Azúcar en el espacio: hallan una molécula clave para la vida en una nube interestelar

Un equipo español identifica eritrulosa, un azúcar de cuatro carbonos, en una nube molecular a 26.000 años luz, según publica Nature Astronomy. El hallazgo refuerza la hipótesis de que los ingredientes de la vida se forman en el espacio antes de llegar a los planetas.

Un equipo de investigadores españoles ha detectado por primera vez una molécula de azúcar en una nube interestelar, a 26.000 años luz de la Tierra, según publica esta semana la revista Nature Astronomy.

La protagonista del hallazgo es la eritrulosa, un azúcar compuesto por cuatro átomos de carbono que en nuestro planeta se encuentra, por ejemplo, en las frambuesas. El descubrimiento se ha logrado en una región densa del centro de la Vía Láctea, conocida como la Zona Molecular Central, un hervidero de gas y polvo donde nacen estrellas masivas.

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Los azúcares no solo endulzan la vida; en el contexto prebiótico, son piezas maestras. La ribosa, un azúcar de cinco carbonos, forma el esqueleto del ARN, la molécula que muchos científicos consideran la precursora del ADN en la Tierra primitiva. Encontrar un azúcar tan voluminoso como la eritrulosa en el espacio —con sus cuatro carbonos— sugiere que la naturaleza puede esculpir estos compuestos en las condiciones más extremas.

Los biólogos barajan desde hace décadas la hipótesis del “mundo de ARN”, según la cual el ARN habría sido la primera molécula capaz de almacenar información genética y catalizar reacciones antes de que surgiera el ADN. La ribosa es un componente imprescindible de los nucleótidos que forman el ARN. Por eso, hallar azúcares precursores en el espacio alimenta la posibilidad de que los primeros ladrillos del ARN llegaran ya ensamblados, o casi, desde el cosmos.

Hasta ahora, la química interestelar había revelado moléculas más pequeñas: metanol, ácido fórmico, incluso el glicolaldehído, un azúcar de dos carbonos considerado el hermano pequeño detectado en el año 2000. Pero la eritrulosa representa un salto cualitativo: es la primera vez que se identifica un azúcar de este tamaño en el medio interestelar. La pregunta de si los ladrillos de la vida se fabrican en las nubes moleculares gana terreno.

La detección no fue casualidad. Los astrofísicos apuntaron dos potentes radiotelescopios hacia la nube molecular G+0.693-0.027, un objeto ya estudiado por su riqueza química. Los instrumentos, operando en longitudes de onda milimétricas, registraron las líneas espectrales únicas de la eritrulosa. Cada molécula emite y absorbe radiación en frecuencias específicas, como una huella dactilar, y los científicos pasaron meses descifrando esa firma entre el ruido de fondo galáctico hasta confirmarla con observaciones independientes.

La distancia de 26.000 años luz añade otra capa de asombro. La luz que hoy captamos partió del centro de la Vía Láctea hace 26.000 años, cuando en la Tierra los últimos glaciares del Pleistoceno aún cubrían gran parte del hemisferio norte. Es decir, la señal que reveló el azúcar viajó durante un periodo equivalente a doce veces toda la historia escrita de la humanidad.

La luz que portaba la firma de la eritrulosa partió del centro galáctico cuando en la Tierra los mamíferos apenas empezaban su andadura evolutiva.

La panspermia química cobra fuerza con el hallazgo

La idea de que los componentes básicos de la vida se forman en el espacio y llegan a los planetas a bordo de asteroides o cometas es tan antigua como sugerente. Conocida como panspermia química, esta hipótesis sostiene que moléculas orgánicas complejas, como aminoácidos o azúcares, se sintetizan en las nubes moleculares y son luego incorporadas a los cuerpos planetarios en formación, incluida la Tierra primitiva.

El descubrimiento de eritrulosa en el medio interestelar añade una pieza importante a este rompecabezas. Como subrayan los autores en Nature Astronomy, se trata de un azúcar de cuatro carbonos, un paso más en la escalera química hacia moléculas como la ribosa. Sin embargo, los investigadores advierten de que detectar un solo azúcar no equivale a encontrar vida ni a demostrar que el ARN se originó en el espacio. Es un indicio, no una prueba definitiva. La astrobiologia, con sus modelos de evolución química, recibe un nuevo impulso, pero el origen de la vida sigue siendo un enigma.

Eso sí, el hallazgo amplía el catálogo de compuestos prebióticos identificados en el cosmos y refuerza la noción de que la química necesaria para la vida no es un accidente terrestre. Próximos observatorios, como el radiotelescopio SKA o el telescopio espacial James Webb, podrán rastrear moléculas aún más complejas y determinar si la eritrulosa es una rareza o un ingrediente común. Las misiones de retorno de muestras como OSIRIS-REx ya han confirmado la presencia de moléculas orgánicas en asteroides, y este resultado señala hacia dónde mirar a continuación.

molécula interestelar

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: La molécula de azúcar eritrulosa en una nube interestelar del centro de la Vía Láctea.
  • Dónde: Nube molecular G+0.693-0.027, a 26.000 años luz de la Tierra.
  • Institución responsable: Equipo de investigadores españoles, con estudio publicado en Nature Astronomy.
  • Cuándo: Estudio publicado el 13 de julio de 2026.
  • Impacto a futuro: Refuerza la hipótesis de la panspermia química y guía la búsqueda de moléculas prebióticas con los telescopios del futuro.

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