VisualPolitik: la crisis económica de Rusia hace insostenible la guerra de Putin

El canal VisualPolitik analiza cómo el deterioro económico, la escasez de trabajadores y el descontento social están poniendo contra las cuerdas al régimen de Putin en 2026.

Nunca pensé que un desfile militar pudiera resultar tan revelador. El pasado 9 de mayo, la Plaza Roja de Moscú acogió el desfile del Día de la Victoria más austero de toda la historia de Rusia: sin tanques, sin misiles, sin la grandilocuencia que Vladimir Putin ha usado durante años para proyectar poder. Según el análisis del canal VisualPolitik, ese acto encapsula el verdadero estado de un país que, lejos de la imagen de fortaleza, se desangra lentamente.

En su último vídeo, el equipo de VisualPolitik sostiene que la “economía de guerra” de Putin ha dejado de funcionar. Tras más de cuatro años de conflicto en Ucrania, los indicadores macroeconómicos se deterioran, el descontento social repunta y el Kremlin parece más preocupado por un posible golpe de Estado que por los avances en el frente. Yo mismo he seguido la evolución del régimen ruso durante estos años y, sinceramente, pocas veces había visto una concatenación tan acelerada de malas noticias.

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El desfile que expuso las carencias del régimen

VisualPolitik destaca que la parada militar duró la mitad de lo habitual y no se exhibieron sistemas avanzados ni equipos pesados. Según varios analistas próximos a Rusia, la guerra absorbe todos los recursos disponibles, pero el motivo más preocupante es otro: la sensación de paranoia que, según el canal, se ha apoderado del Kremlin. La falta de seguridad ha llegado a extremos en los que el líder ruso teme ser víctima de un complot interno.

Los fantasmas del Kremlin: complots, censura y miedo

El vídeo menciona un informe de inteligencia europeo, recogido por la CNN, que señala que el régimen ruso está instalando sistemas de vigilancia en las casas de colaboradores cercanos al gobierno tras una ola de asesinatos de altos mandos. Al mismo tiempo, VisualPolitik subraya que las restricciones en internet se han vuelto tan severas que ni siquiera algunas VPN logran sortear los bloqueos del Estado. Aplicaciones como Telegram o WhatsApp, que cerca de tres millones de pymes y 14 millones de autónomos rusos utilizaban para vender y promocionarse, han quedado parcialmente inoperativas, asfixiando la actividad económica.

Una economía de guerra que se desmorona

El canal de análisis explica que el PIB ruso, que creció alrededor del 4% en 2022 y 2023, apenas alcanzó el 1% en 2024 y 2025, y en el primer trimestre de 2026 ya se contrajo un 0,3%. Las proyecciones oficiales, maquilladas según VisualPolitik, apuntan a un crecimiento de solo el 0,4% para este año, lo que sitúa al país al borde de una recesión técnica. La inflación oficial ronda el 6%, pero la real probablemente supera los dos dígitos. La situación se deteriora rapidamente y las subidas de tipos de interés han frenado la inversión y el crédito para familias y pymes, estrangulando cualquier proyecto productivo ajeno al esfuerzo bélico.

La economía de guerra de Putin ya no funciona.

— VisualPolitik

La sangría laboral: Rusia se queda sin trabajadores

El vídeo de VisualPolitik enumera cuatro factores que explican la escasez de mano de obra. El primero es demográfico: la caída de la natalidad en los años 90 ya se traduce en que este año la cohorte de trabajadores de 25 a 29 años se redujo en más de 700.000 personas. El segundo es la emigración masiva: 17 millones de rusos han abandonado el país en las últimas tres décadas, y los inmigrantes de Asia Central que los sustituían se están marchando a Turquía o al Golfo. El tercer factor es el militar: una media de 30.000 reclutamientos mensuales durante tres años ha retirado del mercado laboral a más de un millón de personas, y ahora el Kremlin presiona a las universidades para que sirvan como centros de reclutamiento de pilotos de drones. El cuarto es el desvío masivo de trabajadores hacia la industria militar subvencionada, que deja sin mano de obra al sector civil.

El petróleo, un salvavidas con fugas

VisualPolitik reconoce que la guerra en Irán ha dado un balón de oxígeno temporal a las arcas rusas: en abril los ingresos fiscales petroleros alcanzaron los 9.500 millones de dólares, el doble que un mes antes. Sin embargo, los ataques ucranianos con drones sobre refinerías, depósitos de combustible y el único oleoducto ruso que aún llega a Europa han hecho desaparecer entre 300.000 y 400.000 barriles diarios de producción. La previsión es que la producción siga cayendo, y el canal insiste en que esta dependencia del crudo convierte la crisis en una espiral difícil de revertir.

Lo que nos muestra VisualPolitik es que el régimen de Putin se enfrenta a un cóctel explosivo: estancamiento económico, crisis laboral y una creciente desafección popular que ya reflejan las encuestas. Si el propio presidente ruso declaró hace pocos días que “el asunto está llegando a su fin”, quizá sea porque ya no puede ocultar la realidad. La pregunta que dejo en el aire es: ¿acelerará la debacle económica unas negociaciones de paz reales o Putin se aferrará al poder hasta el último aliento?

Puedes ver el análisis completo en el siguiente vídeo de VisualPolitik:


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