Presión de la Casa Blanca a demócratas por el acuerdo ético de Trump en la Ley Clarity

La Casa Blanca insiste en que los demócratas acepten el pacto ético que el presidente negoció con los republicanos, clave para desbloquear la normativa de activos digitales. La fecha límite del Senado, el 7 de agosto, añade presión a un texto que lleva días estancado.

A menos de tres semanas para que el Senado de Estados Unidos entre en receso, la Casa Blanca ha redoblado la presión sobre los demócratas para que acepten el acuerdo ético negociado por el presidente Donald Trump en torno a la Ley de Claridad del Mercado de Activos Digitales, más conocida como Clarity Act. La norma aspira a regular los activos digitales, algo que el sector lleva años reclamando para poner fin a la incertidumbre jurídica, y su destino se juega ahora en una carrera contrarreloj que culmina el 7 de agosto.

La presión de la Casa Blanca y el plazo del 7 de agosto

Un funcionario de la Casa Blanca, que pidió el anonimato, aseguró que Trump “ha aceptado la cláusula ética más completa y amplia de la historia”, aunque los demócratas siguen sin conocer los detalles del texto. Mientras tanto, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha calificado la situación de “yarda de gol” (a un paso de la meta) y ha urgido al Congreso a aprobar el proyecto antes del receso.

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El Senado dispone de menos de tres semanas para cerrar un texto que lleva días estancado. El líder de la mayoría republicana, John Thune, fijó el 7 de agosto como fecha límite para someter la ley a votación en el pleno. A partir de ese día, los senadores se centrarán en sus campañas de reelección, lo que reduciría drásticamente las posibilidades de que la Clarity Act saliera adelante este año.

¿Qué contiene el acuerdo ético y por qué los demócratas se resisten?

La sección ética prohibiría a altos cargos del Gobierno —incluido el presidente— tener vínculos empresariales con la industria de las criptomonedas. Este punto es especialmente delicado porque Trump, cuya familia ha generado más de 2.000 millones de dólares en nueva riqueza desde su regreso al poder, según Reuters, admitió haber ingresado más de 1.000 millones de dólares en cripto durante 2025.

Los negociadores demócratas, entre ellos los senadores Kirsten Gillibrand, Ruben Gallego, y Angela Alsobrooks, no han recibido información detallada del pacto y mantienen que solo apoyarán el texto si la cláusula ética es lo suficientemente sólida. Gallego y Alsobrooks ya votaron a favor de que el proyecto avanzara en el Comité Bancario a mediados de mayo, pero condicionaron su ‘sí’ final a que se incluyeran salvaguardas anticorrupción.

La Casa Blanca contraataca: “Si los demócratas bloquean esta legislación histórica después de que la administración se haya esforzado al máximo para atender sus preocupaciones, que nadie se equivoque: son ellos quienes están frenando la ley”, declaró el mismo funcionario anónimo. Una enmienda del senador demócrata Chris Van Hollen que pretendía vetar los negocios cripto al presidente y a los miembros del Congreso ya fue rechazada en el comité por 11 votos a 13.

Con el reloj corriendo, el desenlace de la Clarity Act definirá si la primera ley cripto estadounidense lleva un sello ético que la blinde o la lastre.

Senado EE.UU. ley cripto

Por qué la Clarity Act es decisiva para el futuro de la regulación cripto

La Clarity Act no es una ley cualquiera: sería el primer marco regulatorio integral para los activos digitales en Estados Unidos, un país que hasta ahora ha navegado entre la inacción del Congreso y las intervenciones puntuales de la SEC. Para los inversores, un texto definido significaría reglas de juego claras sobre qué tokens son valores, cómo deben operar las plataformas y qué protecciones tiene el consumidor.

Pero la traba ética introduce un elemento de riesgo político. La oposición demócrata se apoya en los propios intereses financieros de Trump para exigir transparencia, mientras que los republicanos acusan a sus rivales de usar la ética como excusa para dilatar una ley que cuenta con amplio respaldo bipartidista —al menos en las formas—. La firma de análisis Galaxy Research, que sigue de cerca el proceso, otorga a la Clarity Act solo un 50% de posibilidades de éxito.

En la práctica, si la ley no se aprueba antes del receso, el calendario legislativo se comprime hasta hacer casi inviable su tramitación en 2026. Eso retrasaría la claridad normativa que reclaman desde exchanges como Coinbase hasta fondos de inversión que ya han lanzado ETFs al contado de bitcoin. Para el mercado, la señal sería de bloqueo político y podría frenar el apetito institucional.

Mientras el borrador final circula —se espera que el texto completo se distribuya esta semana—, el sector aguarda con la respiración contenida. La decisión, en última instancia, está en manos de un puñado de senadores demócratas que deben calibrar entre sus exigencias éticas y el riesgo de aparecer como el obstáculo que impidió una ley que, según sus defensores, podría impulsar la innovación financiera en el país.


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