AMD bate récord en servidores: alcanza el 46,2% de cuota de ingresos en CPU x86 gracias al tirón de la IA

Los ingresos de su división de centros de datos superan por primera vez a los de Intel, con 5.800 millones de dólares en el primer trimestre. La explosión de la inferencia de IA y los agentes autónomos está redibujando el mapa del silicio empresarial.

AMD ha logrado un hito histórico en el mercado de servidores. En el primer trimestre de 2026, sus procesadores EPYC capturaron el 46,2% de los ingresos por CPU x86 para centros de datos, superando a Intel por primera vez en facturación. La cifra, que confirma las estimaciones de Mercury Research, refleja un vuelco competitivo que va mucho más allá de un simple reparto de cuotas: consagra a la compañía como el socio de referencia para la nueva ola de inferencia de IA.

Claves de la operación

  • AMD factura 5.800 millones de dólares en centros de datos. Supera por primera vez los 5.100 millones de Intel en este segmento, con un crecimiento interanual del 57%. La dirección proyecta un alza superior al 70% para el conjunto del ejercicio.
  • La cuota de ingresos en CPU x86 para servidores se dispara. Pasa del 41,3% en el cuarto trimestre de 2025 al 46,2% actual. En 2018 apenas arañaba el 1-2%, lo que evidencia una ejecución impecable con la arquitectura EPYC.
  • La explosión de los agentes de IA redibuja el mapa. El mercado de procesadores para servidores se encamina desde los 30.000 millones de 2025 hacia los 170.000 millones en 2030, y la inferencia –no el entrenamiento– será la gran demanda que premie a las CPU de alto rendimiento.

La remontada de AMD tiene una lectura inmediata: el socio tecnológico de los hyperscalers ya no se llama solo Intel. La nueva generación de EPYC, con núcleos densos y consumo ajustado, está conquistando los racks de los grandes proveedores de nube justo cuando la industria se prepara para la explosión de los agentes autónomos. El dato de ingresos, además, no es anecdótico: en en la última década Intel nunca había cedido el primer puesto en facturación de centros de datos.

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El sorpasso definitivo: cómo EPYC ha devorado la cuota de Xeon en los centros de datos

Los números de Mercury Research muestran una tendencia que ya se intuía desde finales de 2025. La participación de AMD en los ingresos por procesador x86 para servidor se acelera al compás de los grandes contratos con AWS, Microsoft Azure y Google Cloud. Los EPYC de cuarta generación, fabricados en nodos avanzados de TSMC, ofrecen una densidad de núcleos y un rendimiento por vatio que los Xeon de Intel no han podido igualar en este ciclo.

La consecuencia es un vuelco de 5.800 millones de dólares frente a 5.100 millones. Es la primera vez que AMD factura más que Intel en la división que siempre fue el corazón del negocio empresarial. Y lo hace mientras el mercado total de CPU para servidor se expande con fuerza: Mercury Research estima que alcanzará los 170.000 millones en 2030, impulsado precisamente por la demanda de inferencia.

Intel no está de brazos cruzados. Ha reorganizado sus líneas de producción para priorizar los Xeon y confía en que su estrategia de fundición le devuelva competitividad. Pero la mayoría de los analistas coincide en que la ventana se estrecha. El próximo gran salto de Intel, con los Xeon de la familia Granite Rapids, no llegará al mercado hasta bien entrado 2027, lo que deja a AMD un margen de maniobra de al menos cuatro trimestres para consolidar su posición.

El dominio de Intel en los servidores, que parecía inamovible hace una década, se ha desmoronado en apenas tres años. La pregunta ya no es si AMD mantendrá el liderazgo, sino hasta dónde puede escalar.

La guerra silenciosa por la inferencia y los agentes de IA

Detrás de las cifras de AMD late un cambio estructural en la industria de la inteligencia artificial. La inferencia, el proceso que ejecuta los modelos ya entrenados, está desplazando al entrenamiento como motor de gasto en centros de datos. Y la inferencia, a diferencia del entrenamiento masivo en GPU, se apoya cada vez más en CPU de alto rendimiento capaces de servir millones de consultas con latencias mínimas.

Ahí es donde los EPYC encuentran su hueco natural. Los últimos resultados trimestrales de AMD revelan que los contratos vinculados a plataformas de inferencia crecen al triple de velocidad que los de cómputo tradicional. Nvidia, con su plataforma Vera Rubin, y Arm, con sus nuevos diseños Neoverse, también se preparan para esa transición, pero AMD parte con la ventaja de tener una arquitectura x86 probada y el respaldo de los grandes fabricantes de servidores.

El efecto dominó es claro: a medida que los agentes de IA proliferen (desde asistentes corporativos hasta sistemas autónomos de atención al cliente), la demanda de CPU de servidor se multiplicará. AMD se está posicionando como el gran beneficiario de una ola que ni siquiera ha llegado a su punto álgido. Analistas como los de Mercury Research advierten, sin embargo, de que el verdadero campo de batalla será la eficiencia energética. Y ahí Intel podría tener una segunda oportunidad si su apuesta por la fundición y los nodos avanzados cuaja en 2028.

AMD EPYC

Lo que la remontada de AMD significa para el ecosistema de centros de datos en España

En esta redacción observamos que el vuelco tiene implicaciones directas para el mercado español. España se ha convertido en uno de los polos de inversión en centros de datos más activos del sur de Europa, con más de 6.000 millones de euros comprometidos en proyectos en Madrid, Barcelona y Aragón. Un suministro más competitivo de procesadores para servidor, con AMD pujando con fuerza, puede moderar los costes de despliegue y acelerar la llegada de los grandes hyperscalers.

Además, la banca, las telco y las administraciones públicas españolas –grandes consumidoras de capacidad de cómputo– se benefician de que el duopolio x86 se haya convertido en un verdadero duelo. La presión competitiva entre AMD e Intel se traduce en ciclos de renovación más rápidos, mayor eficiencia y precios más ajustados para los contratos de infraestructura. El precedente histórico español es elocuente: en 2018, cuando AMD apenas existía en servidores, los concursos públicos de tecnología eran un coto casi privado de Intel. Hoy, las mesas de contratación reciben ofertas con EPYC en condiciones que eran impensables hace cinco años.

Eso sí, la euforia tiene sus peros. AMD arrastra una elevada dependencia de TSMC y, como hemos visto con los recientes temblores geopolíticos, cualquier disrupción en la cadena de suministro asiática golpea directamente sus cuentas. La mayoría de los inversores asume que este riesgo está ya descontado en la cotización, pero el margen de sorpresa sigue siendo alto. El mercado de servidores crece, pero la guerra de precios también puede erosionar los márgenes que hoy celebran los analistas.

En cualquier caso, la remontada de AMD es un dato de mercado que trasciende lo tecnológico. Marca el fin de una era en la que los centros de datos eran territorio Intel, y abre una ventana de oportunidad para que el ecosistema español –operadores de nube, integradores y grandes clientes corporativos– negocie desde una posición de fuerza que no había tenido en décadas.


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