Las oposiciones se han convertido en el refugio económico para una parte de la clase media española porque combinan algo que hoy es cada vez más escaso en el sector privado: estabilidad, salario previsible y protección frente a la incertidumbre. Y esas son las puertas de entrada a una vivienda en propiedad y al final de la precariedad laboral privada.
Por lo tanto, las oposiciones han pasado de ser un empleo vocacional a convertirse en una estrategia de protección patrimonial y social de la clase media (estabilidad económica).
Así, la cifra de asalariados del sector público en España ronda los 3,6 millones a cierre de 2025, según datos de la EPA. Aunque si hablamos de empleados públicos en general (funcionarios, interinos, personal laboral, sanitarios, docentes, policías, etc.), la cifra no es mucho menor: 3,1 millones según el Boletín Estadístico del Personal al Servicio de las Administraciones Públicas.
Oferta de Empleo Público 2026: 37.000 plazas confirmadas en el BOE, sueldos y fechas de oposiciones
Y es que el empleo público está en máximos históricos tras varios años de crecimiento y grandes ofertas de empleo público. Por ejemplo, en 2025 salieron aproximadamente 36.588 plazas dentro de la Oferta de Empleo Público (OEP) aprobada por el Gobierno: 27.697 plazas fueron de nuevo ingreso (para entrar por primera vez) y 8.891 plazas correspondieron a promoción interna.
Es un número de empleos muy elevado y, sin embargo, fue un 9% inferior a 2024. Pese a ello, sigue siendo una de las mayores ofertas de empleo público de la última década.
Para 2026 se prevén en España entre 37.000 y 37.100 plazas públicas en total. Serían unas 27.232 plazas para la Administración General del Estado (AGE) pero más de 37.000 plazas si se incluyen fuerzas de seguridad y militares. Dentro de las 27.232 plazas estatales hay 20.541 de acceso libre, 6.345 de promoción interna y 346 extraordinarias para emergencias climáticas.
Estas cifras confirman que España sigue en uno de los mayores ciclos de contratación pública de las últimas décadas, pues 2026 mantiene cifras muy similares a 2025, pero incluso las supera ligeramente en algunas estimaciones.

Razones que justifican apostar por las oposiciones
Aunque la búsqueda de la independencia financiera en todas sus facetas (acceso a vivienda, precariedad laboral, futuro asegurado, etc.) no es un asunto baladí, hay media docena de razones que justifican por qué las oposiciones se han convertido en el refugio económico de la clase media.
Oferta de Empleo Público 2026: 37.000 plazas confirmadas en el BOE, sueldos y fechas de oposiciones
En primer lugar, destaca el hecho de que aprobar una oposición equivale a blindar un futuro económico. Para los españoles, el empleo privado es inestable y perciben problemas por salarios estancados, temporalidad, despidos, presión laboral, dificultad para progresar y jornadas largas. Frente a eso, una plaza pública ofrece un sueldo fijo, un empleo prácticamente garantizado, subidas salariales periódicas y una pensión estable.

En segundo lugar, es muy importante entender cómo la vivienda y el coste de la vida han cambiado las prioridades de la población. Antes, un salario de clase media permitía una vivienda en propiedad a través de una hipoteca en una capital de provincia. Ahora, eso no es posible, a menos que se tenga la garantía de un empleo público. El español ha priorizado la estabilidad a la posibilidad de ganar más ante la presión de la vivienda y el coste de la vida.
Un tercer aspecto que se valora en las oposiciones es la relación esfuerzo frente a recompensa, pues en muchos perfiles estudiar entre 1 y 3 años puede asegurar empleo para toda la vida, horarios razonables, conciliación, vacaciones y estabilidad financiera. Frente a ello, el mercado privado no garantiza empleo tras terminar una carrera de cuatro años ni un salario competitivo.

* Aprobar no supone conseguir la plaza. En muchas oposiciones puedes aprobar, pero quedarte fuera por nota de corte. Por eso, mucha gente necesita 2 o 3 convocatorias antes de obtener plaza. Además, el proceso administrativo también es largo. Incluso después de aprobar desde la convocatoria hasta tomar posesión pueden pasar entre 18 meses y 4 años en total.
En esa línea, los expertos señalan que la clase media siente más inseguridad social que antes por una pérdida de poder adquisitivo, la dificultad para ascender socialmente y la precarización profesional incluso con estudios universitarios. Eso ha cambiado la mentalidad. Si antes el funcionario era visto como conservador o poco ambicioso, ahora muchos lo perciben como alguien protegido.
Además, los factores como el teletrabajo y la digitalización han reducido parte de ese coste psicológico de trabajar para un ‘dinosaurio’. La percepción ahora es que la Administración pública ofrece más flexibilidad, mejores herramientas, más movilidad y, en algunos casos, teletrabajo.
Y la puntilla han sido las tres grandes crisis que ha vivido la clase media española en los últimos 20 años: crisis inmobiliaria de 2006 y financiera de 2008, pandemia e inflación de 2022-2025. Porque los españoles han percibido que, en todas ellas, el empleo público resistió mejor que el privado y reafirmó la impresión de que el Estado es el empleador más seguro del país.




