en dólares, toneladas de CO2 y especies salvadas, y los convierte en un lenguaje común para ministerios de ambiente y de hacienda.

La mayor sorpresa no está en los trópicos, donde la riqueza de biodiversidad era ya evidente. El mapa revela que Europa occidental, el centro de Estados Unidos y zonas templadas de China podrían obtener beneficios climáticos y económicos particularmente altos si reorientan sus sistemas agrícolas intensivos hacia prácticas que devuelvan carbono al suelo, como la agricultura de conservación o la agrosilvicultura.

Por primera vez, la ciencia dibuja un atlas donde la protección de un bosque y la rentabilidad de un campo de trigo no se miran de reojo, sino que suman en la misma dirección.

Por qué este estudio cambia la conversación global

El informe llega en un momento político especialmente complejo. La próxima cumbre del clima, la COP32 de noviembre de 2026, deberá cuadrar las promesas de reducción de emisiones con los objetivos de desarrollo sostenible. Este atlas de co-beneficios ofrece a los negociadores un argumento que hasta ahora carecía de respaldo cuantitativo: no hay que elegir entre salvar el planeta y alimentar a la población. Es posible hacer ambas cosas a la vez, y además ganar dinero.

Eso sí, el estudio deja claro que el “triple dividendo” no brota espontáneamente del mercado. Requiere políticas públicas activas, desde la reforma de los subsidios agrícolas hasta certificaciones de carbono que paguen al agricultor por cada tonelada que quede bajo tierra. La investigación advierte que sin esa palanca política, los escenarios óptimos se quedan sobre el papel como un bonito mapa de colores.

Otra limitación importante es la escala temporal: los modelos asumen estabilidad climática durante las próximas dos décadas, algo que los propios autores reconocen como optimista. Además, el análisis no incorpora la dimensión de derechos sobre la tierra ni la gobernanza local, cuestiones que pueden dinamitar cualquier plan técnico en ausencia de consenso social. Sin embargo, el marco metodológico es lo bastante sólido como para que Science lo publicara con revisión por pares, lo que subraya su solidez técnica.

El próximo paso será trasladar este atlas a los planes nacionales de adaptación al cambio climático. Mientras tanto, el trabajo de la Universidad de Minnesota deja una cifra que debería colarse en todos los debates: en 146 países, la ciencia no ve un conflicto entre la prosperidad y la biosfera; ve una oportunidad que nadie había medido todavía.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: Optimizar el uso del suelo en 146 países puede generar, al mismo tiempo, ganancias en biodiversidad, mitigación del cambio climático y desarrollo económico.
  • Dónde: Análisis global, con puntos calientes en la Amazonía, sureste asiático, Europa occidental y las grandes llanuras de Norteamérica y China.
  • Institución responsable: Universidad de Minnesota, con colaboración interdisciplinar. Publicado en Science el 5 de junio de 2026.
  • Cuándo: Los resultados se publican este jueves 5 de junio de 2026 a las 20:00 (hora peninsular española).
  • Impacto a futuro: Por primera vez, los gobiernos disponen de un mapa cuantitativo que demuestra que las políticas verdes pueden ser económicamente rentables, allanando el camino de las próximas negociaciones climáticas.

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