ELA y LAB convocan huelga en supermercados de Euskadi el 15 de julio contra la estatalización de convenios

La huelga afectará a toda la distribución alimentaria vasca y puede alterar el suministro en plena campaña estival. Los sindicatos buscan blindar los convenios provinciales frente al nuevo marco estatal.

ELA y LAB han convocado una huelga en el sector del comercio de alimentación de Euskadi el próximo 15 de julio, en protesta por los planes de estatalizar los convenios colectivos del sector. La movilización, que busca blindar los acuerdos provinciales, amenaza con alterar el suministro en supermercados y grandes superficies en plena temporada estival.

¿Qué implica la convocatoria y a quién afecta?

La huelga afectará a todas las empresas del comercio minorista de alimentación, desde las pequeñas tiendas de barrio hasta las grandes cadenas como Eroski, Mercadona, Lidl o Carrefour. Aunque la convocatoria es sectorial, el foco está puesto en los supermercados, donde los sindicatos tienen mayor fuerza organizativa.

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El paro está previsto para toda la jornada del 15 de julio y se espera que tenga un impacto notable en la reposición de productos frescos y en las cajas de los establecimientos. Los sindicatos convocantes, ELA y LAB, representan a la mayoría de los trabajadores de la distribución alimentaria vasca, lo que dificulta que las empresas puedan mantener la actividad con esquiroles o personal no afiliado.

La disputa de fondo: ¿por qué se teme la estatalización de los convenios?

El origen del conflicto está en el proyecto del Gobierno de centralizar la negociación colectiva del sector comercio en un único convenio estatal. Hasta ahora, cada provincia contaba con acuerdos adaptados a sus realidades laborales y económicas. En el caso de Euskadi, los convenios provinciales fijan condiciones salariales y de jornada que, según los sindicatos, quedarían diluidas en un marco nacional.

Para ELA y LAB, la estatalización supone una pérdida de autonomía y un debilitamiento del poder adquisitivo de las plantillas, al eliminar las referencias locales. “Se trata de defender lo que hemos construido durante décadas”, afirman fuentes sindicales, citadas por medios locales. La patronal del sector, por su parte, no ha emitido un posicionamiento unánime: mientras algunos grandes grupos ven con buenos ojos un único convenio, otros temen la conflictividad que puede generar.

Impacto empresarial: más allá de una jornada de paro

La convocatoria de julio no es un hecho aislado. Refleja una tensión creciente en el sector de la distribución alimentaria española, donde la centralización normativa choca con tradiciones laborales muy arraigadas en comunidades como la vasca. Fuentes del sector consultadas por esta redacción estiman que una sola jornada de huelga podría suponer pérdidas de entre 10 y 15 millones de euros en ventas, solo en el segmento de supermercados.

Además, la fecha elegida –mitad de mes y en temporada alta de consumo turístico– añade presión a unas cadenas que ya lidian con márgenes ajustados y una inflación que resiste en la cesta de la compra. “No es solo un paro de 24 horas”, advierte un directivo vasco bajo condición de anonimato, “es una señal de que el malestar sindical puede traducirse en más movilizaciones si el Gobierno no modula su propuesta”.

La estatalización de los convenios no es solo una cuestión legal: es un pulso sobre quién fija las reglas del tablero laboral.

El conflicto encierra una paradoja: mientras el Ministerio de Trabajo defiende la unificación como una vía para evitar desigualdades entre territorios, los sindicatos vascos sostienen que precisamente esa homogeneización destruye la protección de los trabajadores en regiones con mayor coste de vida. En el fondo, el debate recuerda a otros episodios de tensión centro-periferia, como el que rodeó a las competencias de formación profesional o la gestión de los ERTE durante la pandemia.

La incógnita ahora es si el Gobierno accederá a abrir una mesa de diálogo específica para Euskadi antes del 15 de julio, o si permitirá que la huelga sirva de medida de presión. En cualquiera de los escenarios, la distribución alimentaria vasca se prepara para un día de paros que, más allá del ruido mediático, puede marcar un antes y un después en las relaciones laborales del sector.


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