Los vecinos de Toledo empiezan a ver un patrón que Renfe repite desde 2020, tanto en Castilla-La Mancha como en otras zonas de España, en particular en el territorio gallego. Y es que la empresa pública ha anunciado que la ciudad quedará relegada a un «ramal» dentro de la ruta del AVE que debe conectar Madrid y Extremadura. Para la Asociación de Usuarios del Tren de Toledo, la medida puede suponer «el abandono definitivo del trazado de la línea de AVE por la ciudad de Toledo y la estación de Santa Bárbara».
«Resulta asimismo sorprendente y un completo dispendio económico que se construya un enlace transitorio de 20 kilómetros para velocidades de 350 km/h, cuando unirá la LAV actual (300 km/h) y la convencional (160 km/h), un sinsentido más que se une a todos los que ya se vieron contra el trazado original propuesto por el Ministerio, denominado Toledo Central, el cual desbloquea el AVE a su paso por Toledo garantizando tanto la línea como el futuro de la estación actual», sentencia la nota de prensa de la asociación.

En su comunicado, en el que responsabiliza en primera instancia a la Consejería de Fomento de la reducción de la presencia de la alta velocidad, señala que la posibilidad de realizar una conexión directa con Extremadura, que no pase por Toledo, era una de las opciones que se comunicaron cuando se presentaron los estudios informativos de la ruta.
RENFE RESPONDE CON EL AVANT
En cualquier caso, mientras se toma una decisión final sobre el AVE de Renfe, la empresa pública sí ha presentado una primera respuesta para mantener la conexión de Toledo con Madrid. La semana pasada se anunció que su servicio Avant, dedicado a la media distancia, sumará unas 440 plazas para mejorar la conexión de la ciudad con la capital, lo que de momento sirve para cubrir parte de la demanda que ha dejado libre la pérdida del servicio de alta velocidad.
Según informó Renfe, se incrementará la capacidad del primer Avant Toledo-Madrid, el de las 6:25 horas, con 101 plazas, al ser operado por una unidad de la serie 100, de mayor capacidad. El segundo, el de las 6:50 horas, tendrá 238 plazas más, al ser operado por un tren de la serie 114 en doble composición. Ambos servicios circularán de lunes a viernes.
Por su parte, el último Madrid-Toledo del día, que parte de la estación Puerta de Atocha-Almudena Grandes a las 20:45 horas, aumentará en 101 plazas, al ser operado también por un tren de la serie 100. Este servicio Madrid-Toledo circulará de domingo a jueves. Con este incremento, la relación Madrid-Toledo se reforzará con 440 plazas al día, lo que supone cerca de 9.700 plazas al mes y más de 116.000 al año.
LA APUESTA DEL AVANT DEJA MENOS OPCIONES NOCTURNAS
Incluso si la llegada del Avant es una buena noticia y cubre uno de los principales problemas que deja la pérdida de la parada en la ruta de Extremadura, sigue dejando algunos inconvenientes. Por un lado, hace que el último tren entre Madrid y Toledo salga una hora antes, pero además elimina la posibilidad del viaje directo entre la capital de Castilla-La Mancha y las estaciones extremeñas.

Es un movimiento más en la política reciente de la empresa pública, que sigue recortando la presencia del AVE en zonas menos atractivas comercialmente. Aunque en el pasado ha sido crítica con los competidores privados del servicio, Ouigo e Iryo, por no dar la importancia necesaria a las zonas menos rentables, poco a poco empieza a hacer lo mismo, como ya se ha evidenciado con su estrategia en el territorio gallego.
EL COMPLICADO EQUILIBRIO DE RENFE PARA COMPETIR
Renfe afronta un reto complicado para mantener su capacidad competitiva al mismo tiempo que sigue funcionando como servicio en rutas menos lucrativas en lo comercial. Además, es responsable de los servicios de Cercanías y Rodalies, que en los últimos meses han sido un verdadero dolor de cabeza para la compañía por las incidencias en las rutas, y que además arrastran un problema reputacional profundo por la falta de puntualidad.
Pero sigue siendo llamativa su disposición a dejar algunas rutas de lado, incluso si es solo de forma temporal, para mantener la demanda en las más lucrativas. Sumado a decisiones del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, que ha dejado de lado los proyectos para arreglar rutas como las de Aranda del Duero por su elevado coste, hay motivos para que los usuarios muestren su preocupación sobre el futuro del servicio.




