Los inventarios globales de crudo y productos refinados se están vaciando a un ritmo que no se ha visto en décadas. Según un informe del banco estadounidense Goldman Sachs, difundido por Bloomberg este miércoles, el drenaje de las reservas ha alcanzado en mayo un promedio cercano a los 1,9 millones de barriles diarios. Se trata de la mayor reducción jamás registrada para un mes de mayo y supera con creces los picos de tensión de 2011, cuando la guerra civil libia interrumpió el suministro.
El ritmo de drenaje que no se veía desde la crisis libia de 2011
La cifra que maneja el departamento de materias primas de Goldman Sachs no deja lugar a dudas. El consumo mundial de petróleo ronda los 104 millones de barriles al día, mientras que la oferta apenas alcanza los 102 millones. Ese desfase, provocado casi en su totalidad por la práctica paralización de las exportaciones iraníes a través del estrecho de Ormuz, está vaciando los tanques de almacenamiento a una velocidad sin precedentes.
Los datos de la consultora Kpler, recogidos en el mismo informe, muestran que los inventarios en los centros clave —Caribe, mar del Norte, Fujairah y Singapur— han caído hasta niveles que no se observaban en un mes de mayo desde principios de la década de 2000. En condiciones normales, mayo es un mes de acumulación de existencias antes del verano boreal; este año, sin embargo, se ha convertido en un sumidero.
Goldman Sachs recalca que la prima de riesgo geopolítico añade entre ocho y doce dólares por barril al precio del Brent, que ronda los 108 dólares en su entrega para julio. El banco no descarta que el crudo supere los 115 dólares si la tensión militar escala en el Golfo Pérsico.
La gasolina vuelve a subir: España acusa el impacto en plena operación salida
La traslación a los surtidores ya está en marcha. El último boletín petrolero de la Unión Europea, correspondiente a esta semana, sitúa la gasolina 95 en España en una media de 1,73 euros el litro, dos céntimos más que la anterior. El gasóleo, combustible mayoritario del transporte profesional y la agricultura, se paga a 1,61 euros, acumulando una subida del 8 % desde que estalló la guerra.
La subida encarece el transporte de mercancías, los insumos agrícolas y, en última instancia, la cesta de la compra. Si el petróleo se mantiene por encima de los 100 dólares durante el verano, el diferencial de inflación entre España y la media de la eurozona se ampliará entre tres y cinco décimas más, según advierten en privado analistas de varias casas de inversión.
Un conflicto enquistado que aleja el horizonte de normalización
El trasfondo es una guerra que no encuentra salida diplomática. Las rondas de negociación en Mascate y Ankara están rotas y el bloqueo naval de facto en Ormuz, estrangula cualquier flujo regular de crudo iraní. Mientras, Washington y Riad intentan coordinar una liberación coordinada de la Reserva Estratégica de Petróleo estadounidense —ya bajo mínimos tras las liberaciones extraordinarias de 2022 y 2024—, pero el margen es estrecho.
Yo creo que el error de cálculo más peligroso no está en las terminales de carga, sino en los despachos de los bancos centrales. La Reserva Federal y el BCE llevan meses pendientes de un dato de inflación que dé margen para recortar tipos. Con el petróleo a 108 dólares y los costes energéticos arrastrando al alza la inflación subyacente con un decalaje de entre tres y seis meses, la ventana de bajadas se aleja. No es una predicción catastrófica: es una lectura de los mismos modelos de previsión que manejan en Fráncfort y en la Fed de Nueva York.
Hay quien sostiene que la OPEP+ podría abrir los grifos para compensar la pérdida iraní. Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos disponen de capacidad excedentaria, pero su estrategia de los últimos dos años ha sido preservar el precio por encima de la cuota de mercado. Si el conflicto se enquista más allá del verano, la disyuntiva para Riad será política: ¿navega entre las presiones de Washington para aumentar la producción o mantiene la disciplina del cártel y asume que los 110 dólares son el nuevo suelo? Nadie en el mercado tiene una respuesta clara.
Mientras tanto, los tanques vacíos cuentan la historia mejor que cualquier portavoz. Y lo que cuentan es que el verano de 2026 va a ser caro.




