He estado siguiendo los pasos de DeepSeek desde que sus modelos de inteligencia artificial se viralizaron el año pasado por su eficiencia y bajo coste. La noticia de esta mañana, confirmada por tres fuentes consultadas por Reuters, marca un antes y un después: la startup china se adentra en el diseño de su propio chip de inteligencia artificial. El movimiento no es menor. DeepSeek, considerada el adalid de la IA china, desafía directamente a Huawei y busca reducir su dependencia de Nvidia en plena guerra tecnológica con Estados Unidos.
Un chip de inferencia para reducir dependencias
Según las fuentes, el desarrollo se centra en un semiconductor para inferencia, la fase en la que un modelo ya entrenado responde a las consultas de los usuarios, en lugar de entrenar nuevos modelos. Esto apunta al segmento de mayor crecimiento a medida que las aplicaciones de IA se multiplican. El proyecto comenzó hace aproximadamente un año —a mediados de 2025—, se encuentra aún en estado embrionario y ha llevado a la compañía a contactar con firmas externas de diseño, fundición y memoria.
DeepSeek ha reforzado discretamente su equipo de ingenieros de chips en los últimos meses, aunque las contrataciones no se han publicado en plataformas abiertas. Hangzhou, su sede, vuelve a ser el epicentro de una ambición que trasciende el software.
El dato que encuadra la magnitud del mercado en disputa: Huawei controla aproximadamente la mitad del negocio doméstico de chips de IA en China, valorado en 50.000 millones de dólares. Suministra a la propia DeepSeek y a otros gigantes como Alibaba, que también han empezado a diseñar sus propios semiconductores. Pero el dominio de Huawei ya se resquebraja, y la llegada de DeepSeek acelera la fragmentación.
“Los controles a la exportación de chips eran un desafío para la empresa.” — Liang Wenfeng, fundador de DeepSeek, en una entrevista concedida en 2024 a un medio chino.
La batalla china por la autarquía en semiconductores
Lo que observo en este giro de DeepSeek es una aceleración de la estrategia de Pekín de blindar su ecosistema de inteligencia artificial frente a las sanciones estadounidenses. La empresa ha dependido de los chips H800 de Nvidia, diseñados para esquivar las restricciones, hasta que Washington los prohibió a finales de 2023. Luego viró hacia los Ascend de Huawei: en abril pasado adaptó su modelo V4 a esos procesadores y la demanda de los Ascend 950 se disparó entre los conglomerados tecnológicos chinos.
Pero la movida de DeepSeek revela un deseo de independencia aún mayor. Un chip propio de inferencia no solo le daría control sobre el hardware, sino que la equipararía a tendencias globales. El mes pasado, OpenAI presentó Jalapeño, su primer chip de inferencia desarrollado con Broadcom, y Anthropic sopesa hacer lo mismo. Para DeepSeek, la dimensión estratégica es aún más acuciante porque no puede acceder a los chips más avanzados de Nvidia ni a las fundiciones de vanguardia por las prohibiciones estadounidenses.
El riesgo no es menor. Diseñar un chip competitivo lleva años y requiere capital. La propia DeepSeek, que históricamente había rechazado inversores externos, cerró en junio su primera ronda de financiación externa por 7.000 millones de dólares, valorándola entre 52.000 y 59.000 millones. Ese músculo financiero es la palanca para saltar del software al silicio. Aun así, el bloqueo a componentes críticos como la memoria de alto ancho de banda dificulta cualquier diseño de inferencia avanzado.
🌐 El efecto dominó en Occidente
Para los mercados europeos la señal es doble. Por un lado, una mayor autosuficiencia china en chips de IA acelera la fragmentación tecnológica global y encarece las cadenas de suministro que dependen de componentes asiáticos. Por otro, cualquier éxito de DeepSeek en el diseño de semiconductores presionaría a la baja el precio de los chips de inferencia, beneficiando a las empresas europeas que integran IA en sus procesos. Para España, el impacto es indirecto pero tangible: una eventual guerra de precios en chips de IA abarataría los costes de computación de las startups y pymes que dan el salto a la inteligencia artificial. El movimiento de DeepSeek no es una anécdota: es la confirmación de que la lucha por la soberanía tecnológica se libra también en el corazón de los semiconductores.




