Joan López, experto en técnicas de estudio: “Seguimos estudiando oposiciones como cuando teníamos 10 años”

Joan López cuestiona los métodos tradicionales de estudio y advierte que miles de opositores siguen aprendiendo como niños.

Joan López no suspendió Derecho por falta de capacidad. Suspendió porque estudiaba como había aprendido de niño: leyendo, subrayando y repitiendo. Años después, convertido en divulgador especializado en técnicas de aprendizaje, sostiene que el verdadero problema no está en la dificultad de una carrera o una oposición, sino en la manera en que millones de personas intentan afrontarlas.

“Seguimos estudiando oposiciones con el mismo método que cuando teníamos 10 años”, afirma López. Y ahí, según explica, empieza buena parte del desgaste emocional y académico que acompaña a muchos estudiantes y opositores en España.

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El método tradicional frente a exámenes cada vez más exigentes

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En España, preparar una oposición se ha convertido para miles de personas en un proyecto de vida. Temarios de cientos o miles de páginas, jornadas interminables y años de preparación forman parte de una rutina que muchas veces se sostiene sobre hábitos heredados de la escuela. El problema, según Joan López, es que las exigencias actuales no tienen nada que ver con las de la infancia.

“Cuando tenías 10 años estudiabas dos páginas y ahora tienes 200 o 2000”, resume el experto. Aun así, gran parte de los opositores mantiene sistemas basados en releer apuntes, subrayar párrafos enteros y memorizar de forma repetitiva. López considera que ese enfoque genera una falsa sensación de productividad, pero poca retención real.

En su experiencia trabajando con estudiantes universitarios y personas que preparan una oposición, uno de los errores más frecuentes es dedicar más tiempo a memorizar que a comprender. “La mayoría memoriza más de lo que comprende, y ahí empieza el problema”, señala. Para él, el aprendizaje efectivo no depende de repetir información como un “loro”, sino de construir asociaciones mentales capaces de activar el recuerdo de manera natural.

Su planteamiento parte de una idea sencilla: el cerebro retiene mejor aquello que procesa de forma activa. Por eso cuestiona técnicas pasivas como leer y subrayar sin profundidad. “Leer por leer solo genera un 10% de retención”, sostiene durante una demostración práctica en la que consigue que un entrevistador memorice 15 palabras en pocos minutos mediante asociaciones visuales y emocionales.

Ese tipo de ejercicios, explica, funcionan porque la memoria humana no trabaja únicamente con datos abstractos. El cerebro prioriza imágenes, emociones y conexiones narrativas. De ahí otra de sus frases más repetidas: “La memoria es visual, asociativa y emocional: donde hay emoción, hay recuerdo”.

La teoría puede parecer simple, pero conecta con un problema habitual entre quienes preparan una oposición: el agotamiento mental. López asegura que muchas personas pasan horas delante de un libro sin un verdadero nivel de concentración. Y eso, lejos de acercarlas al aprobado, las conduce a la frustración.

Oposición: La concentración, el cansancio y el abandono silencioso

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Fuente: agencias

Uno de los datos que más preocupa al especialista tiene que ver con el abandono. “El 50% de quienes se apuntan a oposiciones nunca se presentan al examen”, afirma. Detrás de esa cifra, según explica, suele haber una mezcla de agotamiento, mala planificación y pérdida de confianza.

Para López, la clave no está únicamente en estudiar más horas, sino en estudiar con más calidad. Por eso insiste en proteger los momentos de mayor energía mental y eliminar distracciones constantes como el móvil o la multitarea. También defiende la importancia del descanso, el deporte y las pausas estratégicas para sostener el rendimiento durante meses o años de preparación.

En ese sentido, cuestiona la idea romántica del opositor que sacrifica sueño y vida personal para acumular horas de estudio. A su juicio, dormir mal o estudiar agotado reduce la capacidad de atención y empeora la retención de información. Lo mismo ocurre con jornadas maratonianas que terminan siendo poco productivas.

El experto también insiste en la necesidad de revisar el sistema educativo. Considera que en España se potencia más el aprendizaje racional y repetitivo que la creatividad o la comprensión profunda. Eso provoca que muchos alumnos lleguen a la universidad o a una oposición sin herramientas reales para gestionar grandes volúmenes de información.

Para el especialista, cambiar la forma de aprender puede ahorrar años de esfuerzo innecesario. Para explicarlo, recurre a una frase atribuida a Albert Einstein: “Una definición de locura es hacer siempre lo mismo y esperar resultados diferentes”.


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