Algo ha cambiado en la mesa de negociación sobre Irán. Donald Trump ha enfriado el optimismo que se había instalado en los mercados y despachos diplomáticos. En un mensaje en sus redes sociales, el presidente estadounidense aseguró que ha dado instrucciones claras a su equipo: nada de precipitarse hacia un acuerdo definitivo. “El tiempo está de nuestro lado”, escribió.
Bajar el suflé de la negociación
Según recoge DW Español, fuentes anónimas de la administración filtran que no se espera rúbrica alguna en el día de hoy. La cadena CBS y portales de noticias citan un borrador de memorando que contempla una prórroga de 60 días del alto el fuego. Durante ese periodo se desbloquearía el tránsito por el estrecho de Ormuz, arteria vital del petróleo mundial, y se abriría espacio para abordar el programa nuclear iraní, su arsenal de misiles balísticos y el apoyo a actores regionales.
La maniobra trasluce pragmatismo. Teherán también mueve ficha: el presidente iraní aseguró que están “dispuestos a dialogar, tal y como planteamos durante la época de nuestro mártir líder supremo”, y añadió que su país no busca armas nucleares ni inestabilidad en la región. Pero enseguida cargó contra Israel, al que acusó de ejecutar un plan de “gran Israel” alimentando la guerra y la división.
“El que tiene más prisa es precisamente Donald Trump. Con las elecciones de noviembre en el horizonte y la gasolina al alza, la estrategia de máxima presión puede volverse en su contra.”
— Jesús Núñez Villaverde, analista militar entrevistado por DW Español
El tiempo no corre a favor de Washington
En entrevista con DW Español, el codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH), Jesús Núñez Villaverde, desmonta el argumento presidencial. La complejidad de los temas —programa nuclear, misiles, financiación a grupos en Líbano, Palestina y Yemen— requerirá meses de debate. Pero además, las urnas de noviembre aprietan. Si la incertidumbre mantiene los precios de la gasolina en ascenso, los votantes pueden castigar a Trump, contradiciendo su idea de que el tiempo corre a su favor. “Realmente ahora mismo el tiempo no corre a favor de Washington”, sentencia el experto.
El factor israelí, el invitado incómodo
Según la Agencia de Noticias Iraní, el posible documento no incluiría cláusula nuclear alguna, posponiendo ese capítulo. Eso inquieta a Israel, que junto a Estados Unidos participó en la agresión contra Irán y buscaba eliminar precisamente el programa atómico y los misiles. Núñez Villaverde advierte de que el Estado hebreo se siente reacio a aceptar imposiciones de Washington, sobre todo cuando todavía no se ha conseguido nada tangible. La condición iraní de detener la violación israelí del territorio libanés añade otro nudo geopolítico que puede enquistar la negociación.
En definitiva, Trump se aferra a su relato de fortaleza, pero la filtración del memorando de 60 días y la reacción de los mercados energéticos sugieren que la paciencia no es infinita. Los barriles de crudo miran de reojo a Ormuz mientras Washington calibra cuánto desgaste electoral está dispuesto a asumir. La paradoja es cruel: quien se veía como el gran negociador necesita ahora más que nadie que el acuerdo llegue pronto, aunque insista en que no tiene prisa.
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