TeraWulf deja la minería Bitcoin: la IA ya genera el 60% tras 427M en pérdidas

La empresa minera cotizada reportó 427 millones de dólares en pérdidas netas en el primer trimestre mientras su división de inteligencia artificial ya supera a la minería de bitcoin. El giro de negocio es una señal de los nuevos tiempos para el sector.

TeraWulf, la empresa estadounidense que hasta hace poco era conocida como una de las mineras de bitcoin más prometedoras de Wall Street, ha publicado sus resultados del primer trimestre de 2026. Y las cifras son contundentes: 427 millones de dólares en pérdidas netas, aproximadamente 390 millones de euros al cambio actual. Sin embargo, más allá del número rojo, lo que ha sorprendido al mercado es otro dato: su división de computación para inteligencia artificial (IA) ha superado por primera vez a la minería de criptomonedas como principal fuente de ingresos, alcanzando alrededor del 60 % de la facturación total, según los datos que la propia compañía ha facilitado en su informe trimestral. El dato confirma un giro radical que la compañía inició discretamente en 2024, cuando empezó a destinar parte de su infraestructura a alojar tarjetas gráficas para IA.

El vuelco no es una anécdota: refleja un cambio de fondo en el sector de la minería digital. Hasta hace un par de años, TeraWulf operaba exclusivamente centros de datos diseñados para minar bitcoin, con equipos ASIC que funcionan las 24 horas del día. Ahora, una parte creciente de sus instalaciones se ha reconvertido para servir modelos de inteligencia artificial, un negocio que no deja de crecer y que promete ingresos más predecibles.

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Las cifras que confirman el vuelco

El informe muestra que los ingresos por IA computacional se han disparado mientras los provenientes de la minería de bitcoin se han estancado o directamente menguado. La compañía ha reconocido que una parte significativa de esas pérdidas corresponde a deterioros de activos mineros y a la revalorización de contratos energéticos. Es decir, el valor contable de las máquinas de minado ha caído en picado tras el halving de abril de 2024 —la reducción a la mitad de las monedas que recibe cada minero, que ocurre cada cuatro años, y que deja la recompensa actual en 3,125 bitcoins por bloque—. En paralelo, los contratos con clientes de IA han aportado una estabilidad que la volatilidad del bitcoin ya no ofrece.

De hecho, las acciones de TeraWulf, que cotizan en el Nasdaq, apenas reaccionaron a la baja tras conocerse los números. El mercado, al parecer, ya descuenta que la minería pura ha pasado a un segundo plano. Los analistas coinciden en que la rentabilidad del minado de bitcoin ha caído a niveles que obligan a las empresas a buscar alternativas con urgencia.

¿Por qué se pasa una minera de bitcoin a la inteligencia artificial?

La respuesta se resume en una palabra: supervivencia. Tras el último halving, los mineros reciben la mitad de bitcoins que antes por el mismo trabajo. A esto se suma que el coste energético sigue siendo alto y que la competencia entre grandes granjas de minería ha reducido los márgenes a mínimos históricos. Según datos de la firma de análisis on-chain Glassnode, el coste medio de producción de un bitcoin para muchas empresas públicas supera los 80.000 dólares, una cifra que solo se sostiene si el precio se mantiene por encima de ese nivel de forma constante. En los últimos trimestres, el precio ha rondado los 100.000-125.000 dólares, pero la presión es enorme.

Al mismo tiempo, las empresas de IA necesitan centros de datos con refrigeración avanzada y grandes cantidades de electricidad, exactamente la misma infraestructura que utilizan las mineras de bitcoin. No es extraño, por tanto, que muchas estén reconvirtiendo sus instalaciones. Core Scientific firmó en 2025 un acuerdo con una gran tecnológica por más de 3.500 millones de dólares, y Hut 8 ha hecho movimientos similares. Pero el caso de TeraWulf es el más radical: la IA ya aporta la mayoría de sus ingresos.

IA minería

Sin embargo, la transición no está exenta de riesgos. Las cargas de trabajo de IA dependen de pocos clientes, la tecnología evoluciona rápido y la inversión inicial para adaptar los centros es enorme. Cualquier cambio en la demanda o en los contratos puede dejar activos obsoletos en meses. Además, muchos inversores que entraron en TeraWulf buscaban exposición al bitcoin, no a la inteligencia artificial. Ahora se encuentran con un híbrido que puede descolocar sus estrategias.

Un precedente que redefine el sector

Lo que está ocurriendo con TeraWulf no es un hecho aislado: es la constatación de que la minería de bitcoin tal como la conocíamos en 2021 está en vías de desaparición para la mayoría de las empresas cotizadas. Aquel boom de instalaciones masivas en Texas o Kazajistán ha dado paso a una industria más concentrada y, en muchos casos, diversificada. Las mineras que no se adapten corren el riesgo de desaparecer o ser absorbidas.

Desde esta redacción creemos que el movimiento tiene sentido empresarial: si tus activos físicos pueden generar más valor procesando modelos de lenguaje que resolviendo pruebas criptográficas, la decisión es lógica. Pero también plantea dudas sobre qué es exactamente una empresa minera hoy. ¿Son compañías de infraestructura energética? ¿O simples intermediarias entre la red Bitcoin y la electricidad? La respuesta está cambiando, y TeraWulf ha sido la primera en mover ficha de forma tan drástica.

Lo que sí parece claro es que el inversor minorista debe acostumbrarse a un nuevo paradigma. Invertir en acciones de mineras ya no equivale a comprar bitcoin apalancado; ahora es apostar por una mezcla de computación de alto rendimiento y contratos de IA que aún no ha demostrado ser sólida en un ciclo bajista. TeraWulf ha abierto la puerta, pero todavía está por ver si el camino tiene salida o es un callejón sin fondos.


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