Los ETF Ethereum compran 84,4 millones mientras los minoristas venden: ¿quién ganará el pulso por el precio?

La primera semana de compras netas tras nueve semanas de ventas reactiva el interés institucional por ether. Los minoristas, sin embargo, se posicionan en corto y elevan la presión bajista.

El ether cotiza en torno a los 1.800 dólares en un momento de fuerte tensión entre dos fuerzas: las compras institucionales a través de los ETF al contado y las ventas de los inversores minoristas. Los datos de SoSoValue revelan que los ETF de Ethereum registraron 84,4 millones de dólares en entradas netas semanales, el primer saldo positivo tras nueve semanas consecutivas de salidas.

Instituciones al alza: primera compra neta semanal en nueve semanas

Los ETF spot de ether en Estados Unidos cerraron la semana del 6 al 10 de julio con un flujo neto comprador de 84,4 millones de dólares, según la firma de análisis SoSoValue. Solo un día, el 9 de julio, registraron ventas netas por valor de 52,08 millones de dólares coincidiendo con una caída puntual del ether hasta los 1.748 dólares.

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Este giro rompe una racha de nueve semanas de salidas que había lastrado el ánimo del mercado. Que los grandes inversores vuelvan a comprar sugiere que están recalibrando sus perspectivas y podrían seguir añadiendo capital a estos productos cotizados en las próximas sesiones. Esa nueva demanda institucional tiene el potencial de impulsar el precio de ETH a corto plazo.

El miedo minorista: los cortos se acumulan en OKX y Bybit

Mientras tanto, los inversores minoristas se mueven en dirección contraria. En el mercado de futuros perpetuos —contratos sin vencimiento que permiten apostar a la baja o al alza— el volumen de ventas ha crecido en las últimas 24 horas. El ratio largo/corto ha caído hasta 0,946, por debajo de 1, lo que indica que los vendedores empiezan a dominar.

La presión bajista se concentra en dos grandes plataformas: OKX, que mueve 4.100 millones de dólares en volumen diario de futuros perpetuos, y Bybit, con 1.190 millones adicionales. En ambos exchanges, los grandes operadores —las ballenas— mantienen una posición calificada como ‘extremadamente bajista’ por la plataforma de datos CoinGlass.

Las ballenas venden. Los ETF compran. Alguien va a equivocarse.

Un minorista en particular ha abierto una posición corta de 12,43 millones de dólares en ether, apostando a que el precio seguirá cayendo. Sin embargo, los datos de liquidaciones muestran que los vendedores en corto sufrieron pérdidas por 11,49 millones de dólares en las últimas horas, frente a 8,30 millones de los operadores largos. Es decir, a pesar del dominio bajista, el mercado aún castiga a quienes se posicionan en corto.

¿Quién ganará este pulso? El análisis

El choque entre la demanda de los ETF y el pesimismo de los minoristas no es nuevo, pero el cambio de tendencia institucional tras nueve semanas de ventas merece atención. Los ETF al contado, desde su aprobación en 2024, se han convertido en una fuente de presión compradora estructural. Cuando vuelven a acumular ether, suelen anticipar tramos de estabilidad o subida.

Sin embargo, los minoristas no carecen de razones. La relación largo/corto por debajo de 1 y el posicionamiento bajista de ballenas en plataformas de derivados reflejan un miedo real a que el ether siga corrigiendo, especialmente si las condiciones macroeconómicas se endurecen. La apuesta bajista de 12,43 millones es un recordatorio de que hay dinero contante y sonante esperando caídas.

Pero los datos de liquidaciones cuentan otra historia: los cortos han perdido más que los largos en las últimas jornadas. Esto indica que el mercado no cede fácilmente y que cualquier rebote puede generar mini short squeezes —subidas bruscas que exprimen a los vendedores—. La tensión está servida.

Desde esta redacción creemos que el acumulado institucional de esta semana es un síntoma positivo para Ethereum a medio plazo. La red sigue sumando usuarios, el staking ronda el 30% del suministro y los rollups de capa 2 no dejan de crecer. Pero el corto plazo es otra cosa: el pulso lo decide la liquidez y, de momento, los gigantes de los derivados empujan hacia abajo. La pregunta no es si los ETF volverán a comprar —ya lo han hecho—, sino si serán capaces de absorber las ventas minoristas sin que el precio se resienta demasiado.


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