BBVA ha desplegado músculo crediticio en el arranque de 2026. La entidad que preside Carlos Torres elevó un 5,4% el saldo de financiación a empresas durante el primer trimestre, hasta rozar los 280.000 millones de euros. Son 14.500 millones más que un año antes, un ritmo que supera el crecimiento del conjunto del sistema financiero español y que se apoya en una demanda corporativa que cobra vigor tras varios trimestres de espera.
México vuelve a ser la pieza angular del relato. Allí el banco está mejor colocado que Santander para aprovechar la reactivación del crédito corporativo, según el consenso de analistas que recoge la última presentación de resultados del grupo. La filial azteca aporta ya uno de cada tres euros de beneficio y el músculo comercial en el país ha permitido a BBVA crecer en financiación a empresas a doble dígito en el mercado mexicano, muy por encima del avance en España o Turquía.
No es un fenómeno aislado. La cartera empresarial de BBVA refleja un entorno donde la inversión productiva despierta con cautela en Europa y con más determinación en América. Mientras la eurozona apenas empieza a digerir las primeras bajadas de tipos del BCE, el encarecimiento del crédito sigue frenando ciertos proyectos. Sin embargo, las empresas españolas han retomado el pulso inversor con una demanda de circulante y de renovación de equipos que el banco ha sabido capturar.
¿Por qué BBVA saca ventaja a Santander en México?
La comparativa con Santander no es casual. Ambas entidades comparten un fuerte arraigo en América Latina, pero la base de clientes corporativos de BBVA en México es más amplia y diversificada. Mientras Santander se ha centrado históricamente en la banca mayorista y en las grandes multinacionales, BBVA ha tejido una red capilar que abarca desde la pyme industrial hasta los grandes grupos exportadores. Eso le da ventaja en un ciclo donde la recuperación económica mexicana —impulsada por las manufacturas y el nearshoring— demanda financiación de todo tipo de tamaños.
Además, BBVA ha pisado el acelerador digital en el país con plataformas de gestión de tesorería y préstamos preconcedidos para pymes que Santander aún está desplegando. El resultado es una cuota de mercado en crédito corporativo que ronda el 23% en México, frente al 14% de su rival, según los datos que manejan los analistas de Barclays y que BBVA incluyó en la documentación trimestral.
La letra pequeña: morosidad, márgenes y el riesgo del ciclo
Un crecimiento del crédito empresarial del 5,4% solo es sostenible si la calidad de la cartera acompaña. Y aquí BBVA tiene un as bajo la manga: la tasa de morosidad corporativa se mantiene por debajo del 2%, niveles prepandemia que contrastan con el repunte que sí han sufrido otros segmentos como el consumo. El banco ha refinado además el perfil de riesgo, apoyándose más en préstamos con garantía pública y en líneas de avales del ICO que diluyen el impacto de un hipotético deterioro.
Aún así, los márgenes empiezan a estrecharse. La competencia por captar buenas empresas es feroz y los tipos, aunque altos, ya no suben. BBVA ha compensado parte de esa presión con un incremento del 6% en las comisiones, pero la ecuación rentabilidad-riesgo se complica si el ciclo se tuerce en la segunda mitad del año. Dejémoslo en un ‘ya veremos’.
El otro flanco es Turquía, donde la hiperinflación puede maquillar el crecimiento del crédito en euros constantes. Pero el banco ya ha reducido la exposición relativa de esa filial en el balance consolidado. México, España y, en menor medida, América del Sur sostienen casi todo el avance.
BBVA logró un resultado atribuido de 2.300 millones de euros en el trimestre, un 8% más, con un ROE del 16,7% que sigue estando entre los más altos de la banca europea. La cartera de empresas representa cerca del 45% del total de crédito vivo del grupo, así que lo que pase en este segmento dicta en buena medida la salud del banco.
No es oro todo lo que reluce. Si la Reserva Federal retrasa aún más los recortes de tipos y México sufre un frenazo por la guerra comercial con China, el crédito corporativo podría pinchar. Pero por ahora, la inercia es favorable y BBVA está sabiendo leer mejor que nadie un mapa en el que el eje Atlántico-Pacífico gana peso frente al viejo corredor europeo.




