El precio medio de la electricidad se dispara este lunes 18 de mayo hasta superar los 100 euros por megavatio‑hora (€/MWh), una cota que apenas se había rozado en lo que va de año. Solo tres horas del día serán gratuitas para los hogares acogidos al Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), el resto oscilará entre los 60 y los 227 €/MWh según los datos del operador del mercado OMIE. El encarecimiento llega en un contexto en el que la guerra en Irán tensa los mercados energéticos y las rebajas fiscales que amortiguaban la factura ya han desaparecido.
Menos horas gratis y picos de hasta 227 €/MWh
La curva horaria dibuja un perfil muy agresivo. La franja más barata —con el precio a cero euros— se concentra entre las 14:00 y las 16:00, coincidiendo con las horas de máxima generación solar. Fuera de ese intervalo, el coste se encarama rápidamente: a las 21:00 se alcanzarán los 227 €/MWh, la punta más alta de la jornada. La media ponderada queda en torno a 106 €/MWh, casi el doble que la del domingo anterior.
Para un consumidor medio con 4,4 kW de potencia y un consumo mensual de 250 kWh, la parte regulada del recibo se encarecerá en unos 12‑15 euros respecto a la factura que recibió en mayo de 2025, cuando el IVA de la electricidad aún estaba reducido al 10 % y el impuesto sobre la generación se hallaba suspendido.
Por qué se dispara el recibo: el fin de las rebajas y la guerra en Irán
El principal factor doméstico es la normalización fiscal. Desde el 1 de enero de 2026, el IVA de la electricidad volvió al tipo general del 21 %, tras varios años de tipos reducidos que llegaron a ser del 5 % en los momentos más críticos de la crisis energética. Además, el impuesto especial sobre la electricidad, que grava la generación, ha recuperado su tipo pleno del 5,11 %, después de estar suspendido temporalmente. Estos dos cambios añaden, por sí solos, cerca de 10 euros al mes al recibo tipo.
A ello se suma la presión geopolítica. La escalada del conflicto en Irán mantiene los precios del gas natural en el entorno de los 45‑50 €/MWh en el mercado spot europeo, lo que encarece la producción de los ciclos combinados que el sistema necesita cuando no hay suficiente sol ni viento. “La prima de riesgo geopolítico se traslada directamente a la electricidad porque el gas sigue fijando el precio marginal muchas horas”, explica un analista del sector consultado por esta redacción.
Un mercado frágil que traslada cada sobresalto a la factura del hogar
Este tipo de jornadas revela la fragilidad del diseño marginalista del mercado eléctrico. Mientras que las horas centrales del día se benefician de una generación renovable que hunde el precio hasta cero, el resto del día la demanda se cubre con fuentes más caras, particularmente el gas. El resultado es una enorme volatilidad que el consumidor regulado absorbe hora a hora. No es una anomalía puntual; es una característica estructural del sistema.
En mi opinión, el verdadero riesgo no está en este lunes concreto, sino en lo que puede venir si la tensión en Oriente Medio se agrava durante el verano, justo cuando la demanda eléctrica repunta por el aire acondicionado y el turismo. Los hogares que permanecen en el PVPC están expuestos a una montaña rusa de precios que difícilmente pueden gestionar. Mal asunto para los que tienen la tarifa regulada.
Cabe recordar que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ya advirtió en su último informe de supervisión que la retirada de las bonificaciones fiscales tendría un impacto directo en la factura del primer semestre. El dato de mayo, con este lunes como termómetro, parece darle la razón. Si la guerra en Irán se prolonga más allá de junio, los precios del gas podrían subir otro escalón, y con ellos la luz.




