El pulso que han intentado mantener Aena y el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible con Ryanair sigue siendo inútil. Mientras la empresa aeroportuaria mantiene sus tarifas a pesar del abandono de la empresa irlandesa de varios aeropuertos clave del país, esta última vuelve a romper su récord de beneficios, superando el dato del año pasado en un 40 %, y alcanza los 2.260 millones de euros.
En este contexto, la decisión de Aena de mantener su política de tarifas altas a pesar de los avisos de la empresa irlandesa y de otras de sus competidoras, e incluso avisar de la intención de aumentarlas en 2027 con la entrada en vigor del Tercer Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III), parece todavía más ilógica. Ante esta situación, su beligerante consejero delegado, Michael O’Leary, ha firmado una renovación millonaria y, además, ha asegurado que la empresa puede mantener su estrategia de precios.
«Nuestra solidez financiera nos permite ser efectivamente una compañía libre de deuda, lo que ensancha la brecha de costes con nuestros competidores, muchos de los cuales están expuestos a financiaciones caras y alquileres de aviones al alza» ha sentenciado el directivo en la presentación de resultados. Para el duelo puntual que mantiene con Aena y con el ministro Óscar Puente, es una mala noticia, pues sigue sin abrirse la posibilidad de una negociación con la irlandesa que permita recuperar sus conexiones en aeropuertos como el de Santiago de Compostela, Tenerife Norte o Valladolid, por nombrar algunos.

Si bien algunas low-cost como Volotea o Vueling se han beneficiado de estos abandonos, en la práctica, la ausencia de Ryanair sigue siendo un castigo para estas poblaciones. De momento, la decisión de Aena no ha hecho más que aumentar la desconexión en la «España vaciada» y la irlandesa vuelve a demostrar que tiene razón al señalar que son aeropuertos «poco competitivos» con las tarifas actuales, pues de momento el abandono no ha marcado sus resultados y, por el contrario, ha sido un acierto aumentar su presencia en las ciudades donde considera que las tarifas todavía son competitivas.
Por su parte, desde la aerolínea irlandesa insisten en que es una posición que se debe al «monopolio» que mantiene Aena en el territorio ibérico. En otras ocasiones han instido en la necesidad de buscar liberalizar el sistema local, algo que de momento no entra en la discusión del sistema de transporte, todo mientras la empresa española sigue expandiendo su influencia en territorios como Brasil y el Reino Unido.
EL AUMENTO DE LAS TARIFAS DE AENA SIGUE CASTIGANDO A LA «ESPAÑA VACIADA»
Si bien la decisión de Ryanair es, de momento, única en el país, en la práctica, la posición de Aena de seguir aumentando las tarifas en los próximos años puede empeorar la situación de estas ciudades y comunidades autónomas. Y es que, si la empresa aeroportuaria consigue el objetivo de un nuevo aumento a través del DORA III, otras líneas aéreas pueden verse obligadas a adoptar estrategias similares, como lo ha señalado la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), pues otras low-cost pueden tomar posiciones similares.
Es cierto que es una decisión que la empresa aeroportuaria no ha discutido, tildando de «irresponsables» a las líneas aéreas que quieren revisar la cuantía de las tarifas recomendadas para el próximo DORA III. Lo cierto es que se han escudado en que el aumento de las tarifas es necesario tanto para mantener el funcionamiento de los sistemas de seguridad de los aeropuertos como para cumplir con el plan de inversión de la empresa en los próximos años.
LOS BUENOS DATOS DE RYANAIR EN PLENA CRISIS CON AENA
Por su parte, Ryanair ha demostrado, de nuevo, que no tiene que cambiar de posición con respecto a Aena. Además de sus altos beneficios, la empresa puede presumir de un aumento en el número de sus pasajeros a pesar de situaciones adversas como la crisis en el estrecho de Ormuz —que ha disparado el precio del barril de petróleo y, por tanto, de los billetes de avión—, el retraso en la entrega de los aviones de Boeing o directamente los problemas ya mencionados con Aena. Sin embargo, han podido mantener una cifra competitiva frente a sus rivales, lo que ha permitido registrar un dato positivo en cuanto a la ocupación de cada uno de sus aviones.

La solidez del balance financiero permitirá a la aerolínea devolver su último bono de 1.200 millones de euros la próxima semana, dejando al grupo prácticamente libre de deuda. Con una caja bruta de 3.600 millones de euros, la firma ha confirmado el pago de un dividendo final de 0,195 euros por acción en septiembre y la continuación de su programa de recompra de acciones, reafirmando su política de retorno de capital a los inversores.
Es una situación que la deja bien posicionada para mantener el pulso nacional con Aena. Si se toma en cuenta que siguen siendo la línea aérea más popular del país, lo normal es que esta situación se mantenga en los próximos años, y que la presión de la aeroportuaria española siga sirviendo solo para mantener algunos aeropuertos del país en la desconexión absoluta.




