Bloomberg TV: SpaceX recorta valoración a 1,8 billones pero avanza hacia la mayor OPI mundial

Bloomberg revela que la empresa aeroespacial reduce su objetivo a 1,8 billones de dólares mientras prepara la mayor OPI de la historia. El cóctel de cohetes, inteligencia artificial y contratos de defensa despierta tanto entusiasmo como cautela entre los inversores.

SpaceX se prepara para lo que podría ser la mayor salida a bolsa de la historia, pero los inversores empiezan a mostrar cierta cautela. Según informa Bloomberg Television, la compañía aeroespacial de Elon Musk ha recortado su valoración objetivo de 2 billones de dólares a 1,8 billones, una cifra que, pese a la rebaja, sigue sin tener parangón en los mercados.

La OPI más vigilada del planeta ajusta expectativas

Bennett Callahan, editor gerente de Espacio y Aviación de Bloomberg, explicó durante el programa que el movimiento responde a la fase de tanteo que los bancos colocadores están realizando entre los inversores institucionales. ‘Es casi un error de redondeo cuando hablamos de estas magnitudes’, afirmó Callahan, ‘pero revela que están ajustando las expectativas para no prometer demasiado’. La estrategia, añadió, es clásica en las grandes OPI: salir con una cifra conservadora y luego superarla con creces el día del estreno.

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Musk, fiel a su estilo, negó la rebaja con un escueto ‘falso’ en su red social X. Sin embargo, fuentes cercanas a la operación insisten en que la horquilla definitiva no se conocerá hasta el 4 de junio. El precio se fijaría el día 10 y la cotización arrancaría el 11 de junio, apenas unos días después de que este artículo vea la luz.

75.000 millones para financiar un gigante cada vez mas complejo

La OPI busca levantar aproximadamente 75.000 millones de dólares, una cantidad destinada en buena parte a saciar la sed de capital de sus operaciones de inteligencia artificial, XAI, y al desarrollo de cohetes reutilizables. Callahan detalló que el capex previsto supera los 20.000 millones, de los cuales más de la mitad fluirá hacia las divisiones de IA. ‘Lo que hace un año parecía un activo relativamente limpio —un lanzador de cohetes con una filial de satélites— se ha convertido en un conglomerado bastante más complicado’, advirtió el periodista.

Esa complejidad añadida no es menor. Al fusionar la visión marciana con la fiebre por los centros de datos y la IA generativa, SpaceX obliga al inversor a comprar una historia que mezcla exploración espacial, telecomunicaciones y chips. Algunos participantes del mercado podrían estar recalculando el riesgo precisamente por esa amalgama de negocios con ciclos de maduración muy distintos.

‘Están intentando gestionar las expectativas: no quieres prometer de más y luego entregar de menos, prefieres ir al revés’.

— Bennett Callahan, Bloomberg

Starlink y el monopolio de facto en los cielos

Un factor que juega a favor de la compañía es la escasa competencia real en el lanzamiento de cargas pesadas. La reciente explosión de un cohete New Glenn, el principal rival en desarrollo, ha reforzado —de manera trágica aunque sin víctimas— la posición dominante de SpaceX. Callahan subrayó que Starlink sigue sumando clientes y que la empresa se mantiene como ‘el único juego en la ciudad’ para buena parte de los contratos gubernamentales y privados. Ese monopolio temporal es uno de los argumentos con los que los banqueros tratan de convencer a los inversores más escépticos.

La valoración de 1,8 billones de dólares supone multiplicar por varias veces los ingresos actuales, por lo que el relato de crecimiento futuro es esencial. Sin embargo, la volatilidad de Elon Musk introduce un riesgo adicional: sus disputas con reguladores y sus vaivenes en redes sociales han movido mercados enteros en el pasado, y difícilmente dejarán de hacerlo con su propia criatura cotizada.

El Pentágono y el contrato Golden Dome: defensa como motor oculto

Al margen de la OPI, el pasado viernes Bloomberg adelantó que SpaceX se ha adjudicado un contrato de 4.160 millones de dólares para desarrollar el sistema Golden Dome, una suerte de cúpula de hierro dorada impulsada por la administración Trump. El proyecto, que busca blindar el espacio aéreo de Estados Unidos con detección temprana desde satélites, se coordinará con el NORAD y supone una inyección de miles de millones que refuerza la pata de defensa del conglomerado.

La relación entre Trump y Musk, que ha oscilado entre la amistad profunda y la hostilidad abierta, parece haber entrado en una fase de pragmatismo. ‘Han pasado de ser íntimos a odiarse y ahora el péndulo ha vuelto’, describió Callahan. ‘Hoy por hoy, la relación es lo bastante buena como para adjudicar un contrato de esta magnitud’. El presupuesto del Pentágono, siempre inflado y en aparente crecimiento perpetuo, se convierte así en otro pilar que sostiene los múltiplos de la futura cotizada.

Lectura editorial: ¿OPI galáctica o burbuja disfrazada de cohete?

Pocas veces una salida a bolsa ha concentrado tantos elementos de disrupción: monopolio espacial, inteligencia artificial, defensa nacional y un líder que es en sí mismo un factor de riesgo sistémico. El inversor minorista que se plantee entrar en la OPI debe entender que está comprando no solo una empresa, sino una visión de futuro donde los ingresos por lanzamientos se mezclan con los chips de entrenamiento y los contratos secretos del Pentágono.

La rebaja de valoración de 2 a 1,8 billones puede parecer anecdótica, pero quizá sea el primer síntoma de que el mercado empieza a pedir más claridad. Si la historia de SpaceX convence sin necesidad de retoques grandilocuentes, los 75.000 millones de la OPI podrían ser el punto de partida de una nueva era bursátil. Si no, esa pequeña grieta en las expectativas podría ensancharse.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Bloomberg Television.

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