El Ministerio para la Transición Ecológica acaba de dar un volantazo al presupuesto de la segunda convocatoria de ayudas a la repotenciación eólica e hidroeléctrica. El programa REPOTEN 2, que inicialmente contaba con 292 millones de euros de fondos NextGenEU, se amplía un 75% hasta alcanzar los 512 millones de euros. La razón principal: un aluvión de solicitudes que superó con creces las previsiones del IDAE.
La vicepresidenta Sara Aagesen lo confirmó esta misma semana en un acto sectorial: “La respuesta del sector ha sido abrumadora y obliga a reforzar el músculo financiero del programa”. La nota de prensa del MITECO detalla que los proyectos presentados movilizarán inversiones por encima de los 3.000 millones de euros, una cifra que triplica la aportación pública directa.
Una ampliación del 75% que derriba previsiones
El salto presupuestario no es cosmético. Hablamos de 220 millones adicionales que se suman a una línea que ya había generado gran expectación. Según datos del IDAE, las solicitudes registradas en la primera fase de REPOTEN 2 apuntaban a una demanda potencial superior a los 600 millones, muy por encima de los 292 iniciales. “No se podía dejar escapar la oportunidad de apuntalar la modernización del parque renovable español con fondos europeos que tienen fecha de caducidad”, explicó un portavoz del organismo.
El resultado es un programa que pasa a ser uno de los más ambiciosos del Plan de Recuperación en el ámbito energético, solo comparable a las grandes líneas de hidrógeno verde o de autoconsumo industrial. La diferencia es que aquí el foco está en renovar lo que ya existe, no en construir desde cero.
Qué se financia: cambiar palas y multiplicar megavatios
La convocatoria REPOTEN 2 cubre dos tecnologías. La repotenciación eólica permite sustituir aerogeneradores antiguos por máquinas de mayor potencia, a menudo en el mismo emplazamiento o con ligeros ajustes en la disposición. Un parque típico de los años dos mil, con turbinas de 1,5 MW, puede transformarse en otro con máquinas de 5 o 6 MW, duplicando la producción sin apenas modificar la ocupación del suelo. La repotenciación hidroeléctrica se centra en modernizar turbinas, sistemas de control y conducciones en centrales que en muchos casos superan el medio siglo de operación.
Las ayudas cubren hasta el 30% de la inversión elegible, una intensidad considerable para proyectos que de otro modo tardarían años en amortizarse. Y aquí entra el factor multiplicador: cada euro público moviliza entre tres y cuatro euros privados. De ahí que los 512 millones se traduzcan en más de 3.000 millones de inversión total.

Un efecto arrastre de 3.000 millones en la cadena de valor
La industria española de componentes eólicos —fabricantes de palas, torres, multiplicadoras— lleva meses esperando una señal como esta. “No es solo una oportunidad para los promotores; es un balón de oxígeno para una cadena de suministro que necesita visibilidad a largo plazo”, me comentó un ejecutivo de una ingeniería gallega en la feria WindEurope de abril. Las estimaciones preliminares hablan de más de 12.000 empleos directos e indirectos vinculados a los proyectos que se presenten, la mayoría en zonas rurales donde se ubican los parques.
Los efectos se notarán también en la red de transporte. La repotenciación eólica, al elevar la potencia unitaria, obliga a reforzar subestaciones y líneas de evacuación. Parte de los proyectos incluyen ya en su presupuesto mejoras de la conexión que beneficiarán al conjunto del nudo, no solo al parque reformado.
Una duda razonable sobrevuela el sector: ¿llegarán a tiempo los fabricantes de aerogeneradores para cumplir con los plazos de ejecución? La disponibilidad de equipos, sobre todo de palas de gran tamaño, sigue tensionada por la demanda global. “El cuello de botella no es el dinero, es la capacidad de producción”, reconocen en la patronal AEE.
Por qué la repotenciación es ahora una prioridad estratégica
España alberga uno de los parques eólicos más veteranos de Europa. Según Red Eléctrica, cerca del 40% de los aerogeneradores instalados superan los quince años de operación, y un 15% roza las dos décadas. Eso significa que, en ausencia de repotenciación, buena parte de la capacidad empezará a degradarse en los próximos años justo cuando el PNIEC exige acelerar la instalación de nueva potencia renovable.
Aquí la repotenciación ofrece una ventaja difícil de igualar: añade megavatios limpios sin consumir nuevo territorio, un punto cada vez más sensible dada la saturación de solicitudes de acceso y la contestación social en algunas comarcas. “Modernizar un parque antiguo es la forma más rápida de aumentar la producción con el menor conflicto territorial”, repiten los promotores.
En mi opinión, el acierto de ampliar REPOTEN 2 no está solo en la cifra, sino en el momento. Con el calendario del PRTR apretando —el grueso de las inversiones debe estar comprometido este mismo año—, una convocatoria infradotada habría sido un error de estrategia industrial difícil de enmendar. El Gobierno ha leído bien la señal del sector y ha movido ficha cuando aún era posible.
Sin embargo, quedan flecos. La ejecución real de los proyectos dependerá de que la tramitación administrativa no se encalle en los ayuntamientos ni en las comunidades autónomas. La repotenciación, a diferencia de un parque nuevo, suele necesitar menos autorizaciones ambientales, pero el proceso de compatibilización urbanística sigue siendo farragoso. Hay quien teme que los fondos europeos se agoten antes de que todas las licencias estén sobre la mesa.
La hidroeléctrica, la gran olvidada que también se renueva
Aunque el foco mediático se lo lleve la eólica, la repotenciación hidroeléctrica merece atención. España cuenta con más de 1.300 centrales hidráulicas, muchas de ellas pequeñas y con tecnología de los años sesenta. La convocatoria REPOTEN 2 reserva una parte significativa del presupuesto para modernizar turbinas, automatizar centrales y mejorar la gestión de caudales ecológicos. El resultado es un parque hidroeléctrico más eficiente y más respetuoso con el medio ambiente.
El IDAE calcula que solo con las mejoras previstas se podría elevar la producción hidroeléctrica nacional en unos 1.200 GWh anuales, suficiente para abastecer a más de 300.000 hogares. Un esfuerzo silencioso pero sólido.
Las comunidades autónomas más beneficiadas serán aquellas con mayor densidad de parques antiguos: Galicia, Castilla y León y Aragón concentrarán probablemente el grueso de las solicitudes. Allí la repotenciación es, además, una herramienta de cohesión territorial: muchos municipios dependen fiscalmente de los aerogeneradores y temen perder ingresos si las máquinas envejecen y se deprecian. Mantener los parques actualizados asegura la base tributaria local.
En definitiva, la ampliación de REPOTEN 2 es una buena noticia, pero también un termómetro de la urgencia: si el sector reclama más fondos, es porque el modelo de negocio de la repotenciación, aun con ayudas, empieza a ser rentable. La bola de nieve ya está rodando.



