Este miércoles, ‘La noche de Aimar’ de La Sexta batió récord de audiencia gracias, en buena parte, al sorprendente y durísimo testimonio de El Gran Wyoming, que repasó algunas de las agresiones, persecuciones y episodios de censura que ha sufrido a lo largo de su vida y de su carrera pública. Acostumbrado a la ironía y al humor ácido desde hace décadas, Wyoming dejó esta vez uno de los relatos más crudos que se le recuerdan en televisión.
El presentador de ‘El Intermedio’ habló sin filtros de la violencia política y verbal que asegura haber sufrido tanto durante la Transición como en años recientes, en una conversación marcada por la reflexión sobre el clima social y político actual. Uno de los momentos más impactantes de la entrevista llegó cuando desveló una agresión que había mantenido oculta hasta ahora.
Wyoming explicó que durante mucho tiempo prefirió no contar lo ocurrido públicamente y que incluso mintió para justificar las heridas. «Lo oculté. Dije que había sido jugando al baloncesto, que me habían dado un codazo. Fueron tres gilipollas por la calle que me dijeron ‘hijo de puta, rojo’. Me di la vuelta y me pegaron una hostia. Fue hace poco, hace no mucho», relató en el plató.
El comunicador vinculó además estos episodios con el aumento de la tensión política en España. «Agradezco a la derecha de este país, que gobierna con la extrema derecha, que haya introducido la violencia en la calle», afirmó tajante ante Bretos.
Según explicó, la hostilidad no se limita únicamente a insultos aislados, sino que ha llegado incluso a situaciones humillantes delante de sus hijos. «Estás en una terraza con tus hijos y te insultan», lamentó, recordando que ese episodio ocurrió «hace un par de años».
El Gran Wyoming, perseguido por Felipe y Aznar
Las heridas de El Gran Wyoming no son solo físicas o personales. También ha sufrido distintos casos de censura procedentes de gobiernos de diferentes signos políticos. El presentador reivindicó indirectamente que las presiones no han dependido únicamente de una ideología concreta, sino que las ha padecido tanto con ejecutivos socialistas como populares.

Uno de los casos más recordados ocurrió en 1994, durante el Gobierno de Felipe González. Entonces, el programa El peor programa de la semana, emitido en La 2, fue cancelado después de que el equipo se negara a retirar la invitación al escritor Quim Monzó, que había ironizado sobre la infanta Elena. Aquella polémica terminó precipitando la desaparición del espacio, convertido con el tiempo en uno de los símbolos de las tensiones entre humor y poder político en la televisión pública española.
Años después, Wyoming volvió a verse envuelto en otro choque con el poder. En 2003, bajo el Gobierno de José María Aznar, Telecinco recibió fuertes presiones para cancelar Caiga quien caiga, el exitoso formato satírico que ridiculizaba con frecuencia al Ejecutivo del PP. El programa, convertido en un fenómeno televisivo y político, incomodaba especialmente por su estilo irreverente y por las preguntas incisivas de sus reporteros. Y por eso fue cancelado.
La Transición
El relato más estremecedor de la entrevista fue el que Wyoming situó en plena Transición española, durante el entierro de los abogados de Atocha asesinados en 1977. El presentador recordó cómo sufrió una brutal paliza policial simplemente por su aspecto físico. «Me pegaron una vez en la calle una paliza unos policías que me dejaron en el suelo, ¡por llevar el pelo largo!», explicó.
Después contextualizó el episodio: «Era el día del entierro de los abogados de Atocha. Yo venía de la playa y no sabía nada de los asesinatos. Llegué a los bares de siempre y no había nadie. De pronto paró un jeep de la policía». Según narró, la escena se volvió rápidamente violenta. «La Policía era el terror. Me preguntaron si era un hombre o una mujer. Me quedé callado, me sacaron, me arrastraron y me dieron una somanta de hostias», recordó.
Wyoming describió además el miedo y la sensación de impotencia que experimentó durante la agresión. «Me desmayé y escuchaba a una mujer desde un balcón diciendo: ‘Dejadlo, lo vais a matar'». Una frase que, décadas después, sigue resonando en su memoria.
El presentador confesó incluso cuál fue su reacción mental inmediata tras aquella paliza: «Mi primer pensamiento fue: me tengo que hacer terrorista». Las declaraciones de Wyoming han generado una enorme repercusión en redes sociales y en el debate político, no solo por la gravedad de los hechos que ha sufrido, sino también porque trazan un recorrido por varias décadas de la historia reciente de España.




