Bizum Pay desata la guerra entre bancos por los comercios

El nuevo sistema de pagos en tiendas enfrenta a CaixaBank, Santander, BBVA y Sabadell por captar comercios y comisiones. Detrás, una pugna mayor: arañar cuota a Visa y Mastercard en un mercado de 200.000 millones anuales.

Bizum Pay ha encendido la mecha de una guerra silenciosa entre los grandes bancos españoles por los comercios físicos. El sistema, que hasta ahora dominaba el envío de dinero entre particulares con más de 28 millones de usuarios registrados, según los datos publicados por la propia plataforma, da el salto al punto de venta. Y lo hace en un terreno donde Visa y Mastercard llevan décadas sin competencia real.

El movimiento no es menor. Cada euro que pase por Bizum Pay en una tienda física es un euro que deja de generar comisiones de intercambio para las redes internacionales de tarjetas. Por eso los bancos accionistas, los mismos que comparten el capital de la sociedad gestora, ahora compiten entre ellos por captar a los comerciantes que instalarán el nuevo método de cobro.

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Bizum Pay en comercios: el reparto de un mercado que mueve miles de millones

El mercado español de pagos en establecimientos supera los 200.000 millones de euros anuales en operaciones con tarjeta, según la serie histórica que publica el Banco de España sobre sistemas de pago. La tasa de intercambio en pagos con tarjeta de débito está limitada al 0,2% por la normativa europea, y al 0,3% en crédito. Parece poco. Multiplicado por miles de millones de operaciones, no lo es.

Bizum Pay aterriza con la promesa de comisiones más competitivas para el comerciante y liquidación inmediata, sin esperar a los plazos habituales del circuito de tarjetas. La plataforma está participada por CaixaBank, Santander, BBVA, Sabadell y otra docena larga de entidades. Sobre el papel, todos reman en la misma dirección. En la práctica, cada banco quiere que sus TPVs y sus clientes empresa sean los que canalicen el nuevo flujo.

Las fuerzas comerciales están desplegadas. Los gestores de banca de empresas han recibido instrucciones de incluir Bizum Pay en las propuestas a comercios medianos y grandes, según ha podido confirmar esta redacción en conversaciones con varios responsables de medios de pago. La urgencia se entiende: quien capte hoy al comerciante se queda con la cuenta operativa, el TPV y, con suerte, la financiación del circulante.

Guerra Bizum-Visa: el verdadero campo de batalla

El choque con Visa y Mastercard es el subtexto de toda esta operación. Bruselas lleva años empujando para que Europa tenga un sistema de pagos propio que reduzca la dependencia de los esquemas estadounidenses. El proyecto European Payments Initiative, conocido como Wero, avanza despacio en países como Francia, Alemania o Bélgica. España, con Bizum, lleva ventaja.

¿Tiene Bizum Pay capacidad real para arañar cuota a las redes internacionales en el corto plazo? Mi respuesta, después de seguir el lanzamiento desde dentro del sector, es que no de forma inmediata. La penetración de la tarjeta contactless está consolidada, los consumidores no cambian hábitos por gusto y los comercios tampoco quieren multiplicar terminales. Pero el escenario a tres o cuatro años es distinto. Si la app de Bizum se convierte en el reflejo automático del usuario también en la caja del supermercado, la cuota puede moverse en serio.

Bizum bancos

Las cifras que se manejan internamente apuntan a un objetivo de captación de entre el 5% y el 8% del volumen de pagos minoristas en los próximos tres años. Son cifras que circulan en el mercado, sin confirmación oficial por parte de la sociedad gestora. Aun así, alcanzar ese rango supondría un trasvase relevante desde el ecosistema de tarjetas.

Lo que está realmente en juego para la banca española

Conviene situar este movimiento en su contexto histórico. La banca española lleva desde la crisis de 2012 buscando ingresos que no dependan del margen de intereses. Los pagos son un negocio recurrente, escalable y con fricción baja para el cliente. Quien controla el rail de pagos controla el dato, y quien controla el dato puede vender crédito al consumo, seguros o servicios de tesorería con un coste de adquisición ridículo.

Por eso lo que parece una guerra fraternal entre socios de Bizum es, en realidad, una pelea por el cliente del futuro. La paradoja es evidente: los mismos bancos que cofundaron la plataforma para defenderse de las fintech y de las big tech ahora compiten entre ellos dentro de su propia criatura. He visto este patrón antes, en el lanzamiento conjunto de cajeros compartidos o en las pasarelas de comercio electrónico de los noventa: la cooperación dura hasta que el negocio se vuelve interesante.

El riesgo principal no es competitivo, es regulatorio. Si Bizum Pay alcanza una posición dominante en pagos minoristas, la CNMC y la propia Comisión Europea pondrán la lupa sobre las comisiones, las condiciones de acceso para bancos no accionistas y la interoperabilidad con Wero. La línea entre cooperación bancaria legítima y cártel de facto es estrecha, y la jurisprudencia europea de los últimos años no perdona.

El próximo termómetro llegará con los resultados semestrales de los grandes bancos en julio. Ahí veremos si las comisiones por servicios de pago empiezan a moverse. Si lo hacen, la apuesta habrá empezado a dar fruto. Si no, tocará explicar a los accionistas por qué se invirtió tanto en una plataforma que aún no factura.


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