Cuenta atrás en el convenio de Uber, Cabify y Bolt en Madrid a la espera de elecciones sindicales

Las elecciones sindicales de las VTC en Madrid deben llegar antes de que agote el convenio.

La situación de los sindicatos de Uber, Cabify y Bolt de cara a las elecciones que deberían llegar este año es complicada. Fuentes sindicales han señalado la presión para que una parte de sus candidatos se retiren de la elección, mientras que otros grupos sindicales señalan que en realidad se trata de problemas en los procesos de registro o, directamente, de la inscripción de candidatos que no estaban bien informados del proceso. Pero en este caso, y sin una fecha oficial de elecciones, se acerca el final del convenio colectivo de los conductores en Madrid, que vence a final de año y que obliga a iniciar negociaciones lo más pronto posible.

Es cierto que el convenio actual, firmado en 2024, está vigente hasta fin de año y que, en caso de no haber uno nuevo antes del 31 de diciembre, podrá seguir siendo aplicado un año más. Al mismo tiempo, esta fecha llega en mitad de otro momento de cambios para la industria del transporte de particulares, con otra comunidad autónoma, Cataluña, preparando una ley que los puede dejar fuera de una ciudad como Barcelona y la propia Madrid recibiendo en los últimos meses unas 800 licencias nuevas de Cabify y esperando los vehículos autónomos de Uber.

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Vehículo electrico de Uber. Fuente: Agencias
Vehículo electrico de Uber. Fuente: Agencias

La falta de un nuevo convenio en medio de cambios puede complicar la situación en Madrid. A esto se suma que, desde UGT y CCOO, se ha señalado que el convenio colectivo en la capital, aceptado en su momento por el mayoritario Sindicato Libre de Transporte (SLT), no contiene todas las reivindicaciones que pedían los trabajadores, como elegir los días festivos que trabajarán, organizar sus propias fechas de vacaciones y horarios nocturnos. Son medidas que se incluyen en algunos convenios de empresas, como Vector o Aurop, pero no en el convenio general.

De momento, las negociaciones con las principales empresas que controlan los contratos del sector o la patronal Unauto VTC no se han anunciado. La apuesta es que debería haber elecciones previamente, como corresponde este año en la capital tras cuatro años desde la última. Es un reto evidente para el sector, pero que no tiene una solución rápida, con el árbitro esperando todavía para convocar una elección. Una vez que se realice la elección, se deben plantear las revisiones esperadas del convenio, pero también es cierto que, mientras haya un acuerdo, este año es de esperar que no haya grandes conflictos, a diferencia de las negociaciones anteriores.

LA ÚLTIMA NEGOCIACIÓN DE CONVENIO DE UBER, CABIFY Y BOLT EN MADRID

Lo cierto es que en 2022 las negociaciones del convenio fueron profundamente complicadas. La realidad es que las visiones de los sindicatos y las patronales eran muy distantes, lo que hizo del proceso algo delicado y marcó tanto una llamada a huelga del sector —que no llegó a materializarse del todo tras el acuerdo con SLT— como conflictos entre los tres principales sindicatos del sector en la comunidad, con UGT y CCOO todavía hoy señalando al mayoritario como un supuesto «sindicato amarillo».

Sin embargo, al final se consiguió la firma de un acuerdo que ciertamente mejoraba las horas de trabajo de los conductores, pero que para algunos sindicatos sigue dejando mucho que desear. En este panorama, será interesante ver qué ocurre con las nuevas negociaciones, pues para UGT y CCOO los acuerdos que han alcanzado van más allá del convenio general con las diferentes empresas del sector en la capital. En cualquier caso, la situación de los conductores sigue variando mucho de una empresa a otra, por lo que es clave revisar el convenio general de la ciudad.

Imagen promocional de Bolt. Fuente: Empresa
Imagen promocional de Bolt. Fuente: Empresa

Por otro lado, es bueno recordar que, a pesar de que los conductores operan en plataformas como Uber, Cabify y Bolt, en la mayoría de los casos estas plataformas no tienen demasiado poder para exigir condiciones de contrato. La realidad es que, al manejarse con flotas de otras empresas, no definen todos los datos del contrato y dejan mucho más en manos de estas empresas intermediarias, insistiendo en que estas aplicaciones funcionan simplemente como una forma de conectar a los conductores con los usuarios.

LOS BONOS DE FACTURACIÓN ESTARÁN EN EL CENTRO DE LA CONVERSACIÓN

Si un punto marcará las nuevas negociaciones del convenio una vez que empiecen, serán, probablemente, los bonos de facturación de los conductores. Para muchos, las horas necesarias tras el volante para recibir estas bonificaciones no solo son demasiadas, sino que pueden acabar por ser peligrosas. El problema es que la llegada de las nuevas licencias de Cabify y los vehículos autónomos de Uber puede hacer todavía más difícil alcanzar este dato.

Lo esperado es que en el convenio colectivo se insista en un aumento de los sueldos mínimos del sector para evitar que estas bonificaciones sean necesarias para sobrevivir. Es cierto que acuerdos internos de algunas de las empresas del sector, como el de Vecctor, han reducido las exigencias de estos bonos de facturación, pero también hay otras que amarran estas bonificaciones a las calificaciones de los conductores por parte de los usuarios, lo que hace más complicado aún evitar este tipo de problemas.


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