Grayscale ha propuesto repartir en efectivo las recompensas de staking de Ethereum y Solana dentro de sus trusts. La gestora, pionera en productos cripto regulados, busca así que los inversores reciban cada trimestre parte de los beneficios que generan estas redes de consenso sin necesidad de gestionar nodos ni carteras. Se trata de un cambio significativo en la estructura de estos vehículos, que hasta ahora solo replicaban el precio del activo subyacente.
El staking es el mecanismo por el que los validadores bloquean ether o solana para asegurar la red y, a cambio, obtienen recompensas. Cuando esos criptoactivos están dentro de un trust o fondo regulado, la gestión de los rendimientos se vuelve compleja: la custodia, la fiscalidad y la liquidez pueden impedir que lleguen al inversor final. La propuesta de Grayscale, presentada formalmente ante la SEC, quiere resolver ese nudo.
Según los documentos, la compañía empezaría a pagar los ingresos del staking en efectivo cada trimestre y ha fijado el 7 de agosto de 2026 como fecha orientativa para el inicio de las distribuciones. La medida afecta tanto al Grayscale Ethereum Trust como al Solana Trust.
Ethereum y Solana son dos redes proof‑of‑stake, pero sus perfiles de inversor difieren. Ethereum tiene un calado institucional más profundo y una infraestructura de validadores consolidada; Solana, con mayor peso minorista, destaca por su velocidad y actividad ecosistémica. Para ambos, ligar el trust a un flujo periódico de staking podría hacerlos más atractivos frente a los ETF que solo siguen el precio.
Eso sí, los pagos no están garantizados. Las recompensas varían según la tasa de la red, el desempeño de los validadores y las comisiones del producto. Además, existe un riesgo de slashing, la penalización que recibe un validador por comportamientos incorrectos, aunque los custodios profesionales lo mantienen en niveles mínimos.
En el plano regulatorio, la novedad es relevante. Grayscale no añade el staking de forma informal, sino a través de enmiendas formales a sus trusts y con supervisión de la SEC. Eso proporciona un marco más claro y puede sentar precedente para que otros patrocinadores de fondos cripto incorporen distribuciones de staking en sus productos.
La propuesta convierte un producto de mera exposición al precio en un vehículo que traslada la economía de la red al inversor.
Cómo funcionarían los pagos de staking en efectivo
Los trusts de Grayscale son fondos que mantienen los criptoactivos en custodia. Con la modificación, la gestora delegaría la operación de staking en validadores profesionales, que bloquearían los ether o solana en la red y generarían recompensas. Estas se convertirían a dólares y se repartirían trimestralmente entre los partícipes. El inversor no necesita hacer nada: ni carteras, ni llaves privadas, ni riesgos operativos directos. Solo recibe, en su caso, el ingreso en efectivo.
Por qué este cambio importa ahora para Ethereum y Solana
Llevamos años describiendo el staking como el dividendo natural de las blockchains proof‑of‑stake. Hasta ahora, los productos cotizados no habían podido canalizarlo de forma directa. La iniciativa de Grayscale podría abrir una brecha competitiva. Si el trust de Ethereum empieza a distribuir un flujo periódico, los ETF que solo replican el precio quedarán en desventaja. Algo parecido sucedería con Solana, cuya intensa actividad ecosistémica podría verse recompensada con una rentabilidad extra que el inversor tradicional aprecia.
Análisis: el staking se cuela en la conversación institucional
La propuesta de Grayscale se sitúa en un momento clave. Tras la activación de The Merge en septiembre de 2022 —la transición de Ethereum a proof‑of‑stake— y la aprobación de los primeros ETF spot de ether en julio de 2024, el sector ha ido madurando hacia productos de inversión que capturen cada vez más las ventajas económicas de la red. Lo que empezó como simple exposición al precio ahora busca ofrecer también el rendimiento que genera el consenso.
Que el staking llegue en efectivo simplifica la experiencia del inversor y amplía el argumento institucional. Un fondo que pague periódicamente la economía de la red puede compararse mejor con un bono o un activo que genera ingresos, algo que los asesores financieros entienden de inmediato. El patrocinador que no lo ofrezca puede quedarse rezagado.
Ahora bien, el éxito de la medida no depende solo de la voluntad de Grayscale. La SEC tendrá que validar los documentos, y los reguladores siguen mostrando cautela con cualquier producto que mezcle custodia y rendimiento. Si finalmente avanza, otros gigantes como BlackRock, Fidelity o WisdomTree no tardarán en replicar la estructura en sus propios ETF. Si encuentra fricción, el mercado sabrá dónde está el límite.
En cualquier caso, el staking como fuente de ingresos ha pasado de ser una promesa teórica a una propuesta formal sobre la mesa del regulador. La industria cripto, madurada a golpe de expediente, da un paso más hacia la integración financiera.
El calendario dice que agosto no está lejos. Los inversores, mientras tanto, sopesan si el ‘dividendo’ del staking merece la prima frente a los ETF convencionales.




