Mercadona compra Logifruit: CNMC da luz verde a la operación con 1.600 empleados

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia autoriza la adquisición de Logifruit por parte de la mayor cadena de supermercados. La operación suma 1.600 trabajadores y refuerza el control sobre los envases reutilizables de fruta y verdura.

Mercadona da un paso más en el control de su cadena de suministro. La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha autorizado la adquisición de Logifruit, su principal proveedor de envases reutilizables, una operación que incorpora a 1.600 empleados y consolida una relación comercial que se remonta a décadas atrás. Según la información corporativa de Mercadona, la integración de Logifruit permitirá optimizar los circuitos de logística inversa de los envases de fruta y verdura, un segmento crítico para la eficiencia del gigante valenciano.

La operación y sus protagonistas

La luz verde de la CNMC llegó en abril, dentro de un paquete de nueve concentraciones económicas examinadas ese mes. El expediente, en fase 1, no encontró obstáculos significativos para la competencia. El regulador señaló que la operación no plantea riesgo de cierre de mercado porque existen múltiples alternativas de envases y porque Logifruit ya operaba en exclusiva para Mercadona, por lo que no se reduce la competencia horizontal. Logifruit, con sede en Silla (Valencia), gestiona el alquiler, lavado y distribución de cajas y palets reutilizables que Mercadona utiliza en toda su red de más de 1.600 tiendas. La compañía emplea a alrededor de 1.600 trabajadores y facturó el año pasado cerca de 200 millones de euros, con un crecimiento del 7% según datos de Alimarket. La operación estaba pendiente de formalización a la espera del visto bueno regulatorio, y ahora ambas partes podrán cerrarla definitivamente.

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Mercadona ya era cliente exclusivo de Logifruit en la práctica, pero hasta ahora mantenía la gestión externalizada. La compra del 100% del capital le permite internalizar un eslabón delicado: la rotación de envases frescos, que afecta directamente a la calidad percibida por el cliente y a la merma de producto. La plantilla de Logifruit, especializada en logística y limpieza industrial, se integrará en la estructura de Mercadona, que ya cuenta con centros de lavado propios pero dependía de Logifruit para la gestión mayoritaria.

Implicaciones para la cadena de suministro

Más allá del ahorro de costes, el movimiento tiene un componente estratégico. El sector de la distribución alimentaria en España vive una presión creciente sobre los márgenes, y el control de los activos logísticos se ha convertido en una ventaja competitiva. Con Logifruit bajo su paraguas, Mercadona podrá coordinar mejor las entregas, reducir el tiempo de inmovilización de los envases y, según fuentes del sector, experimentar con nuevos formatos sostenibles sin depender de negociaciones con un proveedor externo.

Sin embargo, la operación no está exenta de riesgos. La completa integración de una empresa de 1.600 empleados supone un esfuerzo de gestión no menor, y algunos analistas apuntan a que la internalización podría restar agilidad si el mercado de envases reutilizables evoluciona hacia soluciones desechables o biodegradables en los próximos años. La autorización llega en un momento en el que Mercadona está reforzando su inversión en sostenibilidad. El plan estratégico de la cadena contempla la eliminación de plásticos de un solo uso en toda su frutería para 2027. Poseer Logifruit le da libertad para acelerar ese calendario sin las limitaciones contractuales que tendría un tercero.

Lectura de fondo: una jugada de control vertical con riesgos y ventajas

La compra de Logifruit encaja en una tendencia global de integración vertical en el retail. Desde Amazon con su flota de transporte hasta Lidl con fábricas propias de pan, los grandes distribuidores buscan internalizar eslabones que antes estaban en manos de proveedores. En el caso de Mercadona, el envase no es un accesorio menor: condiciona la frescura, el transporte y la imagen de marca. Tener control directo sobre ese activo puede traducirse en una mejora de la eficiencia de hasta un 5% en la rotación de productos frescos, según estimaciones del sector, aunque no hay cifras oficiales.

Eso sí, el movimiento también concentra riesgo. Si el modelo de envase reutilizable quedara obsoleto por una innovación disruptiva, Mercadona cargaría con la totalidad de la amortización de una red de lavado y distribución que hoy comparte con otros operadores residuales. Además, la plantilla de Logifruit, hasta ahora con una cultura empresarial propia, debe integrarse en una organización que factura más de 27.000 millones. No es una operación trivial.

En mi opinión, la jugada tiene más lógica industrial que financiera. No se trata de una adquisición que vaya a mover la cotización de Mercadona (no cotiza, al ser de propiedad familiar), pero sí refuerza su posición en eficiencia logística frente a competidores como Carrefour o Dia. La verdadera prueba llegará en los próximos trimestres, cuando se vea si los ahorros prometidos se materializan o si la integración genera fricciones inesperadas.

El cierre formal de la compra se espera en las próximas semanas, una vez completados los trámites societarios. Queda por ver si Mercadona mantendrá la marca Logifruit o la absorberá completamente. De momento, los 1.600 empleados se suman a una plantilla total que ya supera los 100.000 trabajadores en España.


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