La mayor OPV del año en Estados Unidos no es de una tecnológica de software ni de consumo. Es de un fabricante de chips. Cerebras Systems debutó ayer en el Nasdaq con una subida fulgurante del 68% en su primera sesión, lo que sitúa su valoración en aproximadamente 67.000 millones de dólares. La operación, la mayor salida a bolsa de 2026, convierte a Cerebras Systems en un competidor directo y creíble de Nvidia en el segmento de procesadores para inteligencia artificial, el negocio tecnológico más disputado del momento.
Claves de la operación
- La valoración alcanza los 67.000 millones de dólares tras dispararse un 68%. Las acciones, que salieron a un precio de referencia de 75 dólares, cerraron la jornada en 126, según datos de la propia compañía recogidos por Bloomberg. Es la mayor OPV desde 2021 y supera en valor a firmas consolidadas como eBay o Dell Technologies.
- Cerebras promete romper el dominio de Nvidia en chips de IA. Su arquitectura CS-3, basada en un chip del tamaño de una oblea completa, ofrece una alternativa para entrenar modelos de gran escala que hoy requiere decenas de GPU de Nvidia. Los grandes centros de datos llevan años buscando un segundo proveedor creíble.
- El apetito inversor refleja la fiebre por la infraestructura de IA. El gasto global en centros de datos de IA se estima en 200.000 millones de dólares para 2026. Los inversores ven en Cerebras una apuesta de alto riesgo, pero con un mercado potencial que justifica valoraciones casi especulativas.
El pulso con Nvidia por el dominio de los chips de IA
La salida a bolsa de Cerebras no es un fenómeno aislado. Nvidia controla hoy más del 80% del mercado de aceleradores para inteligencia artificial, un oligopolio que ha encarecido los proyectos de los hiperescalares y ha despertado el apetito regulador. Cerebras, junto con otras emergentes como Graphcore o SambaNova, aspira a arañar cuota en un segmento donde los márgenes brutos de Nvidia superan el 70%. La oferta de Cerebras se diferencia por integrar todo un supercomputador en un solo chip: su modelo CS-3 puede entrenar modelos de lenguaje de billones de parámetros sin necesidad de interconectar decenas de GPU, lo que reduce la latencia y el consumo energético.
Esa ventaja técnica ha convencido a algunos clientes de la talla de la Clínica Mayo o el Departamento de Energía de Estados Unidos. Pero la base instalada de Nvidia es abrumadora, y el ecosistema de software CUDA actúa como un foso casi infranqueable. Cerebras necesita que sus clientes reescriban sus flujos de trabajo para su propio compilador, un coste de migración que no todos están dispuestos a asumir. Sin embargo, la escasez crónica de GPU de Nvidia y los precios desorbitados han llevado a muchos CIO a considerar alternativas reales.
¿Está el mercado sobrevalorando a Cerebras o Nvidia tiene razones para preocuparse?
La valoración de 67.000 millones de dólares supone un múltiplo de más de 100 veces los ingresos estimados de Cerebras para 2026, que rondan los 600 millones. Es una cifra que asusta, incluso en el contexto de la exuberancia bursátil que rodea a la IA. Los analistas consultados por Bloomberg consideran que el precio recoge ya tres años de crecimiento agresivo y un escenario en el que Cerebras alcanza una cuota de mercado del 15% en aceleradores de IA. Cualquier tropiezo técnico o retraso en la producción de su próxima generación CS-4 podría castigar con crudeza la cotización.
Aun asumiendo ese riesgo, el hecho de que exista un competidor viable es, en parte, lo que el mercado lleva años reclamando. La propia Nvidia cotiza a múltiplos que también descuentan un futuro de dominio casi absoluto. Si Cerebras consigue cerrar acuerdos con al menos dos de los grandes hiperescalares en los próximos doce meses, su valoración actual podría incluso verse como razonable. La presentación ante la Securities and Exchange Commission detalla que la compañía ya tiene comprometidos contratos de suministro por valor de 4.500 millones de dólares para los próximos tres años, lo que aporta cierta visibilidad.

Lo que la OPV de Cerebras dice sobre el ecosistema inversor español
Desde Madrid, esta operación se sigue con una mezcla de admiración y cierta envidia sana. España carece de un unicornio en el segmento de semiconductores, y el PERTE Chip, dotado con 12.250 millones de euros, apenas ha empezado a movilizar inversión privada. La salida a bolsa de Cerebras recuerda a las grandes OPV tecnológicas europeas de principios de siglo, como las de ASML o ARM, y subraya la brecha de capital y talento que todavía lastra al sur de Europa.
La historia del sector en España está plagada de oportunidades perdidas. Durante los años 80, el Centro Nacional de Microelectrónica de Barcelona fue un referente europeo, pero la falta de un tejido industrial que demandase sus diseños acabó diluyendo aquella iniciativa. La OPV de Cerebras, con su valoración de 67.000 millones de dólares, es un recordatorio de lo que no hemos sido capaces de construir. Hoy, empresas como Indra o Telefónica dependen en última instancia de la tecnología de Nvidia o Cerebras para sus proyectos de IA en defensa y telecomunicaciones, una posición de subordinación que cuesta miles de millones en licencias.
Aun así, hay lecturas optimistas. La fiebre inversora por el hardware de IA puede arrastrar capital hacia startups españolas de nicho. Firmas como Semidynamics o los polos de microelectrónica de Málaga y Granada aún están en fase embrionaria, pero una valoración como la de Cerebras demuestra que el mercado está dispuesto a apostar fuerte por alternativas a Nvidia. La pregunta es si el capital europeo sabrá reaccionar a tiempo o si, como ocurrió con el software, los grandes fondos americanos se llevarán también la próxima generación de campeones del hardware.
El mercado está señalando que la era del monopolio de Nvidia en la inteligencia artificial quizá no sea tan larga como se pensaba.




