EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Una avería técnica en un tren de Ouigo a la altura de Calatayud dejó tirados este domingo a más de 1.000 viajeros del corredor Madrid-Barcelona durante horas.
- ¿Quién está detrás? Ouigo, la operadora de alta velocidad low cost propiedad de SNCF, que en los últimos meses acumula varios incidentes similares en la línea.
- ¿Qué impacto tiene? Los pasajeros sufrieron retrasos de entre tres y cinco horas; la compañía aún no ha detallado si procederá a compensar económicamente a los afectados.
Ouigo vivió el domingo 17 de mayo uno de los fallos más graves de su corta historia en España. Un tren de la compañía francesa con cerca de 1.000 viajeros a bordo sufrió una avería técnica a la altura de Calatayud, en pleno corredor de alta velocidad Madrid-Barcelona, lo que obligó a un trasbordo que se prolongó durante horas y a retrasos generalizados en los servicios de la jornada.
Avería y trasbordo: más de cuatro horas de parón en Calatayud
El incidente se produjo alrededor del mediodía, cuando el tren, que cubría la ruta desde Madrid hacia Barcelona, perdió tracción por un fallo aún sin concretar. Fuentes de Ouigo consultadas por MERCA2.ES señalaron que la incidencia fue “de tipo técnico” y que se activó el protocolo de rescate con otro convoy para evacuar a los pasajeros. Sin embargo, el trasbordo no comenzó hasta pasadas más de dos horas, según testimonios recogidos en redes sociales.
Durante esas horas, los viajeros permanecieron dentro del tren sin aire acondicionado adecuado y con información muy limitada por parte del personal a bordo. “No sabían qué decirnos; solo nos pedían paciencia”, relató a este diario una pasajera. La operación de trasbordo se realizó en la estación de Calatayud, donde otro tren de la compañía recogió a los afectados para continuar viaje, aunque la mayoría llegó a su destino final con retrasos de entre tres y cinco horas.
Pasajeros sin información: la queja que se repite en los incidentes de Ouigo
No es la primera vez que los trenes de alta velocidad de Ouigo sufren fallos técnicos en servicios con el aforo completo, generando incertidumbre en los viajeros que apuestan por el bajo coste. En incidentes anteriores —como el que afectó a un convoy en la provincia de Guadalajara el pasado enero— las protestas ciudadanas se centraron en la falta de comunicación durante las horas de espera, y el capítulo de Calatayud parece repetir el guion.
Lo ocurrido en Calatayud es la prueba de que la alta velocidad ‘low cost’ española sigue careciendo de un plan de contingencia sólido cuando la avería se produce en plena vía.
En esta ocasión, los pasajeros denunciaron que la compañía tardó más de una hora en dar la primera explicación oficial sobre lo que sucedía y que el personal de a bordo no disponía de instrucciones claras para facilitar agua o asistencia. La percepción de desamparo, unida a la imposibilidad de bajarse del tren en plena vía, dejó una imagen muy negativa del servicio.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto de esta avería va más allá del enfado comprensible de los mil pasajeros afectados. La compañía Ouigo se la juega en el eje Madrid-Barcelona, donde compite con Renfe e Iryo por un perfil de viajero sensible al precio, pero cada vez más exigente en puntualidad y atención. Un fallo de esta magnitud en fin de semana —cuando los trenes suelen ir completos— daña la confianza en el modelo de bajo coste a alta velocidad, que se sustenta en frecuencias altas y en la promesa de un viaje rápido y sin sobresaltos. Además, la zona cero del incidente, Calatayud, es un punto de paso estratégico de la línea, y cualquier avería allí genera un efecto dominó sobre el resto de circulaciones del corredor.
En cifras: 1.000 pasajeros que perdieron entre tres y cinco horas de su domingo, un retraso que, según la normativa ferroviaria europea, debería dar derecho a una compensación de hasta el 50% del precio del billete si el retraso supera los 120 minutos. Ouigo, hasta el momento, no ha confirmado si aplicará esas compensaciones de forma automática ni ha puesto en marcha un formulario simplificado en su web, aunque sí ha asegurado que “se evaluará cada caso”. La lectura estratégica para el conjunto de operadores es clara: la alta velocidad española, con más de 100 servicios diarios entre Madrid y Barcelona, no se puede permitir fallos en la gestión de crisis porque el usuario, con un solo clic, puede comparar precios y operadores para su próximo viaje.
El riesgo inmediato es que Ouigo vea cómo el próximo fin de semana las ventas de billetes para el mismo corredor se resienten entre los viajeros que lean la noticia. A más largo plazo, esta clase de incidentes podría acelerar las exigencias de la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria sobre los planes de contingencia de los operadores privados. Por lo pronto, quienes viajaron este domingo tienen la posibilidad de reclamar. Basta con acceder a la página de reclamaciones de Ouigo y presentar la documentación del billete. La compañía francesa deberá responder en un plazo máximo de un mes.




