Zara supera a Nike: se convierte en la marca de moda más valiosa del mundo según Kantar

La firma estrella de Inditex desplaza a Nike de un liderazgo que parecía inquebrantable. El ranking BrandZ de Kantar refleja una transformación en los hábitos de consumo globales, donde la rapidez y la digitalización ya pesan más que el legado del gigante del deporte.

Zara ya no persigue a Nike. La ha superado. Por primera vez en la historia, la marca insignia de Inditex se ha convertido en la firma de moda más valiosa del mundo, según la última edición del ranking BrandZ que elabora Kantar. El sorpasso, adelantado por Expansión y El Mundo, supone un vuelco en una industria donde el gigante estadounidense del deporte llevaba más de una década liderando la clasificación.

El nuevo techo de Zara: cómo Kantar midió el sorpasso definitivo

Los datos del informe BrandZ de Kantar son contundentes: el valor de la marca Zara alcanzó los 41.430 millones de dólares, frente a los 38.760 millones de Nike. La diferencia no es solo numérica. Refleja una reconfiguración del tablero global, donde la rapidez de adaptación al canal online y la sintonía con los nuevos patrones de consumo han inclinado la balanza. Nike, pese a su poderío en el athleisure, no ha logrado esquivar el estancamiento en mercados clave como Norteamérica y China.

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El estudio de Kantar pondera el valor financiero de la firma y la contribución específica de la marca a las decisiones de compra. Lo que mide, en definitiva, es cuánto pesa el logo en la mente del consumidor. Y ahí Zara ha sabido leer el pulso del cliente global con una precisión quirúrgica, combinando la inmediatez de la moda rápida con una progresiva apuesta por la percepción de calidad y sostenibilidad.

Las razones del éxito: cercanía al cliente y sostenibilidad que sí vende

Detrás del dato hay un modelo de negocio que ha refinado sus engranajes. La integración vertical de Inditex permite que un diseño pase del boceto a la tienda en apenas tres semanas, un ciclo que ninguna otra firma de dimensiones comparables puede igualar. Esa agilidad ha sido el dique de contención frente al empuje de los gigantes asiáticos del low cost digital.

A ello se suma una digitalización de la experiencia de compra que no se limita a tener una buena aplicación, sino que teje un hilo continuo entre el escaparate de la calle Preciados, la app móvil y las devoluciones. La estrategia de sostenibilidad, a menudo criticada en el pasado reciente por el greenwashing, está empezando a mostrar resultados en la percepción del consumidor, que ahora ve en Zara una opción aspiracional pero también pragmática.

Lo que este ranking significa para Inditex y el futuro del comercio textil

Más allá del titular, el hito tiene varias lecturas. La primera es la confirmación del acierto estratégico de la dirección que pilotan Marta Ortega y Óscar García Maceiras desde que asumieron el timón tras la salida de Pablo Isla. La mayoría de los analistas coincide en que la combinación de continuismo en la cultura de producto y aceleración en la transformación digital ha sido la fórmula. Sin embargo, el espejismo del podio no puede ocultar los riesgos: una guerra arancelaria global, la fortaleza cíclica del euro frente al dólar y la amenaza latente de Shein y Temu como aspiradores de cuota en el segmento más joven.

Creo que este reconocimiento valida una trayectoria, pero también eleva el listón de las expectativas del mercado hasta un punto incómodo. Ya no basta con crecer; el escrutinio sobre cada colección, cada dato de margen y cada paso en sostenibilidad será inmisericorde. Inditex ha construido una maquinaria que hoy parece imbatible. El reto es que no se oxide por dentro mientras todos los focos apuntan al escaparate.

La pregunta ya no es si Zara puede mantener el liderazgo en 2027, sino qué hará ahora para diferenciarse de un pelotón de aspirantes que no dejan de acelerar. La presentación de resultados del primer semestre de Inditex, prevista para septiembre, será la primera prueba de fuego. Hasta entonces, el sector de la moda mira hacia Arteixo con una mezcla de asombro y vigilancia tensa.


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