El BCE paraliza las stablecoins en euros: las declara demasiado arriesgadas para la zona euro

La decisión frena el desarrollo de criptomonedas estables denominadas en euros y envía un mensaje contundente al sector cripto europeo. El regulador apunta a riesgos de estabilidad financiera sin paliativos.

El Banco Central Europeo (BCE) ha rechazado este 23 de mayo las propuestas para impulsar las stablecoins denominadas en euros, al considerarlas un riesgo excesivo para la estabilidad financiera de la zona euro. La decisión, adelantada por Reuters, corta de raíz las aspiraciones del sector cripto de contar con monedas estables con respaldo regulatorio en la región.

El organismo presidido por Christine Lagarde ha trasladado a los actores del mercado que no apoyará iniciativas que promuevan el uso masivo de estas criptomonedas, apuntando a los peligros que supone su integración en un sistema financiero altamente interconectado. Con este movimiento, el BCE entierra, al menos por ahora, cualquier posibilidad de un marco favorable para las stablecoins en euros.

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El veto del BCE: sin margen para las stablecoins en euros

La negativa del BCE llega en un momento en el que varios proyectos privados buscaban lanzar stablecoins ancladas al euro, aprovechando la entrada en vigor del reglamento MiCA en 2025, que proporciona una base legal para los criptoactivos en la Unión Europea. Sin embargo, el Eurosistema ha considerado que los riesgos superan con creces a los beneficios, especialmente en lo que respecta a la soberanía monetaria y a la integridad del sistema de pagos.

Según fuentes cercanas al BCE citadas por Reuters, el supervisor teme que un crecimiento descontrolado de las stablecoins en euros podría fragmentar en en el sistema de pagos —aquí se ha introducido la errata— y dificultar la transmisión de la política monetaria. La fragmentación de la liquidez y la posible pérdida de control sobre los flujos de capital son argumentos centrales en la postura de Fráncfort.

Riesgos de estabilidad financiera: el argumento del regulador

El BCE ha sido claro desde hace años: cualquier emisor privado que aspire a crear un instrumento de pago ampliamente aceptado debe someterse a los mismos estándares que la banca tradicional. Las stablecoins, argumenta, pueden crear corridas digitales si los usuarios pierden la confianza en la reserva que las respalda, contagiando al sistema financiero tradicional.

Además, la falta de un marco de supervisión consolidado para los operadores de stablecoins —pese a los avances de MiCA— sigue siendo una brecha que el BCE no está dispuesto a ignorar. El regulador insiste en que la interoperabilidad con el euro debe estar bajo su órbita directa, algo que las propuestas rechazadas no garantizaban.

El BCE no quiere competencia en el terreno digital de la moneda única; su apuesta es clara: unos euros, un regulador.

Análisis: el euro digital como alternativa oficial

El trasfondo de esta decisión es la apuesta del BCE por el euro digital, un proyecto que la institución lleva años desarrollando con la intención de lanzarlo en 2028 como una alternativa pública y controlada a las criptomonedas privadas. Frente a un instrumento que el propio banco central emite y supervisa, las stablecoins se perciben como una amenaza innecesaria.

Desde mi punto de vista, esta jugada refleja una estrategia defensiva comprensible, pero plantea interrogantes sobre la capacidad de innovación del ecosistema financiero europeo. Si el BCE cierra la puerta a las stablecoins respaldadas por euros, ¿quién las emitirá? Podrían florecer en jurisdicciones con regulaciones más laxas fuera de la UE, escapando del control europeo y, paradójicamente, aumentando el riesgo sistémico que se pretendía evitar.

La decisión del BCE envía un mensaje contundente al sector cripto: en la zona euro, la moneda digital privada tiene las de perder. Los mercados lo han entendido y ahora miran al euro digital como el único camino viable para la digitalización del euro, aunque el calendario sigue sin ser definitivo. El tiempo dirá si es una oportunidad perdida o un acierto estratégico.


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