Despidos en Meta: 8.000 empleados despedidos y 7.000 reubicados a IA

La compañía activa mañana un plan de salidas que eliminará mandos intermedios y acelerará la transición hacia la inteligencia artificial. El mercado laboral tecnológico español, en vilo ante la reestructuración más profunda del gigante de Zuckerberg.

Meta despide a 8.000 empleados y reasigna otros 7.000 a proyectos de inteligencia artificial en la mayor reestructuración de su historia. Los recortes, que se activan mañana mismo en tres oleadas a partir de las 4 de la madrugada, afectan al 10% de la plantilla y van acompañados de la retirada de 6.000 ofertas de trabajo. La compañía busca aplanar su jerarquía y redirigir recursos hacia la IA, en lo que internamente se conoce como «el segundo Año de la Eficiencia».

Claves de la operación

  • 8.000 despidos y 6.000 ofertas retiradas. Meta elimina uno de cada diez puestos y cierra vacantes en todas las regiones, con especial impacto en mandos intermedios.
  • 7.000 empleados recolocados en inteligencia artificial. La empresa ya ha reasignado a miles de trabajadores a proyectos de IA, un movimiento que acelera la transición del modelo de negocio.
  • Aplanamiento organizativo y ahorro para Wall Street. Zuckerberg elimina capas de gestión para ganar velocidad, pero el inversor vigila el coste en indemnizaciones y la posible fuga de talento.

La apuesta total por la IA: ¿eficiencia o huida hacia adelante?

No es la primera vez que Meta recorta plantilla, pero la magnitud actual convierte este episodio en el más agresivo desde la salida a bolsa en 2012. La empresa ya despidió a 11.000 trabajadores en 2022 y otros 10.000 a lo largo de 2023, pero ahora el ajuste va acompañado de un redireccionamiento explícito hacia la inteligencia artificial. Según el memorando interno de la directora de recursos humanos, Janelle Gale, más de 7.000 empleados han sido reubicados en equipos de IA antes del 20 de mayo. El objetivo: adelgazar la jerarquía y acelerar la toma de decisiones en un contexto en el que los grandes modelos de lenguaje y el metaverso compiten por el presupuesto.

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En esta redacción entendemos que el movimiento tiene una lectura doble. Por un lado, Zuckerberg busca replicar el éxito de la eficiencia de 2023, cuando el valor de la acción se duplicó tras dos rondas de despidos. Por otro, la apuesta por la IA generativa exige inversiones masivas en infraestructura —centros de datos, chips, talento— que la compañía financia con el ahorro en nómina. No es casualidad que, en paralelo a los despidos, Meta haya retirado 6.000 ofertas de empleo: cada dólar ahorrado en personal administrativo o de ventas se redirige a la contratación de científicos de datos e ingenieros de machine learning.

Sin embargo, el riesgo de descapitalización intelectual en áreas no vinculadas a la IA es real. Equipos enteros de moderación de contenidos, publicidad contextual y desarrollo de producto para mercados maduros están siendo desmantelados. La empresa confía en que la propia IA sustituya muchas de esas funciones, pero según su propia web corporativa, los plazos de implementación de estas soluciones son aún inciertos.

Las cifras, con todo, son contundentes.

El trasvase de 7.000 empleados hacia la inteligencia artificial no es un simple reajuste: es la señal de que Meta está dispuesta a sacrificar todo lo que no sume directamente a su futuro en la IA.

El coste de la reestructuración: tensión laboral y dudas en el parqué

El camino hasta este miércoles no ha sido fácil. Empleados en Estados Unidos han descrito la espera como «un infierno de 28 días» desde que se filtró la noticia. La tensión ha ido en aumento, con protestas internas por el uso de herramientas de monitorización del ratón que evalúan la productividad en tiempo real. La propia Janelle Gale admitió en el memorando que muchos líderes anunciarán cambios organizativos en las próximas horas, lo que sugiere que la incertidumbre seguirá incluso después de los despidos. La monitorización, revelada por medios locales, ha sido calificada de ‘vigilancia extrema’ por los sindicatos tecnológicos.

En el frente financiero, los números provisionales que manejan algunos despachos de análisis de Wall Street apuntan a un ahorro anual cercano a los 2.500 millones de euros en costes laborales, aunque Meta no ha confirmado oficialmente esa cifra. De materializarse, el margen operativo podría mejorar en 1,5 puntos porcentuales, según estimaciones preliminares. La clave estará en si ese ahorro se reinvierte en infraestructura de IA o si se traslada al beneficio neto. La reacción del mercado ha sido, de momento, tibia: las acciones de Meta cedían un 1,2% en el after-hours del lunes, según datos de Bloomberg, sin una tendencia clara.

Aquí es donde ponemos el foco: el recorte de mandos intermedios puede mejorar la agilidad, pero también elimina la memoria institucional. Meta ha construido su imperio publicitario sobre equipos con experiencia en segmentación y relaciones con anunciantes. Desmantelar esas estructuras mientras se impulsa la IA es, cuando menos, una apuesta arriesgada.

Lecciones de anteriores olas de eficiencia tecnológica en España

El sector tecnológico español observa con atención. Aunque Meta no tiene un equipo de ingeniería comparable al de un gigante local, el antecedente de Telefónica y sus planes de eficiencia recurrente ofrece un espejo. La operadora española ha aplicado desde 2011 sucesivas reestructuraciones que redujeron su plantilla en más de un 30%, combinando bajas incentivadas con inversiones en fibra y digitalización. Sin embargo, el caso de Meta es distinto: aquí el ahorro se destina exclusivamente a IA, sin un negocio tradicional que sostenga los márgenes en el corto plazo.

En la práctica, la reasignación masiva de empleados a la inteligencia artificial puede tensar el mercado laboral español si otras grandes tecnológicas replican la estrategia. España cuenta con un ecosistema de startups de IA cada vez más competitivo, pero la demanda de perfiles especializados supera la oferta. Si empresas como Google o Microsoft siguen el camino de Meta, los salarios de ingenieros de machine learning se dispararán, dejando a las pymes tecnológicas en una posición complicada.

Desde esta redacción consideramos que la apuesta de Zuckerberg es audaz, pero no exenta de contradicciones. Eliminar mandos intermedios acelera decisiones, pero también diluye el control de calidad y la ética en el desarrollo de IA. Meta ha sido señalada en el pasado por problemas de sesgo algorítmico y desinformación; reducir los equipos de supervisión humana mientras se despliegan modelos generativos supone un riesgo reputacional que los inversores aún no han puesto en precio. La próxima junta de accionistas, prevista para finales de junio, podría ser el momento en que estas dudas salten al primer plano.


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