Abhishek Raval, analista de AlphaValue aporta tres ideas rompedoras sobre la firma de hemoderivados española Grifols. Por un lado, la apuesta por Egipto. Por otro lado, habla del cambio en el negocio premium de las inmunoglobulinas. Y, por último, de que Grifols necesita demostrar tres cosas simultáneamente: que puede generar caja real, bajar deuda y evitar estructuras corporativas polémicas.
Raval considera que Grifols está intentando cambiar la geografía global del suministro de plasma. Hoy depende mucho del plasma estadounidense, caro y competitivo, pero quiere escalar rápidamente la captación desde Egipto. Eso no solo reduce costes; también cambia la estructura industrial del negocio y podría convertirse en una ventaja competitiva difícil de replicar. Para él, la idea de fondo es ‘la expansión de márgenes no vendrá de subir precios, sino de rediseñar la cadena de suministro global’.
La segunda idea de Raval es que la verdadera batalla no es financiera, sino de credibilidad. Para el analista, el mercado parece haber entrado en una fase de exigir hechos y no palabras con Grifols. El EBITDA ya no alcanza para convencer. La nota deja claro que el problema actual no es solo operativo; es psicológico. Los inversores siguen viendo riesgo de ingeniería financiera o maniobras poco transparentes, especialmente tras el debate sobre Haema/BPC y la posible IPO de la filial estadounidense.
Grifols cambia el paso: menos crecimiento, más disciplina estratégica y foco en valor
Por último, AlphaValue apunta que hay una transición silenciosa dentro del negocio estrella de Grifols: las inmunoglobulinas subcutáneas (SCIG) crecen más lento ahora, pero son mucho más rentables que las intravenosas (IVIG). La empresa necesita aumentar el peso de SCIG en su mezcla para expandir márgenes de forma sostenible. Es una idea rompedora porque, según el analista, el crecimiento de Grifols ya no depende solo de vender más plasma, sino de mover a pacientes hacia formatos terapéuticos más sofisticados y rentables.
AlphaValue tiene sobre Grifols una recomendación de Comprar en base a un precio objetivo de 14,40 euros, que suponen un potencial de más del 58%.
El EBITDA ajustado del primer trimestre superó las previsiones, aunque las ventas se quedaron ligeramente por debajo de lo esperado. Los resultados se vieron impulsados por las proteínas de inmunoglobulina, y la expansión gradual de los volúmenes de plasma procedentes de Egipto es un buen augurio para los márgenes a medio y largo plazo.
Sin embargo, la generación negativa de flujo de caja libre en el primer trimestre deja demasiado trabajo por hacer en los trimestres restantes si Grifols quiere cumplir su objetivo para 2026.

Grifols: las proteínas del plasma mantienen su sólida demanda
La línea de productos de inmunoglobulina (IG) (el mayor contribuyente al segmento de biofarmacia) creció alrededor de un 15% en el primer trimestre, respaldada por la fuerte demanda de IG intravenosa (IVIG; +16 %), que a su vez se vio favorecida por el lanzamiento de Yimmugo.
Sin embargo, las ventas de IG subcutánea (SCIG) solo aumentaron un 5% este trimestre, ya que el crecimiento de dos dígitos de la demanda de Xembify en el mercado se vio parcialmente compensado por la gestión de existencias. Tras crecer más rápido que el mercado estadounidense de IG en 2024-25, la empresa se propone en 2026 hacer crecer su franquicia de IG en EE. UU. en línea con el mercado.
Grifols: claves de la posible IPO en Estados Unidos de sus negocios de Biopharma
Las IG suelen utilizarse en inmunodeficiencias primarias y secundarias, así como en la CIDP (polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica; un trastorno autoinmune en el que el sistema inmunitario ataca por error a las propias células nerviosas del organismo).
Las IG subcutáneas (SCIG) tienen un precio más elevado que las IG intravenosas (IVIG) y, por lo tanto, es imprescindible que Grifols aumente la cuota de las SCIG (que actualmente representa entre el 7% y el 8% de las ventas de IG) en su cartera, con el fin de ampliar sus márgenes.
Avanzando hacia una expansión estructural de los márgenes
Grifols tiene previsto aumentar gradualmente su abastecimiento de plasma procedente de Egipto, lo que debería reducir la dependencia del plasma sanguíneo de origen estadounidense, relativamente caro. Actualmente, alrededor del 25 % del plasma procedente de EE. UU. se utiliza para ventas fuera de EE. UU.
De hecho, Grifols prevé que los volúmenes de plasma procedentes de Egipto aumenten de 1 millón de litros en 2026 a 3 millones de litros en 2029. Además, el suministro de plasma procedente de fuera de EE. UU. debería más que duplicarse para la empresa entre 2025 y 2029. Esto debería elevar los márgenes de beneficio subyacentes de forma estructural.

Una capacidad de gestión de la deuda digna de elogio
Recientemente, Grifols ha refinanciado todos sus vencimientos de deuda de 2027 y ahora no hay vencimientos significativos hasta octubre de 2028. No se trata de un fenómeno puntual, ya que la empresa también ha sido capaz de aplazar los vencimientos de su deuda en el pasado. Esto debe valorarse positivamente, dado que Grifols ha tenido que lidiar con un apalancamiento desmesurado en los últimos años (lo que dificulta la refinanciación de la deuda) y en el pasado también se temía que la empresa pudiera necesitar una inyección de capital para gestionar sus pasivos de deuda.
Por otra parte, los flujos de caja libre negativos del primer trimestre no refuerzan la confianza de los inversores, especialmente cuando la cifra de -8 millones de euros del primer trimestre se compara con el objetivo de 500-575 millones de euros para todo el año.
Además, en caso de que la empresa decida deshacerse de la controvertida operación en torno a Haema y BPC Plasma (entidades en las que Grifols no tiene participación pero que consolida) en los próximos uno o dos años, una generación interna de flujo de caja libre saludable sigue siendo un indicador innegociable.
En conclusión
Aunque la dirección afirma que va por buen camino para cumplir sus previsiones, un comienzo de año más débil puede sembrar dudas entre los inversores respecto a la capacidad de la empresa para cumplir sus previsiones para todo el año.
Por último, la consideración por parte de la dirección de la salida a bolsa del negocio biofarmacéutico estadounidense parece una emisión de derechos disfrazada de venta de participación en una filial. Esto podría no ser un buen augurio para los tenedores de deuda de la sociedad matriz, así como para los accionistas minoritarios de Grifols (que verían diluida su participación en el activo clave de la empresa).





