El Banco Central Europeo (BCE) subirá los tipos de interés en su próxima reunión del 15 de junio de 2026, una decisión que fuentes internas dan prácticamente por sellada. El debate real está en si el Consejo de Gobierno volverá a aplicar otro incremento en la cita de julio, una opción que permanece completamente abierta según las mismas fuentes consultadas por Reuters.
La señal de Fráncfort llega en un momento de alta inflación en la eurozona, que en España se ha enquistado por encima del 4% en los últimos meses, y con un telón de fondo geopolítico complicado por la guerra comercial entre Estados Unidos y China y las tensiones en Oriente Próximo. El BCE teme que las expectativas de inflación se desanclen si no actúa con contundencia. De acuerdo con el calendario oficial del BCE, la reunión del Consejo de Gobierno se celebrará los días 14 y 15 de junio.
Junio, casi una certeza; julio, una incógnita
Según las fuentes, el incremento de junio será de 25 puntos básicos, lo que situaría el tipo de depósito en el 3,75%. La decisión está ‘prácticamente sellada’ porque los datos de abril y mayo no han dado tregua. La inflación subyacente en la eurozona se mantiene en el 5,2%, muy por encima del objetivo del 2% del BCE. El mercado ya lo descuenta.
En la reunión de julio, el Consejo evaluará el impacto del movimiento de junio sobre los precios y el crédito. Si la inflación no cede, una segunda subida consecutiva ganaría peso. Las actas de la reunión de junio, que se publicarán semanas después, darán pistas sobre el debate interno.
El crudo, la energía y los precios en España
En España, el IPC general cerró abril en el 4,7% interanual, según los últimos datos del INE. Los precios de la energía y los alimentos siguen tensionados, y la recuperación del consumo suma presión a los precios internos. El gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, ha insistido en la necesidad de mantener una política monetaria restrictiva.
Todo apunta a un verano caliente en Fráncfort. Las familias con hipotecas variables notarán otro mordisco en sus bolsillos si finalmente se materializan dos subidas en verano.
Análisis | ¿Aguantará la economía española un doble golpe monetario?
Si el BCE ejecuta dos incrementos en junio y julio, el tipo de depósito se situaría en el 4%, un nivel que no se veía desde 2008. Esto encarecerá el crédito a empresas y familias y enfriará la demanda interna, justo cuando la economía española da señales de agotamiento. Sin embargo, la fortaleza del mercado laboral y el colchón de ahorro acumulado durante la pandemia podrían amortiguar el golpe.
Este diario ya advirtió en enero que el BCE estaba siendo demasiado cauto. Los halcones del Consejo —con Alemania y Países Bajos a la cabeza— llevan meses pidiendo más contundencia. Ahora, con la inflación sin doblegarse, su discurso ha ganado la partida. Pero el riesgo es evidente: una política demasiado agresiva podría provocar una recesión en los países más endeudados, como España o Italia, y reabrir las crisis de deuda soberana que tanto costó cerrar.
La pregunta no es si subirán los tipos, sino cuándo pararán. Las proyecciones macroeconómicas de septiembre serán clave. Si la inflación comienza a remitir, el BCE podría hacer una pausa en otoño. En caso contrario, la sombra de una tercera subida en septiembre empezará a planear. El tiempo se acaba.




