Un banco italiano añade Ethereum a su cartera cripto junto a XRP: 235 millones

El mayor banco de Italia desvela en su informe trimestral una exposición conjunta a ether y XRP que alcanza los 235 millones de dólares. La noticia confirma el creciente apetito de la banca europea por los criptoactivos tras la regulación MiCA.

Intesa Sanpaolo, el banco más grande de Italia, ha revelado en su informe del primer trimestre de 2026 que posee criptoactivos por valor de 235 millones de dólares, repartidos entre Ethereum (ETH) y XRP. La cifra, modesta si se compara con los cientos de miles de millones que gestiona la entidad, es sin embargo una señal rotunda: la adopción institucional de las criptomonedas ya no es un experimento, sino una pata más de la gestión patrimonial en la banca europea.

El dato ha trascendido a través de los resultados trimestrales del grupo, el principal banco italiano por activos y uno de los más grandes de la eurozona. En la práctica, equivale a decir que una de las instituciones financieras más conservadoras del continente ha decidido incluir ether y XRP en su propio balance, no solo como servicio de custodia para clientes. Y eso cambia la conversación.

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La cartera cripto del mayor banco italiano

Según la información facilitada por la propia entidad, las tenencias conjuntas de ETH y XRP suman esos 235 millones al cierre del primer trimestre. No se ha detallado el desglose exacto entre los dos activos, pero la sola presencia de Ethereum en una cartera de este perfil tiene implicaciones profundas. ETH no es un token de pagos como XRP, sino que actúa como el combustible de la red Ethereum, la mayor plataforma de contratos inteligentes y finanzas descentralizadas (DeFi, por sus siglas en inglés) del mundo.

Para cualquier ahorrador esta noticia encierra una pregunta sencilla: ¿por qué un banco pondría ether en su balance? La respuesta corta es que el ether ha pasado a comportarse, en muchos sentidos, como un activo de reserva digital. Al igual que los bancos centrales mantienen oro en sus cámaras, algunos gestores institucionales ven en ETH una cobertura frente a la inflación monetaria y, gracias al staking —el mecanismo por el que se bloquean ethers para validar la red y obtener recompensas periódicas—, un instrumento que genera un rendimiento anual comparable al de un bono corporativo, con la ventaja de no estar ligado directamente a la política de ningún banco central.

Por qué un banco europeo elige Ethereum y XRP

La inclusión de XRP junto a Ethereum tampoco es casualidad. XRP, el criptoactivo nativo de la red Ripple, está especializado en pagos transfronterizos rápidos y baratos. Intesa Sanpaolo tiene una fuerte presencia en banca corporativa y comercio internacional, por lo que resulta natural que explore tokens que faciliten las liquidaciones entre divisas. Ethereum, en cambio, representa la apuesta por la capa de infraestructura del futuro financiero digital:

  • Contratos inteligentes: programas que se ejecutan automáticamente y permiten desde préstamos hasta seguros sin intermediarios.
  • Tokenización: representación de activos tradicionales (bonos, inmuebles, materias primas) en la cadena de bloques, un mercado que el propio BCE reconoce como estratégico.
  • Gobernanza descentralizada: la red no depende de una sola empresa, sino de una comunidad global de validadores.

Además, el entorno regulatorio ha cambiado. La entrada en vigor plena de MiCA (la normativa de mercados de criptoactivos de la Unión Europea) ha dado a los bancos un marco claro para operar con estos instrumentos sin miedo a sanciones. De hecho, entidades como BBVA Santander y Deutsche Bank ya han empezado a ofrecer servicios de criptocustodia; Intesa va un paso más allá al colocar los activos en cartera propia.

A diferencia de los fondos cotizados (ETF) de criptomonedas que se negocian en bolsa, una exposición directa permite al banco participar en el staking de Ethereum y capturar ese rendimiento adicional sin las comisiones de gestión de un producto empaquetado. Esa rentabilidad extra —que hoy ronda el 3-4 % anual— puede marcar la diferencia en un escenario de tipos de interés a la baja en la eurozona.

El camino institucional de Ethereum: un análisis con perspectiva

Esta noticia no ocurre en el vacío. Desde la aprobación de los ETF spot de ether en Estados Unidos en 2024, los grandes gestores de fondos han ido acumulando ETH a un ritmo que recuerda a los primeros compases del oro digital. Lo que está cambiando ahora es que la banca tradicional europea también mueve ficha directamente, y lo hace con ether, un activo que durante años fue visto como demasiado volátil para el balance de una entidad sistémica.

Hay que mirar este movimiento con cautela. El ether ha experimentado caídas superiores al 40 % en varios ciclos anteriores y sigue siendo un mercado joven. Además, una parte significativa del staking de Ethereum está concentrada en pocos proveedores líquidos —Lido Finance es el más conocido y con mucho el mayor—, lo que introduce un riesgo de centralización que la propia comunidad de Ethereum lleva tiempo debatiendo. Un banco como Intesa Sanpaolo suma peso institucional a la red, pero también añade presión para que esas capas de infraestructura se vuelvan más robustas y diversificadas.

Con todo, el gesto del banco italiano no es aislado. En Suiza, varios bancos cantonales ya admiten staking de ether para sus clientes; en Alemania, algunos Landesbanken han empezado a explorar la criptocustodia. La pregunta ahora no es si la adopción institucional europea seguirá avanzando, sino a qué velocidad. Y si Intesa Sanpaolo sirve de referencia, la respuesta es que el ritmo se está acelerando.


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