825 megavatios de potencia solar acaban de entrar en operación comercial en Texas. No es un proyecto cualquiera: se trata de Pinnington Solar, la mayor planta fotovoltaica que Repsol ha puesto en marcha hasta la fecha, y lo ha hecho 2,5 veces más rápido que otros grandes proyectos comparables en el estado, según datos del Consejo de Fiabilidad Eléctrica de Texas (ERCOT). La noticia, adelantada por la propia compañía, eleva la capacidad renovable operativa de la petrolera en Estados Unidos por encima de los 2.000 MW y le permite evitar la emisión de aproximadamente un millón de toneladas de CO₂ al año.
Pinnington Solar: 825 MW, 1,5 millones de paneles y 700 empleos durante la construcción
El proyecto, ubicado en el condado de Falls, Texas, se ha convertido en el mayor activo renovable individual que alcanza la fase de operación comercial en toda la red gestionada por ERCOT. La planta cuenta con 1,5 millones de paneles solares y una capacidad instalada de 825 MW, suficiente para abastecer el equivalente a unos 165.000 hogares estadounidenses. La fase de construcción de Pinnington Solar generó alrededor de 700 puestos de trabajo y un importante impacto económico local, según destacó la compañía.
El ritmo de ejecución ha sido un elemento diferencial. Frente a los plazos habituales de este tipo de macroparques, el equipo de Repsol Renewables North America ha completado el desarrollo en un tiempo 2,5 veces inferior al promedio de proyectos de escala similar en Texas. Un hito que el consejero delegado de la filial, Federico Toro, atribuyó a «una sólida ejecución, una profunda cultura de seguridad y el compromiso de los equipos que respaldan este proyecto». La rapidez no es un detalle menor en un mercado donde los costes financieros y la evolución de los precios de los PPA pueden hacer oscilar la rentabilidad de forma significativa.
Desde el punto de vista ambiental, Pinnington Solar evitará la emisión de un millón de toneladas de CO₂ cada año, una cifra equivalente a retirar más de 200.000 coches de combustión de las carreteras. Además, la planta añade una capacidad significativa a una red eléctrica, la de Texas, que ha sufrido episodios de estrés en los últimos años. La combinación de generación solar abundante con almacenamiento en baterías —presente ya en otros activos de Repsol en la región— empieza a dibujar un perfil de suministro más resiliente y diversificado.
Repsol supera los 2 GW renovables en Estados Unidos con una cartera que incluye Frye, Outpost y Pecan Prairie
Con la entrada de Pinnington, la capacidad renovable total de Repsol en Estados Unidos supera los 2.000 MW. En Texas, la compañía opera ya tres grandes plantas solares: Frye (632 MW), Outpost (629 MW) y Pinnington (825 MW). A ellas se sumará Pecan Prairie (595 MW), actualmente en construcción y que previsiblemente alcanzará la fase comercial en los próximos trimestres. Fuera del estado, en Nuevo México, Repsol gestiona el complejo Jicarilla I y II, que combina 140 MW solares con almacenamiento en baterías.
Este despliegue consolida a Estados Unidos como uno de los mercados prioritarios de la estrategia de transición energética del grupo. La hoja de ruta 2024-2028 de Repsol contempla alcanzar los 20 GW de capacidad renovable instalada a nivel global para 2030, y la cartera americana representa ya más del 10% de ese objetivo. La apuesta por Texas no es casual: el estado ofrece recurso solar abundante, un mercado eléctrico líquido y un marco regulatorio que, al menos hasta ahora, ha incentivado la inversión mediante la Inflation Reduction Act (IRA).

Más rápido, más barato: la ejecución de Pinnington como ventaja competitiva en un mercado con PPA a la baja
Que Repsol haya sido capaz de poner en marcha un proyecto de esta escala en tiempo récord dice mucho de su curva de aprendizaje en renovables. La velocidad de ejecución no es solo una métrica de orgullo corporativo: en el sector solar estadounidense, acortar los plazos de desarrollo reduce el riesgo de construcción, libera capital antes y permite capturar precios de PPA más atractivos antes de que el mercado se ajuste. Y el mercado se está ajustando. En los últimos dos años, los precios de los contratos de compraventa de energía a largo plazo en Texas han descendido de forma notable, presionados por la enorme entrada de nueva capacidad solar y eólica.
Aquí es donde la ejecución marca diferencias. Mientras algunos promotores ven cómo sus proyectos se dilatan y los márgenes se estrechan, Repsol ha sabido acelerar el ciclo de inversión. La planta de Pinnington, además, llega en un momento en que los créditos fiscales del IRA siguen proporcionando un colchón relevante para la rentabilidad. No obstante, el verdadero reto no es construir rápido, sino vender la electricidad a precios que justifiquen el coste de capital en un entorno de creciente canibalización del precio solar en las horas centrales del día. Texas ya ha vivido episodios en los que el precio mayorista se desploma a cero —o incluso a negativo— durante el mediodía debido al exceso de generación fotovoltaica.
La estrategia de Repsol, que combina generación solar con almacenamiento en baterías en activos como Jicarilla, apunta precisamente a mitigar ese riesgo. Al desplazar parte de la producción a las horas de mayor demanda, la batería permite capturar precios más altos y mejora el retorno del conjunto. Si Pecan Prairie sigue el mismo patrón, la petrolera habrá construido en Texas un ecosistema renovable integrado con cierta resiliencia frente a la volatilidad del mercado mayorista.
Desde una perspectiva más amplia, la operación comercial de Pinnington Solar también envía un mensaje sobre la capacidad de una petrolera europea para competir en el mercado renovable norteamericano. Repsol, que en 2023 reestructuró su negocio de renovables y abrió la puerta a la entrada de socios financieros, necesita demostrar que sabe exprimir los activos una vez entran en operación. La ejecución veloz es un buen comienzo, pero las cuentas de resultados de los próximos trimestres serán las que digan si la apuesta americana es, además de prometedora, rentable.
Mientras tanto, los 825 MW de Pinnington Solar ya están vertiendo electricidad a la red texana. La transición energética de Repsol suma un hito cuantitativo, pero el debate sobre el valor financiero de esa transición sigue abierto.




