El Gobierno aprueba el techo de gasto para 2027 récord de 226.032 millones de euros

La senda de déficit bajará al 1,6% en 2028 y 1,5% en 2029, mientras la deuda pública se reducirá del 97,6% al 95,3% del PIB. El Congreso votará los objetivos el 14 de julio, aunque el techo de gasto no se somete a votación.

El Consejo de Ministros ha aprobado este martes un techo de gasto récord de 226.032 millones de euros para 2027, un 6,6% más que en el ejercicio anterior. La cifra, que excluye los fondos europeos del Plan de Recuperación, dispara el límite de gasto nacional en 14.006 millones. Al mismo tiempo, el Gobierno mantiene una senda de reducción del déficit público: del 1,8% del PIB este año al 1,5% en 2029. La paradoja es evidente.

El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha calificado la decisión de ‘ambiciosa en lo social y responsable en lo fiscal’. Pero el mercado de deuda suele desconfiar de los equilibrios difíciles. El Ejecutivo necesita que el Congreso apruebe los objetivos de estabilidad el próximo 14 de julio, y si fracasa, volverá a intentarlo el día 23 en un pleno extraordinario. La cuerda política está tensa.

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Las cifras del mayor techo de gasto de la historia

El límite de gasto no financiero del Estado para 2027 se sitúa en los mencionados 226.032 millones. Si se incluyeran los fondos europeos, la subida sería menor, del 4,6%, porque el Plan de Recuperación expira el 31 de agosto de 2026 y los recursos del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia (MRR) ya no podrán utilizarse. Ese cambio metodológico explica la aparente voracidad del nuevo techo: sin el colchón europeo, el gasto puramente nacional crece más deprisa.

La senda de déficit fijada para el periodo 2027-2029 reparte el ajuste de manera asimétrica. La Administración Central concentrará la mayor parte (1,5%, 1,4% y 1,3% respectivamente), mientras las comunidades autónomas dispondrán de un margen del 0,1% —unos 5.849 millones de euros de margen fiscal—, aunque Hacienda se ha abierto a un reparto asimétrico entre territorios. Los ayuntamientos deberán alcanzar el equilibrio presupuestario y la Seguridad Social reducirá su desequilibrio del 0,2% al 0,1% del PIB.

En paralelo, la deuda pública inicia un descenso gradual: del 97,6% del PIB en 2027 al 95,3% en 2029. La regla de gasto, por su parte, se relaja hasta el 4% para el año próximo, lo que otorga margen para incrementar el gasto computable.

El mercado necesita ver que el gasto récord no es un parche preelectoral, sino que viene acompañado de ingresos estructurales que hagan creíble la rebaja del déficit.

Qué esperan los inversores del trámite parlamentario

El primer test llegará el 14 de julio en el Pleno del Congreso. Allí se votan los objetivos de déficit y deuda, no el techo de gasto, que no requiere validación parlamentaria. Si los grupos parlamentarios tumban la propuesta —como ya ha ocurrido en otras ocasiones esta legislatura—, se convocará un nuevo pleno extraordinario el 23 de julio. El ministro ha pedido ‘reflexión’ a los partidos, pero la mayoría que sostiene al Ejecutivo es frágil: depende de fuerzas catalanas y vascas con agendas propias.

Los inversores institucionales seguirán de cerca el debate. Un rechazo prolongado o la imposibilidad de aprobar unas cuentas públicas para 2027 podría derivar en una prórroga presupuestaria, lo que limitaría el gasto nuevo y, en un escenario extremo, reavivaría las dudas sobre la estabilidad política española. La prima de riesgo española, en torno a 68 puntos básicos, está en niveles no vistos desde 2024. Cualquier ruido político podría tensionarla.

Presupuestos 2027

Análisis: ¿puede un techo de gasto récord reducir el déficit?

La pregunta es pertinente porque la experiencia demuestra que, en periodos de bonanza fiscal, el gasto tiende a crecer más deprisa que los ingresos. El Gobierno confía en que el crecimiento económico y la inflación —aún por encima del 2%— generen una base tributaria suficientemente amplia para cumplir con la senda. El déficit del 1,8% de 2027 es inferior al 3% del Pacto de Estabilidad, pero aún está lejos del equilibrio.

En mi lectura, hay dos elementos que tranquilizan: la reducción progresiva de la ratio de deuda y el hecho de que el margen fiscal de las CCAA sea tan estrecho (0,1%). Ambas señales apuntan a un control del gasto autonómico, que ha sido históricamente el talón de Aquiles de las finanzas públicas españolas. Sin embargo, el calendario político siembra algunas dudas. Las próximas elecciones generales están previstas para finales de 2027, y unas cuentas expansivas podrían interpretarse como una medida para engrasar la campaña.

El verdadero riesgo no está en la cifra de gasto, sino en la composición. Si el incremento se dedica a inversiones productivas y a blindar el estado del bienestar de manera sostenible, la senda fiscal será creíble. Si por el contrario financia subvenciones ineficientes o incrementos de plantilla sin contrapartida de productividad, la reducción del déficit quedará en papel mojado. Las agencias de calificación, con S&P y Fitch revisando sus notas en los próximos meses, mirarán con lupa la ejecución trimestral.

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: El anuncio se produjo el lunes por la tarde, sin apenas reacción en los mercados de deuda. El bono español a 10 años cotiza esta mañana con una rentabilidad en el entorno del 3,12%, sin cambios significativos respecto a la sesión anterior. La prima de riesgo se mantiene en 68 puntos básicos.

Clave técnica: La deuda pública en el 97,6% del PIB en 2027 se sitúa justo por debajo del umbral del 100%, nivel que los inversores consideran un punto de inflexión psicológico. Si el dato de cierre de 2026 queda por debajo de esa cota —como espera el Gobierno—, el spread del bono a 10 años podría comprimir otros 5-8 puntos básicos. El soporte inmediato está en los 60 puntos.

Apunte macro: La prima de riesgo española ha pasado de 76 puntos en enero a los 68 actuales. Este descenso refleja más la expectativa de rebajas de tipos del BCE que una fe ciega en la consolidación fiscal doméstica. Si el trámite parlamentario del 14 de julio se encalla, veríamos una corrección temporal hacia los 75 puntos, nivel que el mercado ha utilizado como suelo durante meses.


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