Pony.ai, uno de los socios clave de Uber para el desarrollo de sus vehículos autónomos en Europa, acaba de tropezarse en China. El gigante asiático acaba de anunciar que, tras el caos vial del primer trimestre del año con la llegada de los vehículos autónomos, se volverá a prohibir su presencia en las grandes ciudades. Específicamente, un fallo informático a finales del mes de marzo dejó a 100 coches sin el sistema en las calles de Wuhan, lo que generó un alto número de accidentes.
La ciudad china operaba vehículos autónomos desde 2022 y se había vuelto uno de los grandes ejemplos del funcionamiento de estas tecnologías en el mundo, junto a ciudades como San Francisco y Los Ángeles en Estados Unidos y la propia Pekín en China; por lo que la decisión del país asiático demuestra que no todo el mundo confía en esta tecnología y que todavía tiene problemas para adaptarse a situaciones complejas. Además, no es la primera vez que una de estas ciudades se enfrenta a un problema por un fallo electrónico.

Los problemas del día del fallo electrónico en Wuhan fueron de todo tipo. No solo vehículos funcionando fuera de las velocidades apropiadas en cada zona, sino también algunos que se quedaron detenidos a mitad de una calle y usuarios que se han quedado encerrados por varias horas dentro de sus vehículos. Es una lista de problemas que persisten incluso sin la prohibición anunciada por el gobierno del Partido Comunista Chino.
El aviso ahora es para Europa. Este año, Uber ha empezado las pruebas de los vehículos autónomos en varias ciudades del continente, con el primero de ellos funcionando en Rumanía y con la meta de que empiecen a operar en Madrid este mismo año; pero el problema es que Pony.ai es la encargada del desarrollo de este software, por lo que los problemas en otros territorios pueden acabar reflejándose en el territorio europeo. Además, para la empresa tecnológica, perder a China es un revés difícil de encajar, pues se trata de uno de los mercados más grandes del mundo.
UBER Y LA APUESTA DEL VEHÍCULO AUTÓNOMO
Para Uber es un aviso más de lo complicado que puede ser aplicar esta tecnología. Ya fue complicado en las ciudades norteamericanas donde hoy son parte del paisaje del transporte, pero incluso allí otras empresas desarrolladoras de los software necesarios para que estos vehículos operen han aceptado que reducir a cero los accidentes es casi imposible. Así lo ha señalado la consejera delegada de Waymo, Tekedra Mawakana, quien ha asegurado que el objetivo es simplemente reducir el número de accidentes que ocurren con los conductores.
Aun así, la apuesta de la empresa de transporte es cada día más clara. Es bueno recordar que el consejero delegado de Uber, Dara Khosrowshahi, ha asegurado que en los próximos 20 años conducir será como la equitación: una actividad innecesaria que algunos ciudadanos realizan por deporte o diversión, pero no como forma de trabajo o transporte. Es decir, su apuesta por los vehículos autónomos como reemplazo del taxi tradicional y las VTC es más que evidente, pero necesitan que la tecnología no atraviese situaciones como la de Wuhan.

En este panorama, la decisión del gobierno chino es llamativa. Es cierto que la crisis ocurrida en la ciudad cuna del COVID no necesariamente se repetirá en otros territorios, pero también es cierto que este tipo de problemas tienen cierta tendencia a contagiarse. Además, adaptarse a cómo se mueve el tráfico en diferentes ciudades es un reto permanente dentro de esta nueva industria; después de todo, la realidad de las calles de San Francisco o las de Wuhan no es la misma que las de Madrid.
UBER SIGUE APOSTANDO POR QUE LOS ROBOTAXIS LLEGUEN A MADRID
En cualquier caso, el plan de la empresa para estas tecnologías sigue siendo el mismo: que los primeros robotaxis de España operen en Madrid este mismo año. Si bien todavía no presentan una fecha exacta en la que se verá el primer vehículo autónomo en la capital, siguen insistiendo en que el mismo funcionará antes de terminar el año. Aun así, ya avisan de que serán cautelosos con el proceso.
Y es que los primeros vehículos autónomos en Europa contarán con un conductor, aunque solo estará presente por motivos de seguridad. El objetivo es que más pronto que tarde no sea necesaria la presencia de esta figura, una decisión que ya enciende las alarmas tanto en los sindicatos como en el sector del taxi, donde ya se señala que Uber tiene el objetivo de dejar de operar con conductores.




