Bill Ackman invierte 2.100 millones en Microsoft para aprovechar la caída de la acción

El fundador de Pershing Square acumula una participación valorada en 2.100 millones de dólares en el gigante tecnológico, convencido de que su negocio es más sólido de lo que los inversores descuentan. La operación coincide con una corrección en bolsa que ha castigado a Microsoft

Bill Ackman, a través de su fondo Pershing Square, ha construido una participación de 2.100 millones de dólares en Microsoft, según Bloomberg, aprovechando un precio de la acción que acumula una caída superior al 15% en lo que va de año.

Claves de la operación

  • La participación valora en 2.100 millones la apuesta de Ackman. El inversor activista ha aprovechado la corrección para tomar una posición que ya representa una de las mayores de su cartera.
  • La tesis: el negocio de Microsoft es más fuerte de lo que el mercado descuenta. Ackman defiende que la compañía mantiene una fortaleza y resiliencia que los inversores no están valorando adecuadamente.
  • Implicaciones para el inversor español. La entrada de Pershing Square en un valor tan seguido en la bolsa española podría reactivar el interés por el sector tecnológico en un momento de dudas.

El desplome bursátil que activó la entrada de Pershing Square

La acción de Microsoft ha sufrido en 2026 una de sus correcciones más profundas desde la pandemia. El valor ha cedido más de un 15% en lo que va de año, arrastrado por la cautela del mercado hacia las grandes tecnológicas y el temor a una desaceleración del gasto en inteligencia artificial. Analistas consultados por esta redacción señalan que la compañía aún cotiza a múltiplos elevados, pero el retroceso ha abierto una ventana de oportunidad que Ackman no ha dejado escapar.

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El inversor activista es conocido por sus movimientos contracorriente. Pershing Square acumula un historial de apuestas concentradas en compañías que considera infravaloradas, y esta operación en Microsoft sigue esa misma filosofía. A diferencia de otras firmas, Ackman no ha revelado si buscará cambios en la gestión o la estrategia; parece una apuesta puramente financiera basada en los fundamentales del negocio.

La fortaleza oculta de Microsoft: más allá de las dudas del mercado

La mayoría de los analistas coincide en que Microsoft es una de las empresas más diversificadas y rentables del sector. Sus ingresos recurrentes por suscripciones a Office 365 y Azure le otorgan una visibilidad que pocos competidores tienen. Ackman ha señalado precisamente esa resiliencia: incluso si el gasto en IA se modera, la compañía mantiene un flujo de caja sólido y una posición dominante en el software empresarial.

Los resultados del último trimestre mostraron un crecimiento del 12% en la división de nube, un ritmo que, aunque inferior al del año anterior, sigue superando las expectativas. La deuda neta sobre EBITDA se sitúa por debajo de 1,5 veces, lo que da a la empresa un margen amplio para recompras de acciones y aumento del dividendo. “El mercado está castigando a Microsoft como si fuera una tecnológica cíclica, cuando en realidad tiene ingresos muy predecibles”, ha comentado Ackman en la presentación a sus inversores.

Ackman no es el único que ve valor en Microsoft, pero su apuesta es la más visible. La caída de la acción ha abierto una oportunidad que otros fondos podrían seguir si las cuentas del tercer trimestre confirman la resistencia del modelo de negocio.

El papel de Microsoft en la digitalización española y la comparativa con el IBEX 35

Microsoft ha tejido una relación profunda con el tejido empresarial español. Desde la apertura de su región de centros de datos en Madrid en 2024, la compañía ha acelerado la migración a la nube de grandes corporaciones y administraciones públicas. El negocio de Azure en la península ibérica crece a doble dígito y se ha convertido en socio estratégico de firmas como Telefónica o Santander. Esta presencia refuerza la tesis de Ackman: los ingresos recurrentes y la integración en la economía digital europea blindan a Microsoft frente a vaivenes cíclicos.

En el IBEX 35, la comparativa más directa con un competidor tecnológico —aunque de escala mucho menor— es Indra. La firma española de defensa y tecnología depende de contratos públicos y de un mercado doméstico que no tiene el colchón de diversificación de Microsoft. Mientras Indra avanza en soluciones de nube soberana, su exposición al ciclo presupuestario europeo contrasta con la previsibilidad de los ingresos recurrentes del gigante de Redmond. Consideramos que la apuesta de Ackman subraya una asimetría: los inversores internacionales prefieren la seguridad de los flujos de caja de los hyperscalers antes que el potencial de crecimiento de actores locales con más riesgo regulatorio.

En esta redacción entendemos que el movimiento de Pershing Square es una señal de confianza en un sector que, a pesar de las dudas, sigue siendo el motor de la economía digital global. El mercado español, habituado a buscar valor en sectores más tradicionales, podría encontrar en Microsoft un espejo en el que mirarse: una compañía que combina crecimiento, rentabilidad y una posición competitiva difícil de erosionar. Ahora bien, la elevada concentración de la cartera de Ackman introduce un riesgo: si el mercado no reacciona como espera, la posición podría lastrar la rentabilidad de su fondo.

El próximo hito para Microsoft será la publicación de sus resultados del trimestre fiscal, prevista para finales de julio. Si la compañía confirma la resiliencia que Ackman defiende, es probable que más inversores sigan sus pasos. De lo contrario, la apuesta del gestor estadounidense se convertirá en una lección más sobre los peligros de nadar a contracorriente.


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