Javier del Valle, inversor: “No es el casino; gestionar un patrimonio es pensar como rico y poseer activos a perpetuidad”

¿Tus ahorros están seguros o perdiendo valor? Javier del Valle desarma los mitos de la inversión, explica por qué el efectivo te empobrece y revela el secreto para construir un patrimonio real a perpetuidad.

La mayoría de las personas que ahorran no están construyendo patrimonio. Están acumulando euros en una cuenta mientras la inflación erosiona silenciosamente su valor. Javier del Valle, inversor con experiencia en gestión de carteras, asegura que «el euro no es patrimonio; tú estás aquí para generar patrimonio, atesorarlo, construirlo y protegerlo».

El primer error que Del Valle detecta no es elegir mal los activos ni pagar demasiado en comisiones. Es no empezar. Cuanto antes se inicia el proceso, más tiempo tiene el interés compuesto para actuar. Eso vale incluso cuando el capital inicial es pequeño.

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Empezar con poco no es excusa: la volatilidad se aprende, no se evita

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Hay una trampa psicológica que Del Valle observa con frecuencia. Quien tiene sus ahorros en una cuenta bancaria ve siempre el mismo número en pantalla y eso genera una sensación de control. Como en su cuenta bancaria pone siempre el mismo numerito, la gente está tranquila buscando seguridad», explica. El problema es que ese número quieto no refleja lo que el dinero pierde cada año frente a la inflación. El patrimonio no crece por estar protegido del movimiento. Crece por estar expuesto al mercado el tiempo suficiente.

La volatilidad es el precio de entrada. Del Valle lo compara con subirse a un avión sabiendo que habrá turbulencias. Quien no lo sabe de antemano puede entrar en pánico. Durante la pandemia de 2020, el S&P 500 llegó a caer más de un 30% en pocas semanas, con jornadas donde el índice perdía un 10% en un solo día. Muchos inversores noveles vendieron en el peor momento. Quienes mantuvieron la posición vieron cómo el mercado recuperaba esas pérdidas y seguía subiendo. La historia del mercado, en términos generales, apunta hacia arriba. Pero esa perspectiva solo se sostiene si se ha aprendido a convivir con las caídas.

Por eso Del Valle defiende empezar cuanto antes, aunque sea con muy poco. «Si empiezo con poco me equivoco, pero me estoy equivocando con poco y voy aprendiendo», resume. El objetivo no es maximizar la ganancia desde el primer día, sino desarrollar la tolerancia a la incertidumbre que permite no vender cuando el mercado cae. Esa piel, dice, no se consigue leyendo. Se consigue teniendo dinero real expuesto y viviendo lo que eso implica.

Pensar como rico: patrimonio como activos, no como saldo bancario

Pensar como rico: patrimonio como activos, no como saldo bancario
Fuente: agencias

El segundo error es conceptual y afecta incluso a quienes ya llevan tiempo invirtiendo. Muchas personas abordan el mercado como si fuera una máquina de ganar dinero con entrada y salida definidas. Buscan el momento de comprar, esperan la ganancia y luego piensan en qué hacer con ella. Del Valle rechaza ese marco por completo. «No es el casino; gestionar un patrimonio es pensar como rico y poseer activos a perpetuidad», afirma.

Quien construye patrimonio no está buscando el punto de salida. Está eligiendo activos que quiere mantener, rotando cuando tiene sentido hacerlo y asegurándose de que la cartera funciona como un conjunto. Inmuebles, renta variable, renta fija, posiciones más especulativas: la proporción depende del perfil y el horizonte temporal, pero la lógica es siempre la misma. El patrimonio no es una cantidad de dinero. Es una estructura de activos que trabaja mientras su dueño duerme.

Hay un matiz que Del Valle subraya con insistencia: tener mucho patrimonio no protege de la quiebra si la liquidez no está bien gestionada. «Hay mucha gente que ha quebrado por ser muy rica, pero no tener liquidez para pagar deudas», advierte. El efectivo disponible no es un activo desperdiciado. Es la parte del patrimonio que garantiza que el resto puede seguir trabajando sin obligar a vender en el peor momento.

Para quien empieza desde cero, Del Valle recomienda una entrada conservadora: fondos indexados que repliquen índices diversificados combinados con renta fija de corto plazo. La renta fija en euros, con tipos en torno al 3%, permite acostumbrarse a ver crecer el dinero sin la volatilidad de la renta variable.

«Cuanto más joven eres y menos responsabilidad tienes a corto plazo, más riesgo puedes asumir», apunta. La ecuación es sencilla en su enunciado, aunque ponerla en práctica requiere entender bien qué se está haciendo y por qué. Eso, concluye Del Valle, es precisamente lo que se aprende invirtiendo. No antes.


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