Bloomberg TV: Los rendimientos de los bonos se disparan por la inflación y golpean a la bolsa

Bloomberg Television analiza la escalada de los rendimientos de los bonos hasta máximos de 2007 y su impacto en Wall Street. Expertos debaten si la Reserva Federal subirá los tipos o si el mercado laboral forzará una pausa.

El martes 19 de mayo, los mercados estadounidenses volvieron a teñirse de rojo mientras los rendimientos de la deuda soberana escalaban hasta niveles que no se veían desde hace casi dos décadas. En el programa Bloomberg Businessweek Daily, los presentadores Carol Masser y Tim Stebekk destacaban cómo el bono del Tesoro a 30 años alcanzaba el 5,16%, su cota más alta desde 2007, arrastrando al S&P 500 y al Nasdaq, aunque la jornada cerró con una inesperada recuperación en el sector de semiconductores.

El S&P 500 cedía un 0,2% y el Nasdaq un 0,4%, mientras el rendimiento del bono a dos años se situaba en el 4,09% y el del bono a diez años en el 4,64%. A pesar de la presión bajista, el índice Philadelphia de semiconductores logró remontar un 1,4% al cierre, impulsado por valores como Micron (+5,8%) y Texas Instruments (+1,4%). Según los datos recogidos en el programa, la renta variable parecía descontar inicialmente un escenario de tipos de interés más altos durante más tiempo.

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El bono a 30 años desempolva niveles previos a la crisis financiera

La sesión del 19 de mayo trajo consigo un hito preocupante: la deuda a 30 años tocó el 5,19% en algunos momentos, un umbral que no se visitaba desde hace casi veinte años. Como señalaron Masser y Stebekk, este movimiento elevó las probabilidades de que la Reserva Federal se vea obligada a subir los tipos de interés, contradiciendo las expectativas de recortes que manejaban muchos inversores a principios de año. La persistente inflación y los riesgos geopolíticos, incluyendo el conflicto en Oriente Medio, añadían leña al fuego de la incertidumbre.

La Fed ante un rompecabezas: ¿subir o bajar?

Ellie McCarthy, asesora de patrimonio privado en UBS Alignment Partners, ofreció un análisis detallado en el programa. Aunque el mercado descuenta una subida de tipos, ella defendió que la próxima decisión será una bajada. “El mercado no está prestando atención al mercado laboral: no hay contratación ni despidos masivos, y eso acabará cediendo”, sostuvo McCarthy. Su argumento se apoya en el enorme gasto fiscal estadounidense y en un crecimiento del PIB que, a su juicio, todavía deja margen para una política monetaria más laxa. Sin embargo, las minutas de la última reunión de la Fed, que se publican este miércoles, podrían arrojar luz sobre el verdadero sesgo del comité.

El fantasma de 2007 y el crédito en tensión

Michael McKenzie, periodista de Bloomberg especializado en mercados de deuda, trazó un inquietante paralelismo con el verano de 2007. Entonces, los diferenciales de crédito corporativo eran muy estrechos y el mercado de CDO estaba en pleno auge, mientras los rendimientos de los bonos soberanos subían. “Ahora tenemos diferenciales corporativos muy ajustados y un mercado inmobiliario que no se moverá con los tipos hipotecarios al alza”, explicó McKenzie. Advirtió que, si el escenario de tipos altos se prolonga, la presión sobre el crédito corporativo y los préstamos al consumo se intensificará, poniendo a prueba la resistencia del motor inmobiliario estadounidense.

Si nos mantenemos con tipos altos durante más tiempo, la presión sobre el crédito corporativo y sobre el consumidor será inevitable.

— Michael McKenzie, periodista de Bloomberg

El consumidor dividido: ¿hasta cuándo resistirá?

La conversación en Bloomberg Television también puso el foco en la creciente bifurcación entre los hogares. McCarthy subrayó que quienes poseen activos o vivienda están capeando el temporal, pero una parte importante de la población lidia con tipos hipotecarios al alza y préstamos al consumo más caros. “Las consecuencias fiscales a largo plazo son claras”, afirmó, aludiendo a las transferencias y al gasto público que, si bien alivian la desigualdad, engordan la deuda nacional y complican la ecuación para la Fed. La resiliencia del consumidor estadounidense sigue siendo la gran incógnita para los próximos meses.

¿Qué significa para las acciones? Separar el grano de la paja

En el frente empresarial, McCarthy destacó que cerca del 95% de los resultados del primer trimestre ya están publicados, con un crecimiento de beneficios cercano al 17%. Dos valores, Micron y Nvidia, aportarán un tercio de ese avance, lo que refleja la dependencia del mercado de la inteligencia artificial. Pero también hay amplitud: la IA está generando vientos de cola en farma, salud y finanzas. El desafío para los inversores, según la experta, es discernir cuánto del optimismo bursátil se debe a la expectativa de tipos más bajos y cuánto al crecimiento real de márgenes y beneficios.

El cierre de la jornada dejó una estampa agridulce: los semiconductores rebotaron, pero los bonos siguen marcando territorio de máximos. La volatilidad parece instalada mientras el mercado espera señales de la Fed y digiere los resultados de Nvidia, previstos para después del cierre del miércoles. Una cosa es segura: los ecos de 2007 resuenan con fuerza, y la historia, aunque no se repite, a menudo rima.


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