Shell desafía la narrativa del mercado al girase hacia el upstream

La empresa británica busca cambiar su estrategia de crecimiento centrándose en la producción. La compra de ARC Resources es el inicio del nuevo cambio en su hoja de ruta.

Shell ha presentado unos resultados relativamente positivos de su ejercicio del primer trimestre del año. Un rendimiento que ha estado marcado por el buen desarrollo del refino. No obstante, el mercado aunque celebre su éxito en el downstream, considera que está en desventaja frente a homólogos del sector.

Esta situación ha sido identificada por Berenberg, que ha detectado que Shell está empezando a realizar movimientos centrados en la inversión rentable en la exploración y producción de gas y petróleo (upstream) y vendiendo activos de menor peso. Todo un giro de la compañía hacia el upstream y garantizar así la visibilidad de suministros de crudo. Por lo que, desde el banco de inversión alemán recomiendan Comprar con un precio objetivo de 4.000 peniques.

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Shell inicia un renfoque impulsado por la compra de ARC Resources

Pese a que el potencial de crecimiento de Shell ya no esté tanto en el downsteam, Berenberg recuerda que gracias al buen desempeño del refino, la compañía ha presentado un inicio de año sólido, con unos beneficios ajustados de 6.900 millones de dólares superando en un 9% a las predicciones del consenso. Además, el flujo de caja operativo subyacente ha alcanzado los 17.200 millones de dólares, el nivel más elevado desde el segundo trimestre de 2022. Unas cifras claramente positivas que se han visto beneficiadas por la fortaleza de los márgenes de refino, que han alcanzado en el primer trimestre cuotas de hasta 16,9 dólares por barril frente a los 13,8 dólares registrados en el trimestre pasado.

Gasolinera de Shell. Fuente: Agencias.
Gasolinera de Shell. Fuente: Agencias.

No obstante, los teutones sostienen que la acción de la empresa energética ha quedado rezagada frente a otras competidoras del sector, debido a una percepción de menores oportunidades de expansión futura. Es decir, pese a que el mercado e inversores confíen en que Shell es capaz de generar caja y mantener la retribución al analista, hay empresas dentro del sector que tienen mejores perspectivas de crecimiento.

Debido a ello, Shell ha comenzado a mover ficha con la adquisición de ARC Reources, una empresa de origen canadiense dedicada a la producción de petróleo y gas, por una cifra entre los 13.600 a 16.400 millones de dólares. En este sentido, los analistas de Berenberg apuntan a que esta compra demuestra la intención de Shell de reforzar la producción y las reservas de forma disciplinada desde el punto de vista financiero, mientras vende activos considerados no estratégicos o de menor rentabilidad relativa.

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De hecho, por el momento, Shell ya ha vendido Colonial Pipeline (la empresa estadounidense que opera el sistema de oleoductos más grande del país americano) y Jiffy Lube (una empresa de automoción americana). Un proceso de reasignación de capital, que a ojos de los teutones, podría permitir a la compañía británica aumentar progresivamente su generación de flujo de caja libre durante los próximos años.

Nuevo enfoque y nuevas previsiones de crecimiento

Por ello, con este cambio en la hoja de ruta de Shell, Berenberg estima que la producción total de la energética británica pase de 2.616 millones de barriles equivalentes diarios (kboe/d) en 2026 a 2.747 millones en 2027 y 2.803 millones en 2028.

Además, el informe señala que la adquisición de ARC Resources ha provocado un aumento del capex previsto para 2026 en unos 4.000 millones de dólares. Es decir, Shell no solo está comprando reservas, sino que también está aumentando inversión destinada a producción futura. De tal forma que la estrategia de crecimiento de Shell cambia, dejando atrás su enfoque defensivo basado exclusivamente en dividendos y recompras.

Pero no es solo crecimiento bruto, Berenberg proyecta que esta estrategia será rentable para la compañía, esperando que el beneficio del segmento upstream pase de 7.442 millones de dólares en 2025 a 11.112 millones en 2026. Donde a pesar de que parte de esa mejora viene de un mayor precio del Brent, para los analistas también refleja una mayor contribución operativa del upstream dentro del grupo.

Por otro lado, desde Berenberg han apuntado al atractivo que tiene el crecimiento de la división de Shell de GNL (gas natural licuado), donde Shell cuenta con una cartera de proyectos atractiva especialmente en Brasil, que según las previsiones de los analistas podría aumentar el flujo de caja libre hasta 2030.

En definitiva, Shell a pesar de haber tenido un trimestre sólido, no ha convencido a los mercados de que es una compañía con capacidad de crecimiento. Por ello, esta inmersa en un proceso de reenfoque que podría mejorar sus perspectivas a futuro.


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