Los mercados basados en la cadena de bloques y la inteligencia artificial aplicada a las finanzas podrían estar a punto de entrar en una nueva era regulatoria. Paul Atkins, presidente de la SEC (Securities and Exchange Commission), la comisión que supervisa los mercados financieros de Estados Unidos, ha dado un paso adelante para crear un marco normativo específico para los entornos onchain (aquellos que operan directamente sobre la cadena de bloques) y el uso de la IA en las finanzas.
Un nuevo marco para los mercados onchain
Según ha podido conocerse en el sector, Atkins indicó en declaraciones recientes que el regulador prepara un conjunto de reglas que reconozcan la realidad técnica de las transacciones en blockchain. No se trataría de aplicar por analogía las normas bursátiles de hace un siglo, sino de diseñar un traje a medida para las finanzas descentralizadas (DeFi) y los activos digitales.
El objetivo es doble: dar seguridad jurídica a las plataformas descentralizadas, algo que hasta ahora ha brillado por su ausencia, y establecer estándares claros para los algoritmos de inteligencia artificial que toman decisiones de inversión o crédito. En la práctica, esto significa que un exchange descentralizado o un protocolo de préstamos en DeFi sabrían a qué atenerse, y un robo-advisor impulsado por IA tendría que cumplir ciertos requisitos de transparencia y explicabilidad.
Cómo afecta a las criptodivisas y a los inversores
Para el inversor medio, la señal es potente. Hasta ahora, la SEC se había ganado fama de actuar con mano dura contra las criptodivisas —la batalla judicial con Ripple o los múltiples rechazos a fondos cotizados (ETF) al contado de bitcoin son buena muestra—. Con Atkins al timón, el péndulo parece moverse hacia un modelo de regulación que acompañe, en vez de perseguir.

Las nuevas reglas podrían clarificar, por ejemplo, cuándo un token cripto es un valor o una materia prima, una cuestión que lleva años en el limbo y que ha provocado costosos litigios. Además, la entrada en juego de la inteligencia artificial financiera abre otro melón: los algoritmos que negocian, puntúan créditos o recomiendan carteras tendrían que explicar cómo funcionan, en lugar de ser cajas negras. Los datos se liquidan en la en la cadena de bloques, y eso facilita la supervisión.
El contexto regulatorio global: ¿un cambio de rumbo en Washington?
Este giro no ocurre en el vacío. En los últimos años, la Unión Europa ha avanzado con MiCA, y jurisdicciones como Singapur o Suiza han atraído a proyectos cripto con normas claras. Estados Unidos, con su mercado de capitales como referencia mundial, corría el riesgo de quedarse atrás. Atkins, que ya fue comisionado de la SEC durante la presidencia de George W. Bush, representa una visión más favorable a la innovación, y su nombramiento en la actual administración era una señal esperada por el sector.
Sin embargo, existen riesgos. Unas reglas demasiado laxas podrían permitir fraudes o abusos, y unas demasiado restrictivas ahogarían la innovación. El equilibrio es delicado. A ello se suma el calendario electoral: las elecciones presidenciales de 2028 ya asoman en el horizonte, y los cambios normativos de calado suelen necesitar tiempo —y consenso político— para cristalizar. Nuestra lectura: es un paso en la dirección correcta, pero conviene no bajar la guardia ni dar por hecho que el nuevo marco verá la luz sin sobresaltos.
Mientras tanto, el mercado sigue atento a cualquier detalle adicional sobre los plazos y el alcance exacto de las nuevas reglas. El dinero no espera, y la regulación tampoco debería hacerse esperar demasiado si se quiere evitar un entorno de incertidumbre que ahuyente la innovación.





