Metro de Madrid: los trenes sin conductor de la línea 6 llegan en julio tras pruebas en Navarra

La consejería de Transportes espera recibir los dos primeros convoyes a partir de julio para iniciar los ensayos nocturnos en modo manual. Fabricados por CAF por 531 millones, son un 20% más eficientes y aumentan la capacidad en un 17%.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? El primer tren sin conductor para la línea 6 de Metro de Madrid ya rueda en pruebas en Navarra. Llegará a Madrid en julio de 2026.
  • ¿Quién está detrás? La Comunidad de Madrid, a través de Metro de Madrid, encargó 48 trenes al fabricante CAF por 531 millones de euros en 2023.
  • ¿Qué impacto tiene? Los nuevos convoyes serán un 20% más eficientes, un 17% más espaciosos y permitirán automatizar por completo la circular más utilizada de la red para 2027.

El primer tren sin conductor que circulará en la red de Metro de Madrid ya rueda estos días en el circuito de pruebas que CAF tiene en Corella (Navarra). La Consejería de Transportes que dirige Jorge Rodrigo espera recibir a partir de julio las dos primeras unidades para comenzar los ensayos nocturnos en modo manual y, más adelante, las pruebas de circulación automática en la propia línea 6.

Las imágenes facilitadas por el departamento autonómico muestran una unidad de seis coches en blanco, azul y negro, con grandes cristaleras panorámicas en los extremos —consecuencia directa de la ausencia de cabinas de conducción— y un diseño que quiere subrayar la sensación de amplitud. Esos pasillos conectados y la eliminación del puesto de maquinista se traducen en un 17% más de espacio para los usuarios: la capacidad total alcanza las 1.385 personas, de las que 165 pueden viajar sentadas. El tren incorpora, además, puntos de carga para dispositivos móviles, bucles inductivos para usuarios con audífonos y espacios reservados para personas con movilidad reducida, bicicletas y cochecitos infantiles.

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La segunda unidad llegará a las instalaciones navarras el próximo mes de junio, según confirman fuentes de Transportes. A partir de ahí, el material móvil debe superar un completo proceso de validación técnica en el que se comprueba la integración de todos los sistemas con las infraestructuras reales de la línea. Solo las dos primeras unidades pasarán por Navarra; el resto de los convoyes se probará directamente en la red madrileña según vayan entregándose desde las factorías de Beasain e Irún.

De Corella a Madrid: el aterrizaje en la red

Una vez en Madrid, el ‘modo prueba’ sigue. Los trenes se distribuirán entre distintos depósitos de Metro y comenzarán las pruebas nocturnas, pero en modo manual, por las líneas 10, 11 y 12. “Cuando finalicen las obras de adaptación tecnológica necesarias, los ensayos pasarán a desarrollarse en la propia línea 6 ya en circulación automática”, explican desde la Consejería. El objetivo no es secreto: que la línea 6, la circular que vertebra media red y arrastra la mayor demanda diaria del suburbano, opere sin conductor a lo largo de 2027.

Una inversión de 531 millones y el salto de eficiencia

CAF se adjudicó el contrato en 2023 por un importe superior a los 531 millones de euros. Los 48 trenes encargados serán, según los datos oficiales, un 20% más eficientes en el consumo energético. También alcanzarán velocidades de hasta 110 kilómetros por hora, un 33% más que los modelos actuales. La factura pública no es menor, pero Metro justifica el gasto en la renovación del parque móvil y en la mejora de la oferta en el tramo más tensionado de la red.

La automatización de la línea 6 no es solo un cambio tecnológico: es la promesa de un metro más fiable y con más plazas en la hora punta de Madrid.

Los nuevos trenes suponen, además, una actualización en accesibilidad y servicios a bordo que la flota actual de la línea 6 no ofrecía. La instalación de puntos de carga USB y los sistemas de información acústica y visual están pensados para un viajero que ya no se conforma solo con llegar puntual.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

La llegada de los trenes sin conductor a la línea 6 impacta directamente en tres frentes. El primero es el bolsillo colectivo: los 531 millones de inversión pública se amortizarán, en teoría, con el ahorro energético a largo plazo y con la posibilidad de aumentar frecuencias sin depender de maquinistas. El segundo es la experiencia del usuario: un 17% más de espacio significa menos aglomeraciones en hora punta y más capacidad para absorber el crecimiento vegetativo de viajeros. El tercero es la fiabilidad: al eliminar el factor humano en la conducción, se reducen los márgenes de error y se puede programar una marcha más homogénea, lo que abarata el mantenimiento de los convoyes.

La zona cero es, sin duda, la propia línea 6. Circular, con correspondencia con todas las demás líneas, es el eje que más sufre los picos de demanda y cualquier incidencia se contagia al resto de la red. Por eso, el calendario de pruebas y la transición a la operación automática exigirán cortes parciales y trabajos nocturnos que pondrán a prueba la paciencia del viajero. Fuentes de la Consejería insisten en que se priorizará la seguridad: los trenes deben demostrar una integración total con el sistema de señalización antes de que el primer viajero suba a bordo sin conductor.

El dato clave es que 48 trenes irrumpirán en la red entre 2026 y 2027. Si la tecnología responde, Madrid dará el salto a la conducción automática en su línea más crítica, un camino que otras ciudades como Barcelona ya recorrieron con la L9. El pulso entre operadores es aquí interno: el sindicato de maquinistas, que ve evaporarse la figura del conductor en la línea 6, no ha elevado todavía un conflicto colectivo, pero la substitución progresiva de personal en otras líneas es un debate que está encima de la mesa. La lectura a futuro: el Metro de Madrid se encamina hacia una red cada vez más automatizada, y la línea 6 será el termómetro de esa transformación.

La fecha que todo el mundo tiene marcada es julio de 2026, con la llegada de los dos primeros trenes. A partir de ahí, el cronómetro corre: 2027 es el año en que la automatización total debería ser una realidad. Quedan, por tanto, algo más de 18 meses para que la línea 6 esté lista. Demasiado tiempo como para olvidarse, pero demasiado poco para no empezar a planificar las obras de adaptación.


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