Iberdrola y BP pulse superan los 2.500 puntos de recarga ultrarrápida en España y Portugal

Con el 70% de sus puntos operando a potencias de entre 150 y 600 kW, la red ha evitado más de 15.000 toneladas de CO₂ en lo que va de año. La joint venture consolida su presencia en corredores logísticos y acelera el despliegue de infraestructura para el transporte pesado.

La joint venture Iberdrola | bp pulse ha alcanzado este martes los 2.500 puntos de recarga operativos en la Península Ibérica. La cifra confirma la aceleración del despliegue de infraestructura pública de recarga eléctrica en España y Portugal, en un momento en el que la movilidad eléctrica comienza a ganar tracción en ambos mercados. Con más de 2.000 puntos en España y casi 500 en Portugal, la red se extiende ya por todas las comunidades autónomas y las principales regiones lusas.

Así es la red: capilaridad, potencia y energía 100% renovable

Según los datos facilitados por la compañía, cerca del 70% de los 2.500 puntos son de recarga ultrarrápida, con potencias de entre 150 y 600 kilovatios (kW). Esto se traduce en más de 1.700 cargadores de alta potencia, una cifra que sitúa a la joint venture a la cabeza del segmento. La oferta se completa con equipos de 50 kW y algunos de menor capacidad para cubrir distintos perfiles de usuario.

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En España, la distribución territorial muestra una clara concentración en zonas de alta densidad de tráfico y actividad logística. Andalucía lidera con casi 400 puntos, seguida de la Comunidad Valenciana y la Comunidad de Madrid, ambas rondando los 300. Este despliegue permite dar cobertura tanto en entornos urbanos como en grandes ejes interurbanos. El modelo de negocio apuesta por la recarga de oportunidad y la recarga en destino, algo que los conductores eléctricos valoran cada vez más.

Toda la energía suministrada por la red está certificada con Garantía de Origen (GdO) renovable. Un dato relevante: en lo que va de 2026, la infraestructura ha evitado la emisión de más de 15.000 toneladas de CO₂ en comparación con un uso equivalente de combustibles fósiles. Un impacto ambiental que, si bien modesto frente a las cifras globales, demuestra la coherencia con los objetivos de descarbonización del transporte que persigue la Unión Europea.

El transporte pesado entra en juego y los fondos europeos aceleran la expansión

Iberdrola | bp pulse no solo piensa en turismos. La compañía mantiene una apuesta clara por la electrificación del transporte pesado, un ámbito estratégico para la logística. Ya en 2024 puso en funcionamiento el primer cargador con sistema MCS (Megawatt Charging System) en el sur de Europa, capaz de entregar potencias superiores a 1.000 kW. En la actualidad, la red suma más de 120 puntos compatibles con vehículos pesados, una cifra que crecerá en los próximos meses con la construcción de nuevos hubs en corredores como el de la AP-7.

recarga ultrarrápida España

La adjudicación reciente de 12,2 millones de euros del programa Moves Corredores acelerará todavía más el despliegue. Estos fondos respaldarán 41 proyectos de infraestructura y baterías en 29 provincias españolas, lo que permitirá ampliar tanto la capilaridad geográfica como la resiliencia de la red. Entre las aperturas más destacadas de 2026 figuran los emplazamientos de Sanlúcar de Barrameda —con más de 40 puntos—, Almería, Valencia, San Sebastián de los Reyes, así como nuevas localizaciones en Portugal: Ourém, Odivelas, Paços de Ferreira y Seixal. La hoja de ruta apunta, sin pausa, a una cobertura cada vez más tupida.

El papel de la recarga ultrarrápida en un mercado que aún espera su despegue

Superar la barrera de los 2.500 puntos no es solo un récord corporativo. Encierra una lectura más profunda sobre el estado de la movilidad eléctrica en la Península. Un despliegue de esta escala, dominado por la recarga de alta potencia, envía una señal inequívoca al mercado: la infraestructura está lista antes incluso de que el parque eléctrico alcance una masa crítica. Es una estrategia arriesgada pero necesaria. Como me gusta repetir, sin enchufes no hay coches, y sin coches no hay enchufes.

A mi juicio, la alianza entre una utility como Iberdrola y una petrolera como bp es una de las jugadas industriales más inteligentes del sector energético europeo. La primera aporta el conocimiento en generación renovable y la gestión de activos de red; la segunda, una experiencia centenaria en estaciones de servicio y la comprensión de lo que el conductor necesita cuando para en ruta. Esa simbiosis se materializa en una red pensada, sobre todo, para minimizar el tiempo de espera: la clave psicológica que sigue frenando a muchos compradores de vehículo eléctrico.

Sin embargo, existen riesgos. El más evidente es el ritmo de penetración del vehículo eléctrico en España y Portugal, que, aunque creciente, sigue por debajo de los niveles del centro y norte de Europa. Según los últimos datos de ACEA, la cuota de mercado de los eléctricos puros en España ronda el 5%, lejos del 15% de Alemania o del 30% de Noruega. Si la demanda no acompaña, parte de esta inversión millonaria podría generar activos infrautilizados durante años. La compañía confía en que la oferta genere su propia demanda —y en parte es cierto—, pero la ecuación no es automática.

La regulación europea AFIR establece objetivos vinculantes de despliegue para los Estados miembros. España y Portugal tienen la obligación de que la red de recarga pública crezca al mismo ritmo que el parque de vehículos. En este contexto, la joint venture se adelanta a los requerimientos legales y, al mismo tiempo, presiona a los competidores. Queda por ver si el mercado responderá con la velocidad necesaria. 2027, con las nuevas ayudas y el esperado salto tecnológico en baterías, podría ser el año en que la balanza se incline definitivamente.


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