Las altas temperaturas de la ola de calor están modificando drásticamente el comportamiento del mercado eléctrico en España, alterando de paso las rutinas de consumo que miles de familias daban por consolidadas.
Históricamente, esperar a la medianoche para poner las lavadoras o encender el aire acondicionado suponía un alivio económico asegurado. Sin embargo, un análisis reciente llevado a cabo por el comparador energético Hello Watt ha confirmado que la madrugada ya no es el tramo horario más asequible para aquellos hogares acogidos a la tarifa regulada o PVPC. Este cambio estructural no es un episodio aislado causado por una anomalía puntual del verano. El fenómeno empezó a notarse desde principios del pasado mes de abril y se ha mantenido constante hasta la actualidad, consolidando un encarecimiento de la luz en la franja nocturna que desafía la lógica habitual del mercado eléctrico.
Durante las dos olas de calor transcurridas entre el 21 de junio y el 17 de julio, el coste de la electricidad entre las doce de la noche y las ocho de la mañana se ha situado un 30,6% por encima del promedio anual. En los momentos de mayor exigencia para la red, el precio de madrugada llegó a tocar los 19,92 céntimos por kilovatio hora, una cifra que prácticamente duplica los 11,79 céntimos por kilovatio hora que solían pagarse de media nocturna durante el resto del año. Frente a esta escalada sin precedentes en la oscuridad, las horas centrales de la jornada diurna apenas han experimentado un incremento del 4,5% en sus tarifas en comparación con la media anual, a pesar de que el consumo global se dispara de forma muy notable al mediodía.
El impacto de las noches tropicales y la caída del viento
Detrás de este encarecimiento nocturno operan varios factores estrechamente ligados al calor asfixiante que azota al país en las últimas semanas. Las denominadas noches tropicales impiden conciliar el sueño y fuerzan a los ciudadanos a mantener encendidos los aparatos de aire acondicionado y los ventiladores de forma ininterrumpida. Esta necesidad de refrigeración constante ha propiciado que la demanda de electricidad durante las horas valle se dispare un 12,7% si se compara con los registros medios anotados entre enero y el 17 de julio. A este incremento del consumo hay que sumar un factor meteorológico clave. Los episodios de temperaturas extremas en nuestro país suelen venir de la mano de una notable ausencia de corrientes de aire, lo que debilita fuertemente la aportación de la energía eólica al sistema.
En concreto, la producción de los parques eólicos durante la madrugada ha llegado a desplomarse un 28,1% en relación con la media del año calculada hasta mediados de julio. Al cruzarse una mayor exigencia de energía por parte de los ciudadanos con una menor disponibilidad de recursos renovables, el operador del sistema se ve forzado a solicitar la entrada de tecnologías de generación mucho más costosas para garantizar el suministro, disparando inevitablemente la factura de la luz durante la noche. La paradoja resulta evidente cuando se observa el comportamiento del mercado durante las horas diurnas. Aunque a plena luz del día la demanda eléctrica aumenta un 16,5% frente a la media del año, superando incluso los incrementos nocturnos, el impacto final sobre el recibo de los usuarios es muchísimo menor.
La razón que explica esta contención diurna radica en el extraordinario despliegue y rendimiento de la energía solar. Las instalaciones fotovoltaicas trabajan a máximo rendimiento durante las horas centrales del día, inyectando al sistema una cantidad de energía limpia suficiente para cubrir gran parte de esa demanda adicional generada por la climatización, mitigando así la subida de los precios de la luz. Por el contrario, cuando el sol se oculta, la red pierde de golpe todo ese inmenso aporte de producción solar. Sin sol y con los aerogeneradores girando a menor velocidad por la falta de viento, el sistema debe recurrir con mucha mayor frecuencia a los ciclos combinados de gas natural para cubrir sus necesidades, siendo esta la opción más cara del panorama energético.

El uso intensivo de estas centrales térmicas coincide con un momento de gran tensión internacional debido al conflicto en Irán iniciado a finales de febrero, un factor externo que agrava el impacto en los bolsillos al encarecer drásticamente el coste del gas natural. Analizando el periodo de extremo calor vivido entre finales de junio y mediados de julio, el mercado ibérico del gas o MIBGAS marcó un precio medio de 47,5 euros por megavatio hora. Esta cifra supone un enorme sobrecoste del 41% respecto a los 33,7 euros por megavatio hora que costaba de media entre los meses de enero y febrero. Lejos de moderarse, esta peligrosa tendencia alcista sigue adelante y el gas ha superado la barrera de los 57 euros por megavatio hora en múltiples ocasiones durante la última semana.
Nuevos hábitos para una factura de la luz más barata
Como los ciclos combinados de gas son las centrales de respaldo por excelencia cuando no hay viento ni sol, cada euro que sube la materia prima en los mercados presiona de manera directa la tarifa nocturna de la electricidad. El resultado es un desajuste profundo respecto a las creencias populares fuertemente arraigadas en la sociedad española de encender los electrodomésticos en horario nocturno.
Danny Salazar, director general del comparador energético Hello Watt, advierte que infinidad de consumidores mantienen la falsa creencia de que programar la climatización durante toda la noche les permite aprovechar el tramo más económico. El directivo explica que este patrón ha cambiado por completo en los últimos meses y recomienda tenerlo muy en cuenta, especialmente a quienes disponen de tarifas sujetas a variaciones horarias constantes.
Esta alteración del mercado afecta de una manera particularmente intensa a las viviendas que tienen contratada la tarifa regulada o cualquier otra modalidad indexada, puesto que sus recibos están completamente expuestos a los cambios del mercado mayorista. En situaciones de extremo calor, la combinación del aumento de la demanda ciudadana, la menor aportación renovable y el severo encarecimiento del gas dibujan un panorama económico adverso que desestabiliza cualquier presupuesto familiar. Por este motivo, los especialistas de Hello Watt recuerdan a la población la necesidad apremiante de examinar de manera periódica las condiciones del contrato de luz y verificar si la tarifa actual sigue siendo verdaderamente la opción que mejor se adapta a los nuevos hábitos de consumo.




