La banca española ya ofrece cuentas remuneradas al 3% TAE sin condiciones. Se trata de un giro significativo en la guerra del pasivo que beneficia directamente a los ahorradores y que vuelve a poner la rentabilidad en el centro de la estrategia comercial.
El retorno de la guerra pasiva: más del 3% sin ataduras
En el último mes, varias entidades financieras han actualizado sus ofertas de ahorro con remuneraciones que superan el 3% TAE. La particularidad es que ninguna de ellas exige la domiciliación de la nómina, la contratación de un seguro o la vinculación con una tarjeta de crédito. Se trata de dinero a la vista que produce un interés apreciable, algo que parecía extinguido en los últimos años de tipos cero.
Tal y como han podido confirmar fuentes del sector a esta redacción, los neobancos —como N26, Revolut o Trade Republic— han sido los primeros en mover ficha, aprovechando su estructura de costes más ligera. Pero la gran sorpresa es que entidades tradicionales, que hasta hace poco apostaban por el cobro de comisiones para compensar sus balances, están siguiendo la misma senda.
Trade Republic, por ejemplo, ofrece un 3% TAE en su cuenta de efectivo con liquidación mensual. Otras entidades digitales sitúan sus remuneraciones en torno al 2,75% o el 3%, y todo apunta a que la cuenta remunerada clásica recupera protagonismo tras años de letargo.
Implicaciones para el ahorrador y el margen bancario
Para el ahorrador, la ventaja es evidente: puede obtener una rentabilidad neta cercana al 2,4% después de impuestos —con la actual fiscalidad del ahorro— solo por mantener su dinero en una cuenta corriente. En un contexto donde la inflación subyacente se sitúa en el 2,8%, según los últimos datos del Banco Central Europeo, el rendimiento real sigue siendo ligeramente negativo, pero la brecha se ha estrechado de manera notable frente al 0% que ofrecían la mayoría de cuentas hace apenas dos años.
Para los bancos, la nueva guerra del pasivo supone un aumento de su coste de financiación. Los márgenes de intereses, que han vivido una época dorada gracias a la rapidez en el traslado de las subidas de tipos al activo (hipotecas, préstamos al consumo) y la lentitud en remunerar el pasivo, comienzan a sufrir presión. Según estimaciones de analistas que ha podido recabar este medio, un incremento de un punto porcentual en la remuneración de los depósitos podría reducir el margen de intereses entre un 8% y un 12% para las entidades medianas.
Estas ofertas están transformando el panorama competitivo y obligan a replantear la estrategia de fidelización del cliente, que ya no se conforma con regalos puntuales o sorteos.

El contexto detrás de la competencia: lecciones de 2023 y el papel del BCE
Esta no es la primera vez que la banca española se enzarza en una guerra del pasivo. En 2023, varias entidades lanzaron depósitos a plazo fijo al 3% y cuentas remuneradas que exigían algún tipo de vinculación, como la domiciliación de la nómina. Aquella oleada fue más selectiva y se centró en grandes patrimonios o clientes muy vinculados. Ahora, sin embargo, la competencia se ha democratizado: cualquier cliente minorista puede acceder a rentabilidades atractivas sin ataduras.
Creo que este cambio refleja un aprendizaje por parte del sector: los clientes se han vuelto más exigentes y están dispuestos a cambiar de entidad si encuentran mejores condiciones. De hecho, los datos de portabilidad de cuentas del primer trimestre de 2026 —a los que ha tenido acceso Merca2.es— muestran un incremento del 23% en las solicitudes de traspaso respecto al mismo periodo del año anterior. El dinero busca rentabilidad y la tecnología facilita el movimiento.
En paralelo, el tipo de interés de la facilidad de depósito del BCE, que se mantiene en el 3,25%, ofrece a las entidades un colchón para remunerar pasivo sin necesidad de recurrir a los mercados mayoristas. Sin embargo, el margen de mejora es limitado: si la competencia empuja los tipos de las cuentas por encima del 3,5%, el diferencial con el tipo de referencia se estrecharía peligrosamente, lo que podría desencadenar una nueva fase de consolidación o una revisión de la estrategia de captación.
En mi opinión, la clave para las próximas semanas será la respuesta de los grandes bancos sistémicos. Si entidades como Santander o BBVA deciden entrar de lleno en la batalla, el ahorrador vivirá un escenario que no se veía desde principios de la década pasada. Si optan por mantenerse al margen, los neobancos y las entidades más ágiles se llevarán una cuota creciente del ahorro minorista. El tiempo dirá cuál es la apuesta ganadora, pero una cosa es cierta: el 3% TAE sin condiciones ha llegado para quedarse, al menos mientras el BCE mantenga elevados los tipos de interés.




