JPMorgan dispara en crédito privado: ya negocia 2.000 millones en 2026

El mayor banco de Estados Unidos ha movido 2.000 millones de dólares en préstamos privados en lo que va de año, más que en toda su historia junta. El despegue de este negocio dentro de un mercado de 1,8 billones refleja la presión de la gran banca por ganar terreno a los gestores

JPMorgan Chase ha pisado el acelerador en el crédito privado. En los primeros cuatro meses y medio de 2026, la entidad ha negociado 2.000 millones de dólares en préstamos de este mercado, una cifra que supera todo lo acumulado en años anteriores juntos. El dato, recogido por Bloomberg y confirmado por fuentes cercanas a la entidad, marca un punto de inflexión en la estrategia del mayor banco de Estados Unidos después de años de crecimiento anémico.

El salto cuantitativo: 2.000 millones en cuatro meses

El mercado global de crédito privado mueve alrededor de 1,8 billones de dólares y ha sido territorio casi exclusivo de gestoras alternativas como Apollo, Blackstone o Ares. Hasta ahora, los grandes bancos de inversión habían arañado cuotas marginales, limitados por las exigencias de capital y una cultura de riesgo más conservadora. Sin embargo, el reciente cambio de tono en JPMorgan Chase es innegable.

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Es decir, el doble que el anterior año fiscal completo. Cosas que pasan en 2026.

La cifra de 2.000 millones puede parecer modesta comparada con los balances de préstamos sindicados tradicionales, pero en el contexto del private credit supone un volumen de actividad que solo los gestores alternativos más agresivos suelen alcanzar. Fuentes del sector indican que la entidad ha estado comprando y vendiendo participaciones en préstamos originados por firmas como Owl Rock o Golub Capital, aprovechando su capacidad de intermediación y su red de relaciones con inversores institucionales. En 2025, la actividad de crédito privado de JPMorgan apenas superó los 800 millones de dólares en todo el ejercicio.

Por qué la banca de inversión se lanza al crédito privado

Detrás de este movimiento hay un cálculo económico muy claro. Los márgenes en la banca tradicional de préstamos sindicados se han comprimido hasta niveles históricamente bajos, mientras que el crédito privado ofrece diferenciales de entre 400 y 600 puntos básicos sobre el tipo libre de riesgo. Para un banco con la escala de JPMorgan, incluso una fracción pequeña de ese mercado puede traducirse en cientos de millones en comisiones y ganancias por trading.

Además, las grandes empresas recurren cada vez más a los préstamos directos para financiar adquisiciones o refinanciar deuda, un terreno en el que los bancos de inversión llevan décadas asesorando. Tener la capacidad de ejecutar la financiación internamente cierra el círculo y evita que gestoras externas se lleven comisiones que, de otro modo, engrosarían las cuentas del banco. Además, la tecnología juega un papel crucial. Las plataformas de trading de préstamos, como Tradeweb, están facilitando la liquidez en el mercado secundario de crédito privado, lo que permite a bancos como JPMorgan gestionar inventarios con mayor agilidad.

No obstante, no todo es sencillo. Los reguladores, especialmente la Reserva Federal, mantienen bajo lupa la exposición de la banca a activos ilíquidos. JPMorgan parece estar navegando estas aguas con un enfoque de trading, no de balance: compra y vende posiciones con rapidez, lo que reduce el riesgo de mantener préstamos no cotizados durante largos periodos. De hecho, el banco ha estructurado algunas de estas operaciones como colocaciones privadas con cláusulas de recompra a corto plazo, lo que técnicamente reduce la exposición regulatoria.

No es la primera vez que un banco comercial intenta adentrarse en el crédito privado. Citigroup y Wells Fargo también han anunciado planes similares, pero con resultados modestos. La diferencia con JPMorgan es la capacidad de su mesa de negociación para colocar rápidamente los préstamos entre una base diversa de compradores, desde family offices hasta aseguradoras.

Más que una moda: ¿un cambio estructural en la banca?

En mi opinión, el despegue del crédito privado en JPMorgan no es un fenómeno aislado. Refleja una transformación más profunda en la industria financiera, donde la línea entre la banca de inversión y la gestión de activos alternativos se difumina. Goldman Sachs y Morgan Stanley también han incrementado su actividad en este segmento, aunque ninguna ha alcanzado los volúmenes que ahora reporta JPMorgan.

El riesgo está en la complacencia. Cuando los diferenciales son altos, todos quieren entrar; cuando el ciclo cambia, la liquidez se evapora y los préstamos que parecían seguros pueden convertirse en un quebradero de cabeza. La experiencia de 2023, con el colapso de algunos fondos de crédito privado en Europa, debería servir de recordatorio.

Aun así, hay una corriente de fondo que parece irreversible: la demanda de financiación directa por parte de las empresas no va a disminuir. Con los bancos centrales manteniendo los tipos altos durante más tiempo del previsto, el crédito bancario tradicional se encarece y las alternativas privadas ganan atractivo.

Con todo, los números hablan por sí solos. Si JPMorgan mantiene este ritmo, podría cerrar 2026 con una cartera de crédito privado gestionada muy superior a la de muchos gestores especializados. La pregunta es si la Reserva Federal y la SEC permitirán que la banca universal avance tan rápido en un terreno diseñado —y regulado— para fondos alternativos. Por ahora, el banco ha demostrado que el apetito existe y que los inversores institucionales están dispuestos a pagar por acceder a estos activos a través de un intermediario de primera línea.


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